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Pemex, CFE y gas natural: una controversia pendiente entre México, EU y el T-MEC

Por Redacción Sinergia Empresarial · 12 de agosto de 2026 · 4 min
Pemex, CFE y gas natural: una controversia pendiente entre México, EU y el T-MEC

E l Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) está marcado por múltiples vaivenes que fueron aprovechados por Donald Trump para convocar a revisiones anuales. Si bien el sector energético no es un factor determinante para su futuro, Pemex y CFE puedes ser "una piedra en el zapato".

La relación energética entre México y Estados Unidos tiene una paradoja en el fondo. Mientras el país defiende su soberanía sobre los hidrocarburos y ha fortalecido el papel de Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), también mantiene una dependencia importante del gas natural que se produce en Texas y de petrolíferos como gasolinas y diésel.

De acuerdo con el especialista en Energía, Carlos Flores, aunque la agenda bilateral está dominada por algunos otros temas que políticamente pesan más en Washington, como seguridad, narcotráfico y migración, el sector energético forma parte del paquete de diferencias entre ambas naciones: "seguirá siendo un tema relevante en la revisión del T-MEC, pero difícilmente será el factor que defina el futuro del acuerdo".

En este contexto, luce complejo que el sector energético se vea impactado de manera importante por lo que pueda suceder con el acuerdo trilateral, ya que mientras de un lado no querrán dejar de lado el abasto de combustibles, del otro Donald Trump no se pondrá en contra de los ingresos que Texas genera con las ventas a México, apuntó el experto, Paul Sánchez.

Es México el que tiene una dependencia de importaciones importante, particularmente de gas natural; mientras que Estados Unidos no se va a poner en contra del principal socio de México, en este caso Texas", precisa el especialista.

Durante el periodo de enero a mayo de 2026, el promedio de importaciones de México de petrolíferos –en donde se incluyen gas licuado, gasolinas, diésel, combustóleo, entre otros– fue de 507,240 barriles diarios; en el caso del gas natural la cifra ascendió a 828.68 millones de pies cúbicos; mientras que los petroquímicos se situaron en 13.62 toneladas métricas, de acuerdo con datos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Las controversias energéticas en el marco del T-MEC no son un tema nuevo. Se han acumulado desde la administración de Andrés Manuel López Obrador, al considerar que México favorecía de manera indebida a sus dos principales empresas estatales: Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, en detrimento de los privados.

El 20 de julio de 2022, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos solicitó consultas con México bajo el T-MEC por medidas que, desde su perspectiva, debilitaban a empresas estadounidenses y a la energía producida en Estados Unidos en favor de CFE y Pemex.

Entre los puntos señalados por Washington estuvo la reforma de 2021 a la Ley de la Industria Eléctrica, que prioriza la electricidad generada por Comisión Federal de Electricidad frente a la producida por competidores privados; así como la inacción, retrasos, negativas y revocaciones en permisos para que empresas privadas pudieran operar en el sector energético mexicano.

La representación comercial estadounidense también cuestionó una regulación de diciembre de 2019 que otorgó únicamente a Pemex una extensión para cumplir con los requisitos máximos de contenido de azufre aplicables al diésel automotriz; además de una acción de junio de 2022 que, según Estados Unidos, dio ventajas a Pemex, CFE y sus productos en el uso de la red mexicana de transporte de gas natural.

Para Estados Unidos, estas medidas parecían ser inconsistentes con distintas obligaciones de México dentro del T-MEC, entre ellas las relacionadas con acceso a mercados, inversión y empresas propiedad del Estado.

Entre las principales razones que despertaron las inconformidades de los socios de México también estuvieron los cambios a la Ley de la Industria Eléctrica para alterar el orden de despacho y beneficiar a la eléctrica nacional, además de la negativa o retraso en permisos para generación e importación de combustibles.

Dichas modificaciones regulatorias impactaron directamente en los proyectos de privados, pero también se convirtieron en un obstáculo para el desarrollo de la industria energética en el país, criticó Flores.

Varias empresas levantaron la voz en contra de estas modificaciones que c onsideraban violatorias a lo planteado en el T-MEC, así como algunas organizaciones entre las que destacaron el American Petroleum Institute (API) y la U.S. Chamber of Commerce . Todas ellas manifestaron de manera reiterada que las medidas vulneraban los compromisos de trato no discriminatorio y de protección a la inversión establecidos en el acuerdo.

Desde la Secretaría de Energía (Sener), la respuesta fue contundente al asegurar que no se violaba ninguna de las obligaciones adquiridas en el acuerdo trilateral, ya que no existe trato discriminatorio, tampoco se restringe ni elimina la participación de privados, sino que simplemente se estableció "de manera clara y transparente las formas en que los privados desarrollen actividades en el sector".

Al respecto, el director de Desarrollo Económico en el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Oscar Ocampo, indicó que considerando el acuerdo al pie de la letra sí existe un incumplimiento. Como ejemplo citó la participación del 54% del mercado que debe conservar la CFE.

Estás imponiendo una restricción que va en contra del espíritu y de la letra del tratado. Así es que México sin duda lo está violando", aseguró Ocampo.

Las controversias energéticas no aparecen como un asunto aislado, sino como parte de una discusión más amplia sobre confianza, inversión y cumplimiento de compromisos.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.