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Por qué la infertilidad masculina sigue sin recibir la atención necesaria: "Se presupone que el problema es de la mujer"

¿Cómo podría el sistema apoyar mejor a los hombres a quienes se les ha informado que podrían tener un problema de fertilidad?

Por Redacción Sinergia Empresarial · 14 de julio de 2026 · 3 min
Por qué la infertilidad masculina sigue sin recibir la atención necesaria: "Se presupone que el problema es de la mujer"

¿Cómo podría el sistema apoyar mejor a los hombres a quienes se les ha informado que podrían tener un problema de fertilidad?

A mediados de 2020, mientras los confinamientos por el covid-19 paralizaban el mundo, Luke y su esposa, en Reino Unido, decidieron formar una familia.

"Durante toda mi adolescencia, el mensaje fue claro: no tengas relaciones sexuales sin preservativo o podrías dejar embarazada a alguien", comenta. "Así que, cuando eres mayor, esperas que todo suceda con normalidad. Cuando no es así, no sabes qué hacer ni a dónde acudir".

Tras 18 meses sin éxito, la pareja consultó a su médico de cabecera y fue derivada a un hospital y a una clínica de fertilidad para realizarse pruebas adicionales.

Durante el año siguiente, Luke cuenta que la atención se centró exclusivamente en su esposa. Todas las citas estaban a nombre de ella. Cuando él tenía que cumplimentar documentación, contactaban con su esposa, a pesar de que sus datos ya figuraban en el expediente.

"En el fondo, todo el sistema se basa en la suposición de que es un problema de la mujer", afirma. "Se pasa por alto totalmente el lado masulino".

Pasó más de un año, y hubo un intento fallido de fecundación in vitro (FIV), hasta que a Luke le informaron de que podría haber un problema con su esperma. "Yo pensaba: '¿Me lo dicen ahora?'", relata. "Había aspectos de mi caso que podrían haberse examinado mucho antes, en lugar de tratarme como un mero acompañante en el proceso".

La infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis parejas, y cerca de la mitad de esos casos están relacionados con problemas masculinos, ya sea de forma aislada o junto con causas femeninas.

Según las últimas directrices clínicas del Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención de Reino Unido (NICE, por su siglas en inglés), las parejas que tienen dificultades para concebir tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección deben ser evaluadas conjuntamente como una unidad, ofreciendo a hombres y mujeres pruebas adicionales de forma paralela.

Sin embargo, los expertos señalan que a menudo se deja a los hombres en un segundo plano en lo que respecta al diagnóstico, el tratamiento y las conversaciones sobre fertilidad.

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"Puede producirse una exclusión real, aunque sea involuntaria", afirma la profesora Bola Grace, del University College de Londres. "Los hombres nos cuentan que esto ocurre en diversos ámbitos: en la prestación de la atención sanitaria, en las clínicas de fertilidad y en el asesoramiento".

Un estudio dirigido por Grace en 2019 reveló que muchos hombres deseaban participar más activamente en el proceso de fertilidad, pero a menudo sentían que no se escuchaba su opinión. El resultado, sostiene ella, a menudo se retroalimenta: algunos servicios de fertilidad no incluyen a los hombres, por lo que estos se involucran menos, lo que refuerza la idea de que simplemente no están interesados. "Hemos creado un ciclo en el que se excluye a los hombres, pero luego también se les culpa por no participar", afirma.

Esto puede tener consecuencias reales, añade, no solo para los hombres sino también para las mujeres, quienes a menudo terminan cargando con la mayor parte de "la gestión emocional, la planificación, la preocupación y la toma de decisiones".

Asimismo, puede implicar que los problemas se detecten más tarde, que las pruebas y los tratamientos sean más invasivos y que las parejas deban afrontar un camino más difícil y costoso en el proceso de fertilidad.

Entonces, ¿cómo podría el sistema ofrecer más apoyo cuando se informa a un hombre de que podría tener un problema? ¿Y qué más se podría hacer para lograr que los hombres hablen con mayor apertura sobre la fertilidad?

Desde el primer nacimiento por FIV en 1978, los tratamientos de fertilidad se han centrado mayoritariamente en la mujer, en parte por razones biológicas.

La FIV implica estimular los ovarios para producir óvulos, extraerlos, fecundarlos en el laboratorio y, posteriormente, implantar el embrión resultante en el útero. En cambio, la mayoría de los hombres se limitan a aportar una muestra de semen y esperar a que la ciencia siga su curso.