Las empresas se preparan para la entrada en vigor plena del AI Act europeo
La Unión Europea exigirá auditorías de modelos de propósito general y reglas estrictas para usos de alto riesgo.
El AI Act europeo entra en su fase de cumplimiento pleno y obligará a desarrolladores y usuarios corporativos a documentar, auditar y mitigar riesgos de los sistemas de inteligencia artificial. La regulación clasifica los usos en cuatro niveles: prohibidos, alto riesgo, riesgo limitado y mínimo.
Los sistemas de alto riesgo —incluyendo reclutamiento, scoring crediticio, evaluación educativa y dispositivos médicos— deberán pasar por evaluaciones de conformidad, mantener registros de auditoría y operar siempre con supervisión humana. Las multas por incumplimiento pueden alcanzar el 7% de la facturación global.
Empresas mexicanas con operaciones en Europa o que ofrecen servicios a clientes europeos deberán adaptar sus procesos. Consultoras como Deloitte y KPMG ya están armando equipos especializados en cumplimiento de IA, y se espera que para el cierre de año al menos 200 grandes corporativos mexicanos tengan un AI Officer formal en su estructura.
Más allá del cumplimiento, el AI Act marca un estándar: muchas multinacionales lo están aplicando de manera global por consistencia interna, lo que en la práctica convierte a la regulación europea en la norma de facto para gobernanza de IA.
