Quién es Gianni Infantino y cómo llegó a ser el hombre más poderoso (y polémico) del fútbol mundial
Gianni Infantino ha tenido roces con los sindicatos y el fútbol europeo, pero tras 10 años como presidente de la FIFA, sigue estando en una posición inexpugnable.

Gianni Infantino ha tenido roces con los sindicatos y el fútbol europeo, pero tras 10 años como presidente de la FIFA, sigue estando en una posición inexpugnable.
El presidente Donald Trump habla de él como "el rey del fútbol".
Gianni Infantino es el hombre que mueve los hilos del deporte rey internacional, la persona que ha conseguido reflotar la FIFA tras los escándalos de corrupción que acabaron con su antecesor y que, tras 10 años a las riendas del órgano rector del fúbol mundial, ha logrado reformar y expandir la competición, aunque no sin controversia.
Desde las pausas de hidratación de los partidos de este Mundial -que muchos critican como una excusa para ganar más dinero con los anuncios que se retransmiten durante esos minutos-, hasta la disputada retirada de la tarjeta roja a un delantero de Estados Unidos tras una llamada telefónica del propio Trump, pasando por los precios desorbitados de las entradas: a la hinchada internacional no le han faltado ocasiones para criticar al presidente de la FIFA.
Pero su gestión a lo largo de esta década también ha logrado darle un vuelco a una institución que se encontraba sumida en acusaciones de corrupción y con un déficit que llegó a los US$550 millones tras la retirada de los patrocinadores por los escándalos anteriores.
"Trabajaré incansablemente para que el fútbol vuelva a la FIFA y la FIFA vuelva al fútbol", dijo Infantino cuando asumió el cargo hace una década.
Diez años después, no cabe duda de que el órgano rector goza de excelente salud. Prevé registrar ingresos récord de US$13.000 millones en el ciclo trianal que acaba a finales de este año.
A ellas se suma la polémica Copa Mundial de Clubes y el Mundial más grande de la historia, con sus elevados precios de las entradas.
Infantino ha tenido roces con los sindicatos de jugadores y con el fútbol europeo, pero sigue ocupando una posición inexpugnable en la élite del fútbol mundial.
Es fácil olvidar que el sucesor de Sepp Blatter como presidente de la FIFA iba a ser Michel Platini, entonces presidente de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA, por sus siglas en inglés).
Pero después de que Platini se viera envuelto en el escándalo de la organización —tanto él como Blatter fueron posteriormente absueltos por completo de los cargos de corrupción—, Infantino pasó a ser el candidato preferido de la UEFA.
Como secretario general del organismo rector del fútbol europeo, Infantino fue la mano derecha del presidente Platini durante siete años.
Pero era un salvador improbable, un hombre que rara vez estaba presente en la mente del aficionado medio al fútbol.
Para muchos, él era simplemente el tipo que presentaba los sorteos de la Liga de Campeones.
Diez años después, sería difícil encontrar un aficionado al fútbol que no lo reconozca.
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Nacido en Suiza en 1960 en una familia de migrantes italianos, Infantino se crió en un entorno humilde, en el que el fútbol siempre estuvo presente.
Su interés pasó a la administración del fútbol siendo ya adolescente, tras lo que estudió Derecho en la universidad de Friburgo para convertirse en abogado especializado en ese deporte.
