México bate récords pese a la guerra arancelaria de Trump: ¿milagro o espejismo?

Pese al entorno internacional volátil, la economía mexicana se muestra sólida, con récords de inversión y exportación. Pero las cifras del "milagro mexicano" maquillan fragilidades estructurales, advierten expertos a DW.
El Gobierno de México está celebrando cifras macroeconómicas que deslumbran: en los primeros siete meses de 2026 las exportaciones crecieron casi un 28 % anual, su mayor ritmo desde 2010. La balanza comercial registró un superávit de más de 9.200 millones de dólares. Y a esto se suma un nivel récord de inversión extranjera directa de casi 35.000 millones de dólares.
¿Encontró México su motor estructural, o son fuegos artificiales estadísticos? DW conversó con dos economistas para saberlo.
"Los datos generales continúan mostrando un desempeño a simple vista muy positivo. Sin embargo, el valor agregado en México de las exportaciones de equipo de cómputo es bajo, por lo que persiste el deterioro del perfil de exportación mexicano ", explica Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero BASE.
Ella se refiere a que buena parte del salto exportador se debe a computadoras ensambladas: insumos de Taiwán, Vietnam, Corea del Sur, Malasia y Tailandia llegan a México para su ensamble final y reexportación a Estados Unidos, donde el boom de la inteligencia artificial (IA) dispara la demanda de servidores para centros de datos . Mientras, otros sectores exportadores como el de los automóviles u otro tipo de maquilas, están cayendo.
Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN), lo resume así: "Nos hemos vuelto maquiladores de productos que están siendo utilizados en el boom de la inteligencia artificial de Estados Unidos y en la construcción de los centros de datos."
El problema, advierte Siller, es que ese ensamblaje deja poco valor agregado nacional, mientras las importaciones de insumos también crecen a tasas récord (25,57 %). México, básicamente, se ha convertido en un trampolín para productos asiáticos que transitan hacia EE. UU.
Algo similar pasa con la inversión: su nivel histórico se explica sobre todo por reinversión de utilidades, no por proyectos nuevos. "La reinversión no necesariamente se convierte en maquinaria, equipo o construcción, sino que es dinero que las empresas dejan en México [...] por eso no se puede hablar de nearshoring ", detalla Cortés.
El nearshoring (o relocalización) es una estrategia en la que una empresa traslada sus procesos de producción o servicios a un país cercano geográficamente a su mercado principal, en lugar de tenerlos en lugares lejanos.
Los datos que maneja Siller indican más bien lo contrario: la inversión fija bruta —que mide la ampliación real de la capacidad productiva— cayó un 0,5 % hasta mayo, con un desplome de casi 4 % en maquinaria y equipo, según la también profesora de economía en el Tecnológico de Monterrey.
Pero detrás de esta cautela de las empresas privadas hay tres incertidumbres, según los analistas: la jurídica (por la controvertida elección de los jueces en México ) , la internacional (por los vaivenes de Trump y el T-MEC ), y la física (por la violencia de los cárteles que afecta la logística).
Cortés advierte que sería peligroso apostar todo al comercio con EE. UU., como ha sido la estrategia de todos los Gobiernos desde la entrada en vigor del primer tratado de libre-comercio norteamericano en 1994, hoy conocido como T-MEC. "El Gobierno pone todos los huevos en la canasta del T-MEC, cuando hace falta una estrategia de diversificación y desarrollo integral del país", critica Cortés, profesor de economía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y doctorado en la Complutense de Madrid.
Sobre todo, porque Washington empieza a impacientarse. Según la revista mexicana Proceso , el Gobierno de EE. UU. está preocupado por la "triangulación" de productos chinos vía territorio mexicano hacia EE. UU. aprovechando el T-MEC. Ante los aranceles de Trump, Pekín desplazó buena parte de su producción a Vietnam y otros países asiáticos con tratados de libre-comercio con México.
Ahora, desde estos países se exportan a México los insumos que antes salían de China, para su ensamblaje y reexportación libre de aranceles.
La política arancelaria mexicana frente a Asia ha sido insuficiente para impedir esa triangulación: siete de cada diez productos de once países asiáticos, según estadísticas comerciales, siguen siendo competitivos pese a los gravámenes.
EE. UU. teme que componentes electrónicos chinos podrían representar un riesgo para su seguridad nacional y está presionando a México para desligar su comercio de China.
Esa presión ya se traduce en medidas concretas: el Ejecutivo envió al Senado hace un par de días una reforma a la Ley de Inversión Extranjera, que exigirá autorización estatal para adquisiciones superiores al 49 % del capital en sectores sensibles —energía, telecomunicaciones, semiconductores, IA, datos y biotecnología—, pensada sobre todo para mantener al capital chino fuera de las cadenas críticas.
Esa medida, según Siller, puede ser contraproducente para México. "Existe una oportunidad de nearshoring de equipos de cómputo para México, pero la nueva ley podría ser una limitante."
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



