Abrir en domingo, el tabú de los comercios en Alemania que el Gobierno quiere romper

La coalición de conservadores y socialdemócratas debate acabar con una tradición centenaria al dar mayor flexibilidad a determinadas tiendas para que abran el domingo. La mitad de la población lo respalda
Tiendas cerradas y grandes calles comerciales casi desiertas. La imagen sorprende a los turistas que visitan ciudades como Berlín o Múnich . La vida comercial se pausa por un día, el domingo. Una jornada destinada al descanso en la que tampoco se puede hacer ruido. Ahora, una reforma del Gobierno alemán que abre la puerta a una mayor flexibilidad para abrir en domingo reaviva el debate sobre una tradición centenaria que cada vez cuenta con menos apoyo y sobre la que numerosas voces señalan que fomenta una competencia desleal, ya que por internet sí se puede comprar el domingo.
"Puede que para los turistas resulte extraño que estén las tiendas cerradas, pero es algo igual para todos", explica Ulf Rating, dueño de Big Brobot, una pequeña tienda de ropa y libros en el centro del popular barrio berlinés de Friedrichshain. "Es algo anticuado, como de otra época, pero a mí me protege", reconoce sobre el hecho de que, si se pudiera abrir, él o su socio tendrían que estar en la tienda en lugar de con sus familias, porque no pueden permitirse pagar a nadie. "Nosotros estamos contentos de que no sea posible", afirma. En su opinión, modificar esta ley solo beneficiaría a las grandes cadenas y comercios que pueden pagar personal extra. "Para mí no tiene sentido. Por eso me gustaría que se mantuviera como hasta ahora", defiende. A pesar de estar en un barrio que atrae mucho turismo los domingos por sus mercadillos de segunda mano, no cree que abrir ese día le reportara un gran beneficio, porque tendría que cerrar otro día para descansar y "los grandes negocios se llevarían a los clientes".
No muy lejos de ahí, otra tienda que también lleva años en el barrio lo ve diferente. "Mi jefa Pia querría abrir los domingos", comenta Shannon, dependienta en la tienda de ropa Prachtmädchen. Ella cree que para el comercio pequeño sería bueno abrir en una zona que cuenta con muchos transeúntes. "Yo soy australiana y cuando llegué a Berlín me sorprendió. En mi país cada uno puede decidir si abre o no", explica. Además, señala que los trabajadores ganarían más y se daría la posibilidad a estudiantes y jóvenes de compaginar estudios con trabajo. Mientras, la popular panadería Vollkornbäckerei Hartwich, en la Warschauer Str., que sí podría abrir los domingos prefiere no hacerlo. "No queremos, aunque podamos", dice una de sus dependientas. "La mayoría no quiere trabajar el domingo y es mejor así. Nos parece bien", agrega.
Tras años de crisis y estancamiento económico, el canciller alemán, Friedrich Merz, se afana por sacar una reforma tras otra en un intento desesperado por incentivar el crecimiento de un país golpeado por los aranceles estadounidenses y la competencia china. El ambicioso paquete de la coalición entre conservadores y socialdemócratas pretende un pequeño cambio que, sin embargo, ha generado un encendido debate. En principio, la reforma facultará a algunos establecimientos (básicamente panaderías y pastelerías) a abrir ocho horas frente a las tres actuales. También a las bibliotecas públicas, aunque estos establecimientos no realizan ventas.
Esto ha reavivado el debate sobre si el descanso dominical es una tradición beneficiosa o un anacronismo que habría que eliminar como han hecho otros países, al menos en las zonas turísticas de las grandes ciudades. Actualmente, se aplican excepciones, entre otras, a las tiendas de estaciones de tren y aeropuertos, las gasolineras y las farmacias, así como a los comercios de souvenirs, plantas o prensa. Pero el cambio legal que se pretende suscita una discusión de mayor calado sobre si abrir o no las tiendas en domingo.
El debate se ha producido en la misma Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz. El diputado Stefan Nacke, miembro del Comité de Trabajo del Bundestag, declaró a Die Zeit: "Quien quiera convertir el domingo en un día habitual de compras confunde la modernización con la disponibilidad permanente. El descanso dominical protege a los trabajadores, a las familias y la vida social en común". Mientras, desde el ala económica de la CDU recuerdan que el consumo es uno de los pilares más importantes de la economía.
En 1919, el descanso dominical quedó consagrado en la Constitución de la República de Weimar. En ella se establecía que los domingos y festivos "seguirán estando protegidos por ley como días de descanso laboral y de elevación espiritual". Esta norma se incorporó a la actual Ley Fundamental, que se aprobó en 1949. Pero la normativa local y las autorizaciones varían. En Berlín, por ejemplo, se establecieron este año cuatro domingos de apertura. Además, en Berlín, Hamburgo o Renania del Norte-Westfalia, por ejemplo, se puede vender las 24 horas del día de lunes a sábado. Baviera es, en cambio, uno de los estados más restrictivos.
Las iglesias y asociaciones sociales argumentan que el descanso dominical ofrece un respiro del consumismo y fomenta la cohesión social. Sin embargo, los partidarios de abolirlo señalan que cada vez más personas compran en tiendas online como Amazon o de comerciantes chinos , mientras que los centros urbanos pierden atractivo debido al aumento de locales vacíos y los cierres.
Uno de los negocios más afectados por el comercio por internet son las librerías . "Yo ya he pensado muchas veces que estaría bien abrir la tienda los domingos. Somos una librería independiente y los comercios independientes están sometidos a mucha presión en Alemania, probablemente en toda Europa, sobre todo, por culpa del comercio online que está disponible todos los días, incluso los domingos. Y eso nos perjudica", declara David Mesche, uno de los dos dueños de la pequeña cadena de librerías independientes Buchbox, que cuenta con tres tiendas en Prenzlauer Berg y una en Friedrichshain.
Le gustaría que al menos contaran con un estatus especial y poder abrir como las bibliotecas. "Durante la pandemia en Berlín se nos permitió abrir porque los políticos eran conscientes de que se trata de un bien cultural", recuerda. Además, le parecería justo pagar más a los trabajadores los domingos. Al final, abrir este día reportaría también un gran beneficio a las ciudades donde los turistas podrían recorrer los pequeños negocios de los barrios, algo que "revalorizaría la zona y la haría más interesante para el turista".
La Asociación Alemana de Comercio (HDE) reclama que se permita la apertura al menos entre 10 y 12 domingos al año en todo el país. "El domingo es uno de los días de mayor actividad en el comercio electrónico , por lo que las aperturas especiales los domingos serían una oportunidad para ganar terreno frente al comercio online" , explica Steven Haarke, director general de Trabajo, Educación, Política Social y Negociación Colectiva de la HDE, sobre una apertura que, como recuerda, sería a partir de las 13:00 horas, por lo que no interferiría con los servicios religiosos.
"Para muchas personas es un día de ocio, en el que los locales de restauración y los centros culturales y de ocio están abiertos como es habitual", señala. "El comercio minorista , por el contrario, suele quedar al margen, aunque hoy en día ir de compras es mucho más que una mera actividad de abastecimiento. Para muchas personas, ir de compras forma parte de sus actividades de ocio y supone un importante impulso para que los centros urbanos estén llenos de vida". Haarke critica que en comparación con otros países europeos Alemania es "innecesariamente restrictiva".
En dos recientes sondeos independientes de INSA y YouGov, alrededor de la mitad de los encuestados se mostraba a favor de la prohibición, un apoyo que ha ido mermando con los años. Esto se refleja también si se habla con los consumidores en las tiendas. "Me gusta que sea un día tranquilo con todo cerrado", comenta Theresa mientras ojea la ropa en una tienda de un centro comercial. Pero su amiga Antje lo ve diferente y señala que si se abriera los domingos la gente "no acudiría en masa" a comprar al supermercado el día antes del cierre, sobre todo, cuando hay un festivo y las tiendas cierran dos días seguidos.
Sin embargo, el sindicato de servicios Verdi insiste en la necesidad de que los trabajadores puedan descansar. "Los horarios comerciales más largos no generan más volumen de negocio ni contribuyen a que los centros urbanos estén más animados", explica Corinna Gross, directora del grupo de comercio minorista de Verdi. "Al contrario, son un poderoso instrumento en la competencia desleal de los grandes grupos comerciales. Provocan un desplazamiento de la facturación del campo hacia las ciudades y de las pequeñas y medianas empresas hacia los gigantes comerciales. El resultado son centros urbanos cada vez más desolados, con las mismas cadenas de siempre". En su opinión, es un debate que no ha cambiado y recuerda que Verdi forma parte de una alianza a favor del descanso dominical formada por sindicatos e iglesias que se unieron hace más de 20 años para defender lo que consideran "un logro social". "El trabajo dominical en el sector minorista supone un ataque de los empresarios a la conciliación de la vida laboral y familiar de más de tres millones de trabajadores del sector minorista", denuncia.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



