Quiebras empresariales en Alemania alcanzan su nivel más alto en 20 años
Las insolvencias empresariales siguen aumentando en Alemania. ¿Se trata de una debilidad estructural de la economía o de una depuración del mercado que, a largo plazo, incluso podría impulsar el crecimiento?

Las insolvencias empresariales siguen aumentando en Alemania. ¿Se trata de una debilidad estructural de la economía o de una depuración del mercado que, a largo plazo, incluso podría impulsar el crecimiento?
¿Cuán mal está realmente la economía alemana? La cantidad de insolvencias suele utilizarse como uno de los indicadores para medirlo. Y las noticias parecen preocupantes. En junio, el número de insolvencias de sociedades de personas y de capital fue un 80 % superior al promedio registrado en un mes de junio entre 2016 y 2019, es decir, antes de la pandemia de COVID-19 . Así lo muestra un estudio del Instituto Leibniz de Investigación Económica de Halle (IWH).
Las cifras no incluyen a los trabajadores autónomos, las profesiones liberales ni las pequeñas empresas individuales, ya que no se consideran relevantes para el mercado laboral. Las sociedades de personas y de capital concentran el 90 % de los empleos afectados por las insolvencias y el 95 % de los créditos comprometidos.
Según Steffen Müller, director del área de investigación sobre insolvencias del IWH, el número de quiebras empresariales alcanzó en el segundo trimestre de 2026 su nivel más alto en veinte años. No se trata de una sorpresa, ya que en los últimos trimestres cada vez más empresas han caído en insolvencia.
La economía alemana atraviesa dificultades desde hace años y la recuperación que se esperaba para este año probablemente se traduzca apenas en un débil crecimiento . A ello se suman los anuncios de grandes empresas sobre recortes de empleo.
Volkswagen estima que podrían desaparecer 100.000 puestos de trabajo en los próximos años. El proveedor de autopartes ZF Friedrichshafen prevé eliminar 14.000 empleos hasta 2028. También Bosch planea suprimir más de 20.000 puestos solo en Alemania antes de 2030. Pero no parece ser únicamente la industria automotriz la que atraviesa dificultades.
Después de que el año pasado se perdieran más de 100.000 empleos en la industria, un estudio de la consultora Horváth estima que en 2026 podrían desaparecer hasta otros 100.000 puestos en el sector industrial, tanto entre los fabricantes de automóviles como en la industria de maquinaria y la construcción.
La pregunta es si Alemania está atravesando una necesaria depuración del mercado o si, por el contrario, enfrenta una debilidad estructural de su economía.
Las insolvencias también pueden tener efectos positivos. Cuando las empresas menos productivas desaparecen, se liberan trabajadores, capital y conocimientos que pueden trasladarse a sectores más productivos. De este modo se genera crecimiento, siguiendo el principio de la "destrucción creativa" formulado por Joseph Schumpeter.
Si las personas que pierden su empleo debido a una insolvencia encuentran rápidamente otro trabajo, eso apuntaría más bien a una depuración del mercado. De hecho, la tasa de desempleo aumenta solo de forma gradual.
Según Müller, quienes pierden su empleo suelen conseguir otro con relativa rapidez. Sin embargo, esto también se debe a que las generaciones más numerosas están comenzando a jubilarse y a que ya no hay inmigración dentro de la Unión Europea con la intensidad de antes, explicó a DW. Por eso, esos trabajadores no necesariamente pasan de empresas menos productivas a otras más productivas.
Para Jutta Rüdlin, además de las insolvencias también conviene observar el número de nuevas empresas. "Las empresas jóvenes entran en insolvencia con una frecuencia superior al promedio y, al mismo tiempo, el número de nuevas empresas aumentó respecto al año anterior", afirma.
Según la Oficina Federal de Estadística de Alemania, durante el primer trimestre de 2026 se registró un aumento de más del 10 % en la creación de nuevas empresas en comparación con el mismo período del año anterior.
Por otro lado, no parece haber sectores especialmente afectados. "Hace un año y medio hubo un número relativamente elevado de grandes insolvencias en la industria", explica Müller. Ahora, la situación es distinta: la tendencia alcanza prácticamente a todos los sectores, lo que apunta más bien a una debilidad estructural.
Aun así, la construcción y la vivienda figuran entre los sectores más perjudicados debido al cambio en la política de tasas de interés. La gastronomía sufre por el aumento del salario mínimo. Las empresas con alto consumo energético, por el encarecimiento de la energía. Y el comercio, por los cambios en los hábitos de consumo.
Sin embargo, Rüdlin subraya que, por lo general, una insolvencia no responde a una única causa. En el pasado, las empresas sanas demostraron ser relativamente resistentes a las crisis externas. Un acontecimiento como la guerra entre Irán e Israel actúa como un catalizador en aquellas compañías que ya arrastraban problemas de fondo, explica. Entre ellos, menciona modelos de negocio obsoletos, decisiones empresariales tomadas demasiado tarde o una transformación que nunca llegó a concretarse.
Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre quiebras empresariales en Alemania alcanzan su nivel más alto en 20 años y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.

