¿Y si el petróleo vuelve a US$120? Escenarios y riesgos para los mercados y América Latina
El Brent volvió a superar los US$100 por barril y el mercado ya debate qué tendría que ocurrir para que alcance los US$120. Estos son los escenarios y sus implicaciones para la economía mundial.

El Brent volvió a superar los US$100 por barril y el mercado ya debate qué tendría que ocurrir para que alcance los US$120.
Bloomberg Línea — El petróleo volvió a superar los US$100 por barril después de que los ataques de los hutíes contra petroleros saudíes en el mar Rojo elevaran el temor a nuevas interrupciones del suministro. La escalada abrió un nuevo frente para el mercado, que ya lidiaba con las restricciones al tránsito por el estrecho de Ormuz y con una oferta cada vez más ajustada.
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El regreso del Brent a tres dígitos reavivó una pregunta que hace apenas unas semanas parecía lejana: qué tendría que ocurrir para que el barril alcanzara los US$120, nivel que superó momentáneamente a finales de abril.
Aunque ese no es el escenario central de la mayoría de los analistas, tanto bancos de inversión como firmas de análisis coinciden en que una prolongación del conflicto acompañada por daños sobre la infraestructura energética podría volverlo una posibilidad real.
Para Ziad Daoud, analista de Bloomberg Economics , "una nueva espiral podría afectar una mayor parte de la infraestructura energética y las rutas de exportación de la región", un golpe más profundo del que se dio en marzo que no provocó una máxima interrupción.
"En un escenario extremo, un cierre generalizado de los flujos de petróleo de Medio Oriente podría llevar el crudo hacia los US$120 por barril", calculó Daoud.
El análisis de Bloomberg Economics parte de una premisa: el cierre del estrecho de Ormuz ya no supone por sí solo la paralización de las exportaciones de crudo de Medio Oriente. Durante los últimos meses, productores como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos han mantenido parte de sus envíos mediante infraestructuras alternativas, limitando el impacto sobre el mercado.
Actualmente, entre 8 y 10 millones de barriles diarios todavía pueden llegar al mercado a través de rutas distintas de Ormuz. Según la regla utilizada por Bloomberg Economics , cada pérdida equivalente al 1% de la oferta mundial añadiría alrededor de un 4% al precio del petróleo.
El mayor riesgo se concentra en el oleoducto East-West de Arabia Saudí, capaz de transportar hasta 7 millones de barriles diarios desde los campos petroleros del este hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Bloomberg Economics estima que un cierre del estrecho de Bab el-Mandeb o un ataque directo contra esa infraestructura añadiría cerca de US$18 por barril.
A ello se sumarían otros puntos críticos. La interrupción del oleoducto que conecta Abu Dabi con Fujairah aportaría unos US$6 adicionales; un ataque sobre las exportaciones de Omán elevaría el precio otros US$4; mientras que la suspensión del oleoducto entre Irak y Turquía añadiría alrededor de US$1.
En conjunto, esas interrupciones elevarían el precio del petróleo en aproximadamente US$29 respecto de los niveles actuales, situándolo cerca de los US$117, un nivel que en la práctica acercaría el mercado al umbral de los US$120.
La preocupación del mercado aumentó precisamente, porque los ataques de esta semana se trasladaron al mar Rojo, una ruta que había servido como alternativa al estrecho de Ormuz. El riesgo ya no se limita al principal cuello de botella del comercio petrolero, sino que alcanza también a las vías que permitían mantener parte de las exportaciones.
Las consecuencias de un petróleo en torno a US$120 irían más allá del mercado energético. Un encarecimiento prolongado del crudo elevaría los costos del transporte, los combustibles y parte de las cadenas de suministro, reavivando las presiones inflacionarias justo cuando las principales economías comenzaban a consolidar el proceso de desinflación.
El efecto también alcanzaría a los precios de los alimentos y los fertilizantes, dos de los canales que la CEPAL identifica como más sensibles a un nuevo shock energético.
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Ese escenario complicaría, además, la hoja de ruta de los bancos centrales. Los analistas de ING señalaron que el Banco Central Europeo ya observa riesgos para la inflación derivados del aumento de los precios de la energía y que los mercados empezaban a incorporar la posibilidad de una política monetaria más restrictiva.
Las repercusiones también alcanzarían al mercado cambiario. Según la CEPAL, un escenario de petróleo más caro tendería a fortalecer al dólar, incrementando el costo del financiamiento para muchas economías emergentes y encareciendo las importaciones de energía y otras materias primas denominadas en la divisa estadounidense.
