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Mi madre me enfermó intencionalmente durante años hasta que un médico la desenmascaró

Nina Blom fue, durante 14 años, víctima del llamado síndrome de Munchausen por poderes, en el que el cuidador, generalmente uno de los padres, exagera o provoca deliberadamente una enfermedad en el niño.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 14 de julio de 2026 · 2 min
Mi madre me enfermó intencionalmente durante años hasta que un médico la desenmascaró

Nina Blom fue, durante 14 años, víctima del llamado síndrome de Munchausen por poderes, en el que el cuidador, generalmente uno de los padres, exagera o provoca deliberadamente una enfermedad en el niño.

Nina Blom parecía una niña normal que jugaba y disfrutaba cantando y bailando.

Pero de pronto, su madre se convenció de que Nina estaba gravemente enferma. La enviaba constantemente a hospitales para hacerse pruebas y tratamientos: 16 veces en tan solo unos años.

Nina, que creció en los Países Bajos en las décadas de 1970 y 1980, tuvo que usar una silla de ruedas y su madre le dijo que padecía una enfermedad muscular incurable.

Muchos profesionales médicos examinaron a la niña, pero no lograron descifrar qué le ocurría.

Fue un doctor perspicaz quien logró reconstruir la historia de Nina y descubrir la verdadera y oscura razón de su enfermedad: su madre.

La falsificación de enfermedades pediátricas también se conoce con otros nombres, como "enfermedad fabricada o inducida" o "síndrome de Munchausen por poder".

Se trata de una forma de maltrato infantil en la que el cuidador —generalmente un progenitor— exagera o provoca deliberadamente una enfermedad en el niño.

Las razones por las que se produce la falsificación de enfermedades pediátricas no se comprenden del todo y siguen siendo analizadas.

Siendo adulta, Nina publicó sus experiencias en un libro titulado "Eres un niño horrible", las cuales inspiraron una novela gráfica para jóvenes llamada "Vas a morir", de Margreet de Heer y Nina Blom.

"Tengo lindos recuerdos con mi hermana en el ático de la casa, teníamos nuestro lugar propio para jugar", cuenta Nina.

Le encantaba la música, bailar, y solía ser una niña muy alegre.

Pero esos momentos eran muy poco comunes y pocas veces la madre la dejaba salir a la calle. Cuando tenía 8 años, comenzó a sentirse cada vez más enferma y terminó bajo el estricto control de su madre.

"Recuerdo que mi madre me hacía sentir mucho miedo y me decía que tenía que ir al hospital". En esas visitas le daban jugo de manzana y sopa y, extrañamente, se sentía bien.

El doctor decía: "Nina está bien, está bien ahora, no tenemos nada que hacer, se puede ir a casa", relata.

Sin embargo, la madre insistía en que regresaran al hospital y que le dijera al médico que le dolía el estómago.

Una vez de vacaciones, mientras Nina nadaba con su hermana en la piscina, hubo un momento en el que la niña se quejó de una molestia muscular porque había nadado mucho.

Entonces la madre le dijo que tenía una enfermedad en los músculos. "Tienes que ir al hospital por unos días".