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"Si sobreviví fue para encontrarlos": la joven que se niega a abandonar los escombros donde se encuentran los cuerpos de sus familiares a 3 semanas de los terremotos en Venezuela

Lorena Laya encontró los restos de su madrastra y su hermana menor dos semanas después de los sismos. Aún espera recuperar los cuerpos de su padre y su hermano en La Guaira.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 17 de julio de 2026 · 3 min
"Si sobreviví fue para encontrarlos": la joven que se niega a abandonar los escombros donde se encuentran los cuerpos de sus familiares a 3 semanas de los terremotos en Venezuela

Lorena Laya encontró los restos de su madrastra y su hermana menor dos semanas después de los sismos.

Lorena Laya se mudó a La Guaira para buscar a su padre, su madrastra y sus hermanos, después de los dos terremotos que estremecieron a Venezuela el pasado 24 de junio.

Mudarse es una forma de explicar la rutina que ha adoptado durante las últimas tres semanas: mantenerse alerta junto a la excavadora oruga que remueve los escombros en el día y dormir en casa de su abuelo paterno por las noches.

Sólo cuando necesita ropa limpia, regresa a su casa en Caracas.

"Estamos aquí desde que la máquina se enciende hasta que se apaga", dice la joven de 24 años desde un rincón donde su teléfono recobra señal, lejos del ruido de las máquinas y bajo la sombra de un árbol que suaviza el impacto del sol del Caribe.

"Cuando la máquina está trabajando no me despego de allí. En dos ocasiones ha pasado que si no estamos atentos puede llevarse los cuerpos", cuenta Lorena cerca de una carpa que dejaron unos vecinos después de haber encontrado a sus familiares bajo las ruinas.

Esta carpa le sirve como refugio cuando ya no tiene fuerzas para vigilar las máquinas. Allí comparte, junto con los familiares de otros desaparecidos, la esperanza de que alguien más sea rescatado con vida.

"Si sobreviví fue para encontrarlos. Estoy dándolo todo para lograrlo".

Hace 27 años, en diciembre de 1999, la casa de su familia paterna quedó intacta cuando un alud de barro, piedras y árboles se precipitó por las laderas de la montaña tras varios días de lluvia durante el deslave de Vargas, como se llamaba entonces el estado de La Guaira.

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Pero la casa familiar de su madrastra, Nohelia Iriarte, no corrió tanta suerte. Quedó sepultada bajo el barro en Carmen de Uria, una de las localidades que desaparecieron en esa tragedia.

El deslave de Vargas causó la muerte de entre 10.000 a 30.000 personas, mientras que 100.000 habría perdido sus hogares.

Los Iriarte vivieron en refugios durante años, hasta que el gobierno del expresidente Hugo Chávez les asignó apartamentos de la Gran Misión Vivienda Venezuela, un programa de construcción de edificios de interés social que inicialmente se destinó a la reubicación de los damnificados de Vargas.

Nohelia Iriarte recibió un apartamento en el edificio 27 del complejo de viviendas OPP, siglas para Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales, el organismo que construyó los edificios del sector Caribe en la parroquia Caraballeda, que fue devastada por los terremotos.

Nohelia Iriarte (45) vivía en el piso 3 de la OPP 27 junto con su esposo Henry Laya (55) y sus hijos Diego (14) y Giannys (6).

La hermana de Iriarte, quien también resultó damnificada en Carmen de Uria, vivía en el piso 11 del mismo edificio y sobrevivió a los terremotos.

El colapso de más de 100 edificios de la Misión Vivienda en La Guaira desencadenó críticas contra el gobierno venezolano y cuestionamientos sobre la calidad de los materiales usados en la construcción de los complejos residenciales.

La última vez que Lorena habló con su madrastra, ella le contó que planeaban ir al pueblo de Naiguatá, a unos 13 kilómetros de Caraballeda, para disfrutar de los tambores de San Juan, una festividad local que se celebra cada 24 de junio para venerar a San Juan Bautista.