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¿Por qué el oro nunca se oxida? Científicos descubren el mecanismo atómico que protege su brillo desde hace miles de años

Por Redacción Sinergia Empresarial · 13 de julio de 2026 · 4 min
¿Por qué el oro nunca se oxida? Científicos descubren el mecanismo atómico que protege su brillo desde hace miles de años

Un estudio revela que el oro posee un inesperado sistema de "autodefensa" a nivel atómico que impide que el oxígeno lo deteriore.

Durante siglos, el oro ha sido símbolo de riqueza, poder y permanencia. A diferencia de otros metales, conserva su brillo durante décadas o incluso siglos sin oxidarse ni perder su apariencia. Ahora, científicos de la Universidad de Tulane, en Estados Unidos, descubrieron el mecanismo microscópico que explica por qué este metal precioso permanece prácticamente intacto frente al paso del tiempo.

La investigación, publicada en la revista Physical Review Letters, revela que el secreto del oro no reside únicamente en su composición química. En realidad, los átomos de su superficie se reorganizan espontáneamente para formar una especie de escudo que impide que el oxígeno reaccione con el metal, reduciendo la oxidación entre mil millones y un billón de veces.

Además de resolver uno de los grandes enigmas de la ciencia de materiales, el descubrimiento podría ayudar a desarrollar nuevos catalizadores para procesos industriales, fabricación de productos químicos y tecnologías de energía limpia.

La mayoría de los metales reaccionan fácilmente con el oxígeno presente en el aire.

Ese proceso, conocido como oxidación, provoca corrosión, pérdida de brillo y deterioro.

Sin embargo, el oro prácticamente no cambia con el paso del tiempo.

Durante décadas, los científicos atribuyeron este comportamiento únicamente a que el oro tiene muy poca afinidad química con el oxígeno.

El nuevo estudio demuestra que esa explicación estaba incompleta.

Utilizando simulaciones computacionales de alta precisión, los investigadores analizaron cómo interactúan los átomos de oxígeno con dos de las superficies cristalinas más comunes del oro.

Antes de que el oxígeno pudiera reaccionar con el metal, los átomos superficiales del oro cambiaban ligeramente de posición, formando configuraciones mucho más estables.

Esta reorganización crea una barrera natural que dificulta enormemente que las moléculas de oxígeno se dividan y reaccionen con la superficie.

"Generalmente se pensaba que el oro no se oxidaba simplemente porque no interactúa con fuerza con el oxígeno. Lo que demostramos es que, en dos de las superficies más comunes del oro, los átomos se reorganizan de manera que el metal se vuelve mucho más resistente a la oxidación", explicó Matthew Montemore, profesor asociado de Ingeniería Química de la Universidad de Tulane.

Una barrera que reduce la oxidación hasta un billón de veces

Las simulaciones mostraron que, si esa reorganización atómica no ocurriera, las moléculas de oxígeno podrían romperse mucho más fácilmente y reaccionar con el oro.

Sin embargo, gracias a ese mecanismo de autodefensa, la velocidad de oxidación disminuye de forma extraordinaria.

Según los investigadores, la reacción con el oxígeno se reduce entre mil millones y un billón de veces, una protección suficiente para que el oro conserve su brillo prácticamente de manera indefinida.

Este comportamiento explica por qué monedas, joyas, reliquias arqueológicas y objetos fabricados hace cientos o incluso miles de años mantienen aún hoy gran parte de su apariencia original.

El descubrimiento también podría mejorar la industria química

El hallazgo no solo ayuda a entender una de las propiedades más famosas del oro.

También abre nuevas posibilidades para utilizar este metal en procesos industriales.

Actualmente, el oro se emplea como catalizador en diversas reacciones químicas, ya que puede acelerar determinados procesos sin consumirse durante ellos.

Sin embargo, precisamente la resistencia del oro a reaccionar con el oxígeno limita su eficacia en algunas aplicaciones.

Por ejemplo, catalizadores elaborados con oro y paladio participan en la producción de acetato de vinilo, materia prima utilizada para fabricar plásticos, pinturas, adhesivos y recubrimientos.

Los científicos también investigan el uso del oro para eliminar monóxido de carbono en sistemas de escape de vehículos y producir óxido de propileno, un compuesto ampliamente utilizado por la industria química.

Manipular la superficie del oro podría hacerlo mucho más eficiente

Hasta ahora, la mayoría de las investigaciones buscaban mejorar los catalizadores mezclando oro con otros metales o utilizando nanopartículas extremadamente pequeñas.

El nuevo trabajo propone una estrategia completamente distinta.

Si los científicos consiguen controlar la forma en que los átomos del oro se reorganizan sobre su superficie, podrían aumentar considerablemente su capacidad para acelerar reacciones químicas.

"Si logramos hacer que el oro permita con mayor facilidad la interacción con el oxígeno, podría convertirse en un catalizador extremadamente eficiente para determinadas reacciones. Nuestro trabajo plantea una nueva estrategia para lograrlo evitando o revirtiendo estas reorganizaciones superficiales", explicó Montemore.

Aunque el estudio responde una pregunta que intrigó durante décadas a físicos, químicos e ingenieros de materiales, sus implicaciones van mucho más allá del mundo de la joyería.

Comprender cómo la estructura atómica modifica el comportamiento de los materiales permitirá diseñar nuevos catalizadores más eficientes, reducir costos en procesos industriales y desarrollar tecnologías relacionadas con la producción de combustibles limpios y productos químicos sostenibles.

El descubrimiento demuestra que incluso uno de los metales más estudiados de la historia todavía guarda secretos a escala atómica que apenas comienzan a comprenderse.