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Medio siglo del CCE: sigue el dominio de las grandes empresas

Por Redacción Sinergia Empresarial · 05 de agosto de 2026 · 5 min
Medio siglo del CCE: sigue el dominio de las grandes empresas

Se ha adaptado a cada gobierno // Incluye en su agenda derechos humanos y ecología

Cincuenta años se cumplen desde que el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) hizo oficial su creación. A lo largo de ese medio centenario, comentan académicas, el organismo ha incluido nuevos temas en su agenda, a veces los derechos humanos, a veces la "sostenibilidad" ambiental; también se ha adaptado a cada gobierno para interactuar, desde la confrontación hasta el cabildeo, pasando por una "diplomacia económica" que ha acompañado cada negociación de acuerdos comerciales con el exterior.

Sin embargo, en sustancia, en su "núcleo ideológico", el CCE sigue empolvado en las primeras ideas del neoliberalismo del siglo pasado, coinciden las valoraciones de investigadores sociales consultados como María de los Ángeles Cortés, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc). Su supuesta democratización quedó en narrativa, dado que las decisiones siguen concentradas en ciertos sectores y en las grandes empresas, sin una representación real para pequeños y medianos empresarios, responsables de 70 por ciento del empleo en el país.

El CCE data su origen el 5 de agosto de 1976, pero en realidad el organismo cúpula reventó como un movimiento político y de clase el 7 de mayo de 1975 contra el reformismo de Luis Echeverría, expusieron los investigadores Matilde Luna y Ricardo Tirado, al identificar los mecanismos que ha usado el empresariado mexicano para influir políticamente en el país.

"Con la creación del CCE los empresarios se proponían la fundación de un frente de todo el empresariado nacional, de innegable cariz político, con objeto de contribuir a frenar el reformismo del gobierno del presidente Echeverría e influir en la cercana sucesión presidencial", describieron Luna y Tirado en uno de los trabajos semilla sobre este sector: El Consejo Coordinador Empresarial. Una radiografía.

María de los Ángeles Cortés, del IIEc, explica en entrevista que de origen el núcleo ideológico del CCE se puede identificar en la declaración de principios del Consejo Coordinador Empresarial, publicada el 8 de mayo en Excélsior , donde el énfasis está en la libertad individual, la defensa de la propiedad privada, del libre mercado y –de manera central– se ubica a la empresa como célula básica de la economía, no al Estado.

Abogaban por una reducción de impuestos, por la desregulación, la privatización de las empresas públicas y la reducción del tamaño del Estado y su intervención en la economía. Los mismos conceptos que, a su parecer, se mantienen como el "núcleo ideológico" de la organización.

La investigadora relata que el CCE como un frente opositor al gobierno de Echeverría fue respuesta al "modelo compartido" de esa administración en el que la distribución toma relevancia, lo mismo que la rectoría del Estado en la conducción de la política económica y el aumento del gasto público, al cual los empresarios atribuían la inflación. Fuera de los temas económicos, protestaron por la visita del entonces mandatario chileno, el progresista Salvador Allende, a México y tampoco les gustaba el acercamiento con Cuba.

"Para la iniciativa privada esta intervención del Estado en la economía obstaculizaba el libre funcionamiento del mercado (…) Va a haber contradicciones, porque este Estado al que los empresarios quieren chiquito, también es el que los estuvo apoyando por tres décadas, durante la etapa del desarrollismo, y les permitió tener el poder que después alcanzarían", explica.

De ahí que surge el CCE, con seis organizaciones –la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos, la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, la Confederación Patronal de la República Mexicana, el Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, la Asociación de Banqueros de México y la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros– en un tono abierto de confrontación con el gobierno para luego, entrado 1982, acompañar el propio viraje que desde el gobierno se hizo hacia el modelo neoliberal.

"El CCE ha pasado de la confrontación, la concertación, la cercanía, la atención, a ser un consejo que hoy tiene un realineamiento más técnico", expone Ana Rosa Ramírez Rosas, académica de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón. "Hoy, ya no sólo es un interlocutor del presidencialismo, también participa en los parlamentos, en los tribunales, incluso en el ámbito internacional para hacer concesiones y modificaciones al Tratado México, Estados Unidos, Canadá (T-MEC)", apunta en entrevista.

Ramírez Rosas subraya que, si bien el organismo ha adaptado su discurso, de fondo no ha habido cambios en la forma de decisión y organización en un CCE que ahora se compone de 14 organismos empresariales.

Al hablar de "sostenibilidad, de derechos humanos, incluso de inclusión y apoyo sobre todas las pequeñas y medianas empresas", el organismo empresarial parece más abierto. "Sin embargo, esa modernización no equivale a una democratización de manera interna. Las grandes corporaciones, los grandes organismos que tienen mayor peso económico siguen manteniendo y definiendo la agenda", señaló la académica.

Desde que se creó, el CCE ha mostrado una sobrerrepresentación del sector financiero y el poder del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, (ahora, como parte de esos "avances" narrativos Consejo Mexicano de Negocios) en las decisiones del organismo cúpula; es identificado como una pieza central del "conocimiento experto, independiente", que hace estudios donde la metodología es un traje a la medida del mercado.

Hace tres décadas, el CCE contaba con el Consejo Empresarial Mexicano para Asuntos Internacionales (CEMAI), el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), el Centro de Estudios Sociales (CES), el Centro de Estudios Fiscales y Legislativos (CEFL), plenamente identificado con el CCE, pero esta integración de especialistas se extiende a la "sociedad civil", lo que permite a la cúpula no poner directamente, o en confrontación, los temas que realmente son su agenda, de acuerdo con estudios académicos.

En 2020, Luna documentó que este poder intelectual se ha ampliado a los llamados "expertos", que "ya sea a título personal o a través de la intervención de instituciones académicas, empresas de consultoría y centros de expertos (o think tanks ) independientes" se han insertado en la discusión y diseño de leyes y políticas públicas, con un sesgo de mercado, explica la académica al reflejar los casos del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi), creado en 2001, y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), constituido en 2003.

"En ambas organizaciones concurren, entre otros actores, los expertos y las élites empresariales (…) Ninguna de las dos, estrictamente hablando, pueden considerarse asociaciones empresariales, pero el medio sistémico en el que están insertas es el mercado", explica la investigadora.

En este punto, Ramírez Rosas destaca que lo que más caracteriza al CCE "es una adaptabilidad (...) con el gobierno actual, con Claudia Sheinbaum, observamos un realineamiento técnico en el que vemos varias intervenciones, sobre todo en inversión, en crecimiento económico, en infraestructura, en energía y, obviamente, en las negociaciones del T-MEC".

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.