Sube la temperatura de la cuenta corriente: trucos para evitar que el presupuesto familiar no quiebre con el verano
Los gastos en el periodo estival se disparan, pero planificar ayuda a mantener el control

Los gastos en el periodo estival se disparan, pero planificar ayuda a mantener el control
La deuda acumulada por los hogares españoles asciende a 728.000 millones de euros, según las últimas cifras dadas a conocer por el Banco de España. En términos relativos, en proporción al PIB representa un 42%, el nivel más bajo que se observa en la serie histórica desde el año 1999. Quién lo diría, a juzgar por las dificultades que afrontan los presupuestos familiares cada verano. Un 32% de los españoles, según la OCU, no pueden pagarse una semana de vacaciones fuera de casa y para otros la única opción pasa por pedir un préstamo. Incluso para los que no se van, el verano es una época para aflojar el bolsillo por el aumento de las reuniones familiares o, este año, por eventos extraordinarios, como el Mundial de fútbol o el eclipse solar.
Como muestra, un botón: la empresa de medición de consumo digital GFK Dam registró aumentos del 117% en la demanda de delivery durante los partidos de España en la competición. Begoña Adroher, portavoz de Milanuncios, cuenta que, en la plataforma, en las últimas semanas han ganado puntos las búsquedas de cromos, bolsas o camisetas de las selecciones o asociadas a la imagen de las estrellas de la competición.
Vuelos, trenes, hoteles y los gastos en los preparativos del periodo de asueto (vestido, calzado, material deportivo) añaden una capa más de presión a las facturas comunes que no se toman descanso: hipoteca, alquiler, agua, luz (disparada por el uso de aire acondicionado), gastos médicos u otros préstamos. Eso sin contar con el menudeo de todo tipo de plataformas —desde los servicios de streaming tipo Netflix hasta Spotify , el pago por almacenamiento en la nube, los audiolibros, la prensa, apps para hacer deporte, juegos y entretenimiento, e incluso las webs para ligar—.
Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC y experta en educación financiera, habla de lo importante que es llevar una planificación, porque, por muy extraordinarios que nos parezcan los desembolsos de vacaciones, se repiten año tras año . "Por ejemplo, comprar un aire acondicionado no nos puede coger por sorpresa, lo podemos anticipar los meses previos al verano e ir reservando una parte de los ingresos para su pago". Lo más importante es intentar llevar a cabo esa planificación: "Tenemos que pensar en cada gasto y en si nuestra economía lo permite o no". Para ello la experta recomienda partir de las compras realizadas durante los últimos 12 meses, algo que las apps de los bancos permiten consultar de una forma muy visual.
Una regla de oro indica que más o menos la mitad de los ingresos debería ir a gastos básicos, otro 30% a los personales y de ocio, y el 20% restante al ahorro. Y no vale con dejar ese remanente en la cuenta. "Hay que colocarlo en una cuenta aparte, porque si está a la vista no vamos a ahorrar". De esos dos euros de cada diez ingresados que se dedican a hacer una hucha, la mitad debería ser sagrado: "No se debería tocar nunca".
Como viajar se ha vuelto una costumbre, Ruiz-Dotras recuerda que hay un amplio abanico de opciones y precios de hoteles, hostales, apartamentos turísticos o incluso campings que no vacían los bolsillos. "Un error muy común es destinar toda la paga extra a las vacaciones. Pero si las programamos, deben de incluirse dentro del porcentaje destinado a gastos de ocio y personales. Todos los viajes se tienen que cuadrar con el presupuesto, no podemos improvisar sobre la marcha", razona. Porque a menudo llueven facturas con las que no se cuenta, como el pago de actividades, una cuenta elevada en un restaurante turístico o los pequeños gestos (comprar un helado, ir a un concierto) a los que hay mayor predisposición.
Además, las empresas se han vuelto expertas en hacer cualquier pago accesible, por ejemplo con el fraccionamiento de las compras, a sabiendas de que, como ha demostrado la ciencia, los pagos activan una zona del cerebro donde también se registra el dolor. "Con el "compra ahora y paga después", ese dolor se vuelve un poco más pequeño y al segundo plazo ya ni nos acordamos". Pero la devolución de esos microcréditos, y más si es con intereses, puede desbaratar la economía personal.
No hay que perder de vista que, por mucho que nos duela, el verano no es eterno. Pronto llegará septiembre y a la resaca estival se sumará la vuelta al cole. Las plataformas de venta de segunda mano pueden ser una buena opción para amortiguar esa cuesta. Adroher explica que ya han detectado un aumento en la demanda de libros de texto, mochilas, material escolar y uniformes. "Junto con la Navidad, estamos en uno de los dos periodos anuales donde más aumenta la oferta y demanda".
Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre sube la temperatura de la cuenta corriente: trucos para evitar que el presupuesto familiar no quiebre con el verano y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.
