Por qué genera dudas la economía de Indonesia
La mayor economía del sudeste asiático corre el riesgo de perder su estatus de "mercado emergente" mientras los planes de gasto público lastran la inversión privada. ¿Puede volver a la senda del crecimiento?

La mayor economía del sudeste asiático corre el riesgo de perder su estatus de "mercado emergente" mientras los planes de gasto público lastran la inversión privada. ¿Puede volver a la senda del crecimiento?
Desde la pandemia, Indonesia ha logrado un crecimiento anual constante de 5 %. Entonces, Irán cerró el estrecho de Ormuz .
Como la mayor economía del sudeste asiático sigue dependiendo en gran medida de combustibles importados, a pesar de tener sus propias reservas de petróleo, el gobierno indonesio sintió de inmediato el golpe.
El costo de las subvenciones al combustible, para las que los ministros habían presupuestado alrededor de 22.000 millones de dólares (19.200 millones de euros) se disparó. La agencia de noticias Reuters informó en marzo que los responsables políticos necesitarían 6.000 millones de dólares adicionales o más para mantener los precios estables.
La moneda nacional, la rupia, cayó 8 %, hasta mínimos históricos en torno a las 18.000 rupias por dólar. El mercado bursátil de Yakarta, que se dirigía a un récord por encima de los 9.000 puntos, cayó un tercio, convirtiéndose en el mercado bursátil con peor desempeño este año.
Los inversores extranjeros retiraron de Indonesia miles de millones de activos. El Financial Times calculó que los fondos globales vendieron este año un valor neto de 3.900 millones de dólares en acciones, la mayor desbandada de inversonistas desde poco antes de la crisis financiera asiática de 1997-98.
Los mercados se asustaron por el aumento de los costos energéticos, que chocaba además con las enormes promesas de gasto del populista presidente Prabowo Subianto, elegido hace dos años .
Durante su campaña electoral de 2024, Prabowo prometió aumentar el crecimiento económico a 8 % gastando billones de rupias en vivienda, educación y salud.
Desde que fue elegido, también lanzó un nuevo fondo soberano que gestiona activos por un valor de unos 900.000 millones de dólares.
Aunque el financiamiento extra para este aumento del gasto público atrajo un fuerte apoyo político y público, inversores y otros expertos dieron la voz de alarma. El economista Rizal Shidiq, de la Universidad de Leiden y afincado en Países Bajos, se refiere a las políticas de Prabowo como "excesivamente ambiciosas" e "ineficientes".
"El mercado ve los programas emblemáticos del presidente como una carga significativa para un espacio fiscal ya ajustado", explica Shidiq a DW, añadiendo que el cierre de Ormuz hizo que los planes de gasto parecieran "cada vez más insostenibles".
Indonesia había prosperado durante años gracias a un crecimiento estable respaldado por una presupuestación prudente y un techo deficitario de 3 % del producto interno bruto (PIB). Pero el gobierno de Prabowo ha sido criticado por depender de déficits cada vez mayores y empujar al país hacia un crecimiento sostenido por la deuda.
Según los datos de la CEIC, la ratio deuda-PIB de Indonesia es de 40,75 %, inferior a la de muchos países de los mercados emergentes. Pero el verdadero problema es el costo de esa deuda.
Los medios locales informaron recientemente que cerca de una cuarta parte de todos los ingresos fiscales en 2026 se destinarían a pagos de intereses, más del doble de la proporción recomendada por el Fondo Monetario Internacional.
Indonesia también está por detrás de otros países del sudeste asiático como Tailandia, Vietnam y Filipinas en los ingresos fiscales recaudados. En todos la presión fiscal es mayor.
Yakarta enfrenta además una fuerte presión de refinanciamiento, con unos 834 billones de rupias (46.100 millones de dólares, 40.300 millones de euros) de deuda pública que vencen este año, según el medio financiero Kontan.
"El gobierno tiene razón al querer un crecimiento más rápido", escribió Arianto Patunru, investigador del Indonesia Project, de la Universidad Nacional de Australia, en una reciente entrada de blog. "Pero la ambición no es un sustituto de la credibilidad".
Esas preocupaciones sobre la credibilidad ya habían sido recogidas por las agencias de calificación. A principios de este año, Moody's y Fitch recortaron las perspectivas de Indonesia a negativas, citando los riesgos derivados del rápido impulso al gasto público dado por Prabowo.
