Tu cara como pasaporte: aeropuertos y empresas turísticas impulsan la biometría facial como identificación

La industria turística trabaja en una identidad digital que permita reconocer al viajero mediante biometría.
La Valeta, Malta.- El pasaporte cabe en la mano, pero sigue cargando con buena parte de la fricción de un viaje internacional. Perderlo, olvidarlo en un taxi o descubrir en el aeropuerto que no es vigente puede convertir un trayecto en un problema. Mientras tanto, la industria turística trabaja en una idea distinta: que el viajero pueda cruzar fronteras, abordar un avión o llegar a un hotel sin tener que mostrar una y otra vez el mismo documento.
En el panel "Identidad digital: reinventar la experiencia en las fronteras", dentro del Global Summit del World Travel & Tourism Council (WTTC), representantes de aeropuertos, tecnología y autoridades plantearon cómo la biometría y la identidad digita l pueden cambiar una de las partes más engorrosas del viaje.
La apuesta no es sólo sustituir el pasaporte físico por un mecanismo digital, sino conseguir que los distintos sistemas que intervienen en un trayecto puedan reconocerse entre sí.
El reto está en conseguir que aeropuertos, aerolíneas, autoridades migratorias, hoteles, empresas de renta de autos y otros proveedores de servicios compartan información de manera segura y bajo reglas comunes. Hoy, muchos de esos sistemas funcionan de manera independiente, lo que obliga al pasajero a repetir procesos, hacer filas y presentar información que otras partes del viaje ya tienen.
Una de las propuestas planteadas es reducir la identificación a dos preguntas: si una persona es quien dice ser y si tiene autorización para estar en determinado lugar en ese momento. Bajo ese esquema, el rostro podría convertirse en el elemento que active distintos servicios, desde el control fronterizo hasta el acceso a un avión, sin que el viajero tenga que sacar constantemente un documento físico.
La biometría se utiliza en distintos puntos de entrada y salida. En Estados Unidos, por ejemplo, más de 1,000 millones de viajeros habían sido confirmados mediante sistemas biométricos en puertos de entrada desde 2016. La discusión ahora está en cómo llevar esa tecnología a una experiencia completa y conectada, en lugar de utilizarla como soluciones aisladas.
El problema es que agregar tecnología no garantiza por sí mismo un viaje más rápido. La implementación del Sistema de Entrada y Salida (EES) de la Unión Europea mostró algunos de los problemas que pueden aparecer cuando nuevos procesos se despliegan sin que todos los sistemas y autoridades estén coordinados. Las filas, los registros de huellas y los problemas de ejecución pueden terminar trasladando la fricción de un trámite físico a uno digital.
Por eso, la discusión en el sector turístico comienza a moverse de la pregunta sobre qué tecnología utilizar hacia otra más compleja: quién coordina los sistemas y cómo se comparte la información. Los participantes plantearon que los aeropuertos pueden tener un papel relevante como integradores de esa experiencia, pero también que los gobiernos y las empresas necesitan probar los procesos antes de llevarlos a gran escala.
La identidad digital también abre otra posibilidad para las empresas turísticas. Si un viajero puede ser reconocido de manera segura a lo largo de su recorrido, la información que hoy se solicita repetidamente podría utilizarse para personalizar servicios, programas de lealtad y experiencias. El objetivo sería que la tecnología desaparezca de la vista del pasajero mientras hace más sencillo el viaje.
Pero el pasaporte no desaparecerá únicamente porque exista una alternativa tecnológica. La privacidad, el manejo de los datos y la confianza de los viajeros siguen siendo obstáculos centrales. La discusión incluye qué información puede compartir cada autoridad, durante cuánto tiempo y con quién, además de qué mecanismos existen para impedir que esos datos terminen en manos de terceros.
El siguiente paso es comenzar con pruebas y proyectos piloto que permitan ajustar los procesos. Para una industria que todavía opera con sistemas que no siempre se comunican entre sí, el desafío de la identidad digital no está tanto en reconocer al viajero como en conseguir que todos los que participan en su recorrido puedan reconocerlo de manera segura.
"En cinco años probablemente la necesidad de un pasaporte se evaporará con la tecnología. Así que estamos aquí hoy con esa posibilidad", declara Griffiths, de Dubai Airports.
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Mara Echeverría Reportera de la industria de retail, farmacéuticas y alimentos y bebidas. Egresada de la FES Aragón de la UNAM. Con experiencia como reportera en agencias informativas, medios impresos y digitales. @cokoabeat @maraecheverria
La discusión ahora está en cómo llevar esa tecnología a una experiencia completa y conectada, en lugar de utilizarla como soluciones aisladas.Diane Sabatino, Comisionada Ejecutiva Adjunta de la Oficina de Operaciones de Campo de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), detalló que la implementación de la identidad digital parte de los datos biométricos faciales"Estamos enfocados en el rostro como un token en pasajeros dentro del alcance donde es requerido por estatuto y regulación, que están limitados a ciudadanos estadounidenses.
Además, ciertas categorías de viajeros con visa, pueden optar por no participar en ese reconocimiento facial", dijo,El problema es que agregar tecnología no garantiza por sí mismo un viaje más rápido.
Eso facilitará que los viajeros tengan una experiencia similar.mientras una lección que aprender es que no solo la ejecución es tan importante como todos los demás recursos, como elegir la tecnologíaIdentidad en toda la cadena turísticaLa identidad digital también abre otra posibilidad para las empresas turísticas.
El objetivo sería que la tecnología desaparezca de la vista del pasajero mientras hace más sencillo el viaje.Pero el pasaporte no desaparecerá únicamente porque exista una alternativa tecnológica.
Para una industria que todavía opera con sistemas que no siempre se comunican entre sí, el desafío de la identidad digital no está tanto en reconocer al viajero como en conseguir que todos los que participan en su recorrido puedan reconocerlo de manera segura."En cinco años probablemente la necesidad de un pasaporte se evaporará con la tecnología.
El reto está en conectar aeropuertos, aerolíneas, autoridades, hoteles y otros servicios.



