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Todos necesitan a Trump: cómo EE.UU. tutela los intereses opuestos de gobierno y oposición en Venezuela

Por Redacción Sinergia Empresarial · 10 de agosto de 2026 · 3 min
Todos necesitan a Trump: cómo EE.UU. tutela los intereses opuestos de gobierno y oposición en Venezuela

La creciente de Washington sobre lo que ocurre en Caracas es palpable no solamente en las acciones y decisiones del gobierno de Delcy Rodríguez, sino también en las acciones y silencios de la oposición.

Estados Unidos está logrando algo inaudito en Venezuela: impulsar cambios y reformas profundas en ese país contando, al mismo tiempo, con la colaboración, el consentimiento o la resignación tanto del gobierno como de la oposición venezolana.

Inmediatamente tras la impactante captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, el gobierno de Donald Trump sorprendió de nuevo al respaldar a Delcy Rodríguez -entonces vicepresidenta de Maduro- como la persona encargada de llevar adelante los cambios que Washington quiere lograr en Venezuela.

"Esencialmente está dispuesta a hacer lo que nosotros creemos que es necesario para hacer a Venezuela grande de nuevo", dijo Trump, al tiempo que agregó: "No tiene otra opción".

Rodríguez fue reconocida como presidenta interina y no parece haber decepcionado a Trump, a juzgar por los frecuentes halagos que él le dedica.

En estos meses, EE.UU. asumió el control de la venta del crudo venezolano -principal fuente de riqueza del país- y ha estimulado el regreso de las petroleras estadounidenses al país con miras a reactivar ese sector.

Washington ha impulsado cambios en la legislación petrolera y minera de Venezuela de cara a favorecer la inversión privada en esos sectores, mientras explora opciones para recuperar el sistema eléctrico venezolano, factor imprescindible para que haya una recuperación económica en el país.

Además, ha ido levantando sanciones y abriendo camino para la paulatina reincorporación de Venezuela a programas y organizaciones internacionales de los que había quedado marginada.

En temas de política interna, EE.UU. es considerado el motor del diálogo político que recién se está iniciando entre el gobierno de Rodríguez y un grupo de opositores encabezados por Dinorah Figuera, la última presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015.

Mientras que, en política exterior, su influencia se hace sentir en el callado distanciamiento entre el gobierno de Rodríguez y aliados tradicionales del chavismo como Irán o Cuba.

Estos cambios impulsados por el gobierno de Trump responden a un plan de tres fases -estabilización, recuperación y transición política- esbozado por el secretario de Estado, Marco Rubio.

Aunque contienen elementos que, en general, pueden ser considerados como positivos o necesarios por venezolanos de cualquier tendencia política, como la recuperación de la industria petrolera o del sistema eléctrico, también han sido duramente criticados por distintas razones.

Entre los principales cuestionamientos se señala que este proceso significa una grave pérdida de soberanía para Venezuela, cuyo gobierno ya no controla el uso de los fondos generados por la venta del petróleo, mientras que la actual Asamblea Nacional está aprobando leyes que parecen a la medida de los deseos de Washington.

También se apunta a la falta de transparencia pues, por ejemplo, EE.UU. no informa a los venezolanos sobre cuánto dinero se ha recaudado ni cuál es el uso que se está dando a esos recursos.

Esas críticas son formuladas desde sectores de la oposición, del chavismo e independientes, pero curiosamente nunca proceden de boca de los principales funcionarios del gobierno ni de los mayores líderes de la oposición.

Y es que EE.UU. parece haberse convertido en actor bisagra: de Washington depende que el chavismo pueda permanecer más tiempo en el gobierno; de Washington depende que se avance en la transición democrática que durante años ha buscado la oposición.

Pero ¿cómo se explica que un gobierno del chavismo, fuerza política que hizo del discurso antiestadounidense una seña de identidad, ahora se someta de una forma tan aparentemente dócil al mandato de su denostado "imperio"?

"Nos guste o no, aquí hay una intervención, por lo que las decisiones que se toman en Venezuela son controladas por la potencia que interviene en el país y esto determina lo que se hace y lo que no", le dice a BBC Mundo Benigno Alarcón, fundador y exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.