"Si tienen tanta tecnología, por qué nos atacaron": los pescadores ecuatorianos que fueron bombardeados en una operación por la que se señala a la CIA

Al menos tres embarcaciones de pescadores de Ecuador han sido objeto de ataques en alta mar este año sin que nadie se haya hecho responsable de lo ocurrido.
El día en el que hundieron al Negra Francisca Duarte II, el mar estaba tranquilo.
Ocurrió el pasado 17 de marzo. Era la una y media de la tarde y sus tripulantes, 16 pescadores ecuatorianos, tomaban un poco de aire fresco y descansaban sentados en la cubierta de proa tras haber almorzado.
Navegaban a unas 170 millas náuticas de las islas Galápagos de regreso al puerto de Manta, en la costa del Pacífico ecuatoriano, luego de dos semanas de faena.
Su capitán y propietario, Hernán Flores, iba en la cabina de mando junto al marino que guiaba la nave y a uno de los pescadores, llamado Jordy, que descansaba en una litera.
— Capitán, aquí vienen dos drones cerquita del barco —recuerda Flores que le dijo un marinero.
— Déjalos, que seguro están filmando —respondió él apenas segundos antes de sentir una fuerte explosión en la cabina.
"En nuestro oído quedó un chillido feísimo y sentí que atrás de mi cabeza me corría algo caliente. Me toqué con la mano y era pura sangre. Entonces, miré atrás y estaba Jordy, con un corte feísimo en el pie", le cuenta Flores a BBC Mundo.
Instantáneamente, todo era un caos. Flores bajó la marcha del barco y salió de la cabina. Los pescadores gritaban, todos estaban aturdidos, algunos heridos y el barco se había incendiado. Uno de ellos tomó un extintor para intentar apagar las llamas, pero hubo otra explosión y el fuego se extendió rápidamente.
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Dos de ellos empezaron a acercar los botes auxiliares para evacuar el barco, cuando se produjeron otras explosiones y algunos pescadores cayeron al agua.
Uno a uno, como bien pudieron, fueron montándose en las lanchas. Flores estuvo entre los últimos.
"Ahí quedó ese dron en la cubierta. Era un dron pequeño, con cuatro aspas y en medio tenía un tubo. Yo lo miraba porque quería como agarrarlo, pero a la vez me daba miedo. Y digo, eso va a explosionar", le cuenta Flores a BBC Mundo.
Pero la desventura que viviría la tripulación del Negra Francisca no acabaría allí.
Una vez montados en las lanchas, decidieron acercarse a un barco azul que habían visto una hora antes del incidente con el dron y que se hallaba a unas tres millas náuticas de ellos.
Presumían, por el tipo de embarcación, que se trataba de un barco atunero.
Entonces, ocurrió algo inesperado: a medida que intentaban acercarse, el barco azul parecía alejarse de ellos. Al mismo tiempo, un "miniavión" apareció en el cielo, dando vueltas a su alrededor.
"Estábamos asustaditos, ya veníamos aturdidos y yo digo: aquí, esta vez sí nos matan", cuenta el pescador.
Cuando las lanchas alcanzaron al barco azul, Flores descubrió que abordo iban unos hombres que hablaban inglés, portaban armas largas y vestían trajes militares marrones.
Los hombres les apuntaron con sus armas e hicieron que se subieran al barco, donde los esposaron y les colocaron capuchas en la cabeza, obligándolos a sentarse en la cubierta.
Allí unos intérpretes les pidieron en español que se identificaran uno a uno y les advirtieron que no debían hablar "para evitarse problemas".
Sin ser informados de su destino ni de nada más, los pescadores pasaron horas sentados en la cubierta de metal del barco, que era una plancha ardiente durante el día y en la que durante la noche pasaron frío. Les dieron un botellín de agua y, por la noche, unas mantas térmicas de aluminio de emergencia.
El barco navegó toda la noche y a la mañana siguiente, los pescadores fueron entregados como "náufragos" a miembros del servicio de guardacostas de El Salvador, quienes les atendieron y trasladaron a su país, desde donde los pescadores pudieron hacer los trámites requeridos para volver a Ecuador.
El caso del Negra Francisca tiene algunas similitudes con los alrededor de 70 ataques que ha llevado a cabo Estados Unidos en el contexto de la operación "Southern Spear" iniciada en septiembre de 2025 tanto en el mar Caribe como en el Océano Pacífico y que ha dejado más de 200 fallecidos.
En esos casos, las fuerzas estadounidenses han destruido mediante ataques aéreos supuestas embarcaciones "narcoterroristas" procedentes de América Latina y el Caribe.
Pero, al mismo tiempo, hay una diferencia notable: el caso del Negra Francisca es uno de tres ataques conocidos sobre los que las autoridades estadounidenses no han reconocido su autoría.
Los otros dos ocurrieron el 26 de marzo contra la embarcación Don Maca (que dejó 20 sobrevivientes) y el 20 de enero contra la embarcación Fiorella, que dejó ocho desaparecidos y dos sobrevivientes.
En respuesta a una consulta de BBC Mundo, el Comando Sur de EE.UU. -responsable de la operación "Southern Spear"- dijo no tener conocimiento sobre estos sucesos y afirmó que sus fuerzas no habían participado en ellos.
Billy Navarrete, presidente del Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos CDH Guayaquil, señala que estos casos siguen un patrón similar que incluye, por ejemplo, que las embarcaciones hayan estado sometidas a seguimiento previo por parte de drones o barcos antes de los ataques.
Otro elemento común es que luego de los ataques, los sobrevivientes fueron embarcados en lo que él describe como "naves gringas", en las que recibieron trato de detenidos, con uso de capuchas, esposas e incomunicación, antes de ser finalmente entregados a la Marina de El Salvador.
El caso del Fiorella es un poco distinto. Su tripulación avisó a tierra que estaba siendo seguida por un barco y un dron días antes de su "desaparición" y los sobrevivientes son dos pescadores que se habían ido a faenar en una lancha a un lugar apartado, por lo que solamente vieron una columna de humo en la distancia que salía del barco principal.
Los restos del Fiorella no han sido hallados, pero sí se encontró su espinel.
Una investigación de The Washington Post sostiene que estos ataques fueron ejecutados como parte de una operación encubierta de la CIA, aunque el periódico reconoce que muchos elementos sobre la supuesta participación de esta agencia de inteligencia de EE.UU. no están claros.
BBC Mundo consultó a la CIA sobre este tema, pero al momento de publicar esta nota no habíamos obtenido respuesta.


