Tijuana Innovadora: cómo el orgullo ciudadano cambió una ciudad
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Tijuana Innovadora nació como un gran encuentro ciudadano, pero su permanencia dependió de convertir el entusiasmo en proyectos educativos, culturales y sociales.
José Galicot Behar descubrió que Tijuana fabricaba productos capaces de llegar a todo el mundo, pero sus propios habitantes no conocían esa historia. Un gran encuentro ciudadano llamado Tijuana Innovadora comenzó a cambiar la percepción de la ciudad; 16 años de proyectos sociales, culturales y educativos evitaron que el esfuerzo quedara en una campaña pasajera.
Galicot tuvo que sufrir un infarto y cruzar la frontera para descubrir algo que llevaba décadas ocurriendo a unos kilómetros de su casa.
Mientras era atendido en Estados Unidos, el médico le explicó que una de las válvulas cardiacas que utilizarían había sido fabricada en Tijuana. Galicot, quien durante años se había presentado como originario de Chihuahua pese a vivir desde pequeño en la ciudad fronteriza, regresó con una pregunta incómoda: ¿cómo era posible que el mundo utilizara productos hechos en Tijuana y los propios tijuanenses no supieran lo que su ciudad era capaz de producir?
"Subyace un esfuerzo de trabajo en la ciudad que no reconocemos ni conocemos", recuerda en entrevista con Emprendedor.com.
La pregunta llegó en un momento difícil. Entre 2007 y 2008, Tijuana había atravesado una escalada de violencia que afectó la vida cotidiana , provocó la salida de familias y fortaleció una percepción internacional ligada casi exclusivamente al crimen. En el otoño de 2008, la ciudad llegó a registrar hasta 200 homicidios mensuales, de acuerdo con una crónica publicada por The New Yorker .
Tijuana tenía problemas reales. Pero también tenía industria, universidades, talento, cultura y una comunidad que no aparecía en la conversación.
Antes de intentar convencer al mundo, Galicot tuvo que convencer a los tijuanenses.
Durante un año, asegura, ofreció alrededor de 200 pláticas para hablar de la manufactura, la capacidad tecnológica y el talento que había encontrado en la ciudad. Al principio, pocas personas prestaban atención. Después, comenzaron a repetir esas historias como propias.
Así nació el proyecto que en 2010 reunió a empresarios, académicos, científicos, artistas y líderes internacionales para presentar una Tijuana distinta. Entre los invitados que han participado en los encuentros organizados por el movimiento aparecen Carlos Slim, Steve Wozniak, Jimmy Wales y Alfonso Cuarón .
Tijuana Innovadora surgió precisamente como un evento para mostrar las fortalezas de la ciudad y después se convirtió en una plataforma ciudadana permanente. Su misión actual incorpora proyectos de innovación social, pertenencia, participación y mejoramiento de la calidad de vida.
Sin embargo, el aprendizaje para cualquier emprendedor no está únicamente en haber organizado un encuentro ambicioso. Está en algo más difícil: la historia que querían contar podía demostrarse .
No inventaron una Tijuana innovadora para colocarla en una presentación. Encontraron los productos, las empresas, los creadores y las capacidades que ya estaban ahí, pero permanecían desconectados.
Ese principio también sirve para una marca personal o empresarial. Una narrativa no puede sostenerse únicamente con adjetivos. Necesita pruebas, personas y resultados que la vuelvan creíble.
Al terminar aquel primer encuentro, Galicot y su equipo creyeron que su misión había concluido. Habían atraído reflectores, movilizado voluntarios y mostrado otra cara de Tijuana.
Entonces, los participantes les hicieron una pregunta sencilla: "¿Y nosotros qué?" .
La organización podía desmontar los escenarios, celebrar el resultado y desaparecer. También podía aprovechar la energía acumulada para comenzar un trabajo menos vistoso, pero más duradero.
"No éramos hacedores de fiestas, éramos educadores", afirma Galicot.



