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Siete frentes de riesgo: así amenaza la escalada de la guerra en Medio Oriente a América Latina

El informe concluye que la limitada exposición comercial de América Latina al golfo Pérsico no evita que el conflicto afecte a la región a través de siete canales económicos, con impactos muy distintos entre exportadores e importadores de energía.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 16 de julio de 2026 · 3 min
Siete frentes de riesgo: así amenaza la escalada de la guerra en Medio Oriente a América Latina

El informe concluye que la limitada exposición comercial de América Latina al golfo Pérsico no evita que el conflicto afecte a la región a través de siete canales económicos, con impactos muy distintos entre exportadores e importadores de energía.

Bloomberg Línea — El regreso de las hostilidades en Medio Oriente vuelve a poner a América Latina frente a un nuevo choque externo. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) identificó siete canales por los que el conflicto puede afectar a la economía regional, pese a su limitada exposición al golfo Pérsico.

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La paradoja es que el impacto agregado resulta relativamente contenido, pero esconde diferencias profundas entre países. Mientras algunos exportadores de hidrocarburos podrían beneficiarse de un petróleo más caro, la mayoría de las economías latinoamericanas continúa siendo importadora neta de energía y afronta un deterioro de sus cuentas externas.

A esto se suman mayores presiones inflacionarias y un margen de maniobra cada vez más estrecho para sus bancos centrales.

"Esta posición favorable de la región en su conjunto oculta una marcada heterogeneidad dado que la mayoría de los países de la región son importadores netos de energía, y en ellos el choque energético provocado por las hostilidades en la República Islámica del Irán y sus alrededores impacta de forma negativa", sintetiza el informe de la Cepal.

Plataforma petrolífera en el Golfo de México, frente a la costa de Tamaulipas. (Bloomberg/Mauricio Palos)

El primer canal es el comercial. La evolución del precio del petróleo determinará quiénes salen beneficiados y quiénes absorben el mayor costo de la crisis.

La Cepal trabaja con tres escenarios para 2026. El primero contempla un precio promedio del Brent de US$86 por barril, un 25% superior al promedio de 2025; el segundo eleva la referencia a US$95, con un incremento del 38%, mientras que el tercero proyecta un Brent en US$115 por barril, equivalente a un aumento del 67%.

Bajo el escenario más moderado, el saldo comercial de América Latina y el Caribe mejoraría apenas 0,05 puntos del PIB. Detrás de esa cifra se esconden contrastes significativos.

América del Sur obtendría una mejora de 0,13 puntos del PIB gracias al peso de los exportadores de hidrocarburos, mientras el Caribe, sin Guyana ni Trinidad y Tobago, registraría un deterioro de 0,5 puntos y Centroamérica, Haití y República Dominicana sufrirían una pérdida cercana a 0,9 puntos del PIB. Si el petróleo alcanzara US$115 por barril, esas pérdidas se ampliarían hasta 1,3 y 2,4 puntos del PIB, respectivamente.

Los mayores beneficiarios serían Guyana, cuyo saldo comercial mejoraría en torno a 17 puntos del PIB debido al peso extraordinario de su sector petrolero, seguido por Trinidad y Tobago y Ecuador. Entre los importadores netos, Granada, Nicaragua y Honduras figuran entre los más expuestos al incremento de la factura energética.

La propia estructura energética explica buena parte de esas diferencias. El informe recuerda que varios exportadores de crudo siguen dependiendo de combustibles refinados importados para abastecer sus mercados internos, lo que reduce parte del beneficio derivado del alza del petróleo.

El buque granelero Century Royal atracó mientras los pasajeros desembarcaban de un taxi fluvial cerca del mercado Stabroek en Georgetown, Guyana. (José A. Alvarado Jr.)

"Un caso ilustrativo es el de México, que, pese a ser un destacado exportador neto de crudo, realiza importaciones de productos refinados derivados del petróleo que superan sus exportaciones de crudo en términos de valor, lo que se traduce en una posición neta levemente negativa frente al choque energético", dice la Cepal.

El segundo canal corresponde a las cuentas públicas. El aumento del precio de los hidrocarburos incrementa los ingresos fiscales de los exportadores, pero al mismo tiempo obliga a muchos gobiernos a decidir entre trasladar el alza a consumidores y empresas o absorber parte del impacto mediante subsidios y reducciones tributarias.

En Ecuador, los ingresos asociados a los hidrocarburos representan alrededor del 16,6% de la recaudación fiscal, mientras que en Trinidad y Tobago alcanzan el 26%. Esa mayor recaudación puede compensar parcialmente el costo de las medidas de estabilización. En cambio, para los países importadores el incremento del gasto destinado a contener los precios reduce directamente el espacio fiscal disponible.

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