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T-MEC, entre serpientes y escaleras: lo que está en juego para México

Por Redacción Sinergia Empresarial · 21 de agosto de 2026 · 3 min
T-MEC, entre serpientes y escaleras: lo que está en juego para México

El actual tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-MEC , por sus siglas en español, entró en vigor el 1 de julio de 2020 en sustitución del TLCAN de 1994 . Su negociación y ratificación incluyeron varias rondas de discusiones técnicas y aprobaciones legislativas que, por momentos, pusieron en duda la continuidad del acuerdo trilateral.

Una de las principales diferencias entre el tratado de 1994 y el actual, fue el cambio incluso en la denominación del término "libre comercio" en el nuevo acuerdo y que, en el contexto de los impuestos globales a las importaciones establecidos por Estados Unidos en 2025, se pudo llegar interpretar como una premonición de lo que vendría.

Sin embargo, de manera muy atinada desde un punto de vista económico , los tres países acordaron en 2020 agregar una cláusula clave para institucionalizar las revisiones cada seis años en el contexto de un acuerdo con vigencia de 16 años . Es decir, hasta el 2036. Esto, en el argot del juego de mesa al que alude el título de esta nota, representa una escalera en términos de oportunidades, pero una serpiente en caso de una evaluación negativa que podría derivar en acuerdos bilaterales, o en la terminación del acuerdo.

Seis años es un periodo suficientemente largo en el que es altamente probable que una región económica, como la que se analiza en este artículo, atraviese cambios institucionales y tecnológicos, crisis de distintas índoles, choques geopolíticos y geoeconómicos que obliguen a reevaluar la vigencia de acuerdos previamente establecidos. Por eso, las actualizaciones periódicas hacen todo sentido.

Llegado 2026, el año de la primera evaluación del tratado, muchos pendientes permanecían en la agenda trilateral, al tiempo que Estados Unidos retomaba una orientación más nacionalista para intentar revertir, sin éxito, su déficit comercial. En paralelo, Estados Unidos además impulsaba un enfoque más unilateral centrado en temas de seguridad fronteriza y combate al tráfico de drogas –en particular contra el fentanilo– prestando menos atención a problemas internos de salud pública y al tráfico de armas hacia México.

La reelección de Trump en Estados Unidos tuvo efectos no previstos en varios frentes , pero en particular para el tema en cuestión en este artículo, dado que él fue el mismo que impulsó el T-MEC entre 2016 y 2020, y la nueva política comercial de EUA en 2025. Por lo mismo, no sorprendió que, al cumplirse la fecha para evaluar por primera vez el nuevo acuerdo de Norteamérica el 1 de Julio, la autoridad comercial de Estados Unidos decidiera, en contraste con México y Canadá, no recomendar la renovación del acuerdo que vencería en 2036 y comenzar un proceso de revisiones anuales hasta por los próximos 10 años.

Aunque esta decisión extiende la incertidumbre comercial y de inversión, considerando que ahora se abre un espacio para acuerdos bilaterales o para el retroceso que representaría la posible decisión de terminar el acuerdo de manera unilateral por alguno de los tres países, también es válido interpretar esta decisión como una oportunidad para extender una "escalera" en términos de los caminos que se abren para retomar pendientes económicos e institucionales.

Entre ellos desatacan la modernización del acuerdo para la economía digital , el fortalecimiento de las cadenas de suministro al interior de Norte América, la agilización de la logística en los procesos de exportación fronterizos y, eventualmente, una discusión más estructurada para repensar la relevancia de extender el acuerdo al sector energético, entre otros.

Desde nuestra perspectiva, las reuniones anuales no deberían extenderse más allá del 2028 , considerando el progreso que se ha logrado, vía reuniones bilaterales, desde el año pasado. Creemos que es una ventana de tiempo razonable, pero también es importante resaltar que ya existen tensiones bilaterales y temas suficientemente complejos que podrían derivar en una renegociación más extendida y ultimadamente, requerir aprobaciones legislativas.

También podrían reactivar la posibilidad de una salida abrupta (vía una notificación con seis meses de antelación) de alguno de los miembros. Aunque a este último escenario, que nos mandaría a la casilla de salida del tablero, le asignamos una probabilidad muy baja, no es igual a cero.

Los potenciales cambios al acuerdo en los próximos meses, o años, tendrán implicaciones de largo plazo a nivel nacional y regional . Conviene aprovechar esta ventana de oportunidad para evitar retroceder innecesariamente después de los logros alcanzados desde 1994. El fortalecimiento del marco institucional permitirá abrir la puerta para una mayor integración en el contexto de los retos globales y regionales para reconsiderar un crecimiento potencial arriba del 2%, después del 1% observado en la última década.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.