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"Pasamos 17 años buscando la verdad": la lucha de 3 hermanos por descubrir quién asesinó a su madre

Los tres hijos de Jean Hanlon se negaron a aceptar que su muerte fuera un accidente. Pasaron 17 años luchando hasta encontrar al culpable.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 16 de julio de 2026 · 2 min
"Pasamos 17 años buscando la verdad": la lucha de 3 hermanos por descubrir quién asesinó a su madre

Los tres hijos de Jean Hanlon se negaron a aceptar que su muerte fuera un accidente.

Las autoridades se habían puesto en contacto con los padres de Jean Hanlon para informarles de que su hija, de 53 años, había desaparecido en Creta.

Michael Porter, el hijo menor de Jean, recibió una llamada de su hermano mayor, Robert, para comunicarle la noticia: "Yo pensé: '¿Cómo que ha desaparecido?'".

Las vidas de tres hermanos estaban a punto de cambiar de formas que jamás habrían podido imaginar.

"Automáticamente pensé en lo peor, aunque no sabía exactamente qué era lo peor", comentó Michael.

Jean Hanlon debía cuidar a un niño con dificultades de aprendizaje en Creta y, al no presentarse, saltaron las alarmas.

"Una de las grandes virtudes de nuestra madre era su lealtad. Siempre lo daba todo por los demás y cumplía su palabra", recordó Michael.

Por aquel entonces, Michael vivía en una ciudad distinta de sus dos hermanos. Los tres tomaron un avión rumbo a Creta.

"No diría que somos personas especialmente sentimentales, pero aquel fue un momento intenso y emotivo en el que no dijimos nada. Solo nos abrazamos y lloramos; fue el viaje en avión más silencioso de la historia, porque ¿qué podíamos decir?".

Les habían informado que en Heraclíón, capital de la isla de Creta, se había recuperado del agua el cuerpo de una mujer de unos treinta años. Su madre rondaba la cincuentena, así que, aunque sentían pesar por otra familia, aún albergaban cierta esperanza.

Aun así, los llevaron a ver si el cuerpo era el de Jean. Michael vio la ropa de su madre amontonada y dijo que era reconocible al instante.

Sus hermanos Robert y David tenían experiencia trabajando en hospitales e intentaron prepararlo para lo que estaba a punto de ver: "Por mucho que apreciara el gesto, si ese cuerpo era el de mi madre, esa iba a ser la última vez que la viera".

Nada podría haber preparado a los tres hermanos para lo que vieron: "Era imposible tocarla, abrazarla ni nada por el estilo, y creo que eso fue lo más duro".

Los hermanos sospecharon de inmediato. Había informes de que su madre había sido vista con un hombre en una cafetería cercana de Heraclión la noche en que desapareció, y no creían que las lesiones que presentaba —incluido un golpe en la parte posterior de la cabeza— fueran consecuencia de un accidente.

En un principio, las autoridades griegas dictaminaron que su muerte había sido accidental, pero ellos insistieron en que se revisara de nuevo el informe de la autopsia. El proceso llevó tiempo, pero, al cabo de dos años, reveló lesiones compatibles con un forcejeo.

"Me indigna pensar que, si no hubiéramos seguido insistiendo, nunca nos habríamos enterado de todas esas otras lesiones", comentó Michael.

La lucha de los hermanos por conseguir justicia había comenzado.

Jean había trabajado para el NHS, el servicio de salud pública de Reino Unido, en Escocia, pero sus primeras vacaciones en el extranjero —a Creta, a los 40 años— la convencieron de probar algo diferente.