Manufacturas tienen su mayor crecimiento en tres años

a producción manufacturera creció 4.1 por ciento anual en agosto, su mayor avance desde junio de 2023, mientras el empleo acumuló 42 meses consecutivos de caídas.
La producción de la industria manufacturera en México repuntó en agosto y presentó su mejor avance en poco más de tres años, impulsada en gran medida por la demanda de equipo de cómputo y electrónicos hacia Estados Unidos, que ha sido uno de los sectores más dinámicos, que se ha reflejado también en las exportaciones.
La Encuesta Mensual de la Industria Manufacturera (EMIM) del INEGI reveló que el volumen de producción aumentó 4.1 por ciento a tasa anual, la mayor cifra desde junio del 2023. A tasa mensual, el avance fue de 1.7 por ciento, el dato más elevado en seis meses.
Los subsectores con mayor aumento en el volumen físico de producción fueron la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón con 23.5 por ciento, la fabricación de equipo de computación, comunicación y componentes electrónicos con 5.8 por ciento, y la fabricación de maquinaria y equipo con 4.0 por ciento.
Janneth Quiroz, directora de análisis económico, cambiario y bursátil de Grupo Financiero Monex, pidió poner en perspectiva los resultados debido a que el desempeño acumulado continúa débil, y aclaró que aún es temprano para hablar de una recuperación sólida y generalizada ante los comportamientos divergentes entre los subsectores de la industria.
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"Algo que llama la atención es la heterogeneidad del desempeño industrial. Algunas actividades registraron avances importantes, como la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón, así como la producción de equipo de cómputo y componentes electrónicos. En contraste, otras ramas vinculadas al consumo interno, como la industria alimentaria, el vestido y la fabricación de muebles, han mostrado debilidad. Esto apunta a que el repunte no necesariamente refleja una aceleración homogénea de la demanda", señaló.
Analistas de Banamex atribuyen el dinamismo de las manufacturas a la demanda de componentes para centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos, así como a una recuperación operativa en el sistema de refinación local que impulsó el procesamiento de crudo.
Entre enero y agosto de este año, la producción acumula un avance de apenas 0.8 por ciento, pero se compara favorablemente con el retroceso de 0.5 por ciento reportado en el mismo periodo del año anterior.
El avance en la producción contrastó con una disminución anual de 1.0 por ciento en el personal ocupado total, con lo que hiló 42 meses consecutivos a la baja desde enero de 2023, acumulando una pérdida de cerca de 250 mil puestos de trabajo en el sector manufacturero.
Pese a la contracción del empleo, las remuneraciones medias reales tuvieron un alza de 2.7 por ciento.
Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, detalló que la debilidad laboral responde a múltiples factores, tanto externos como internos.
Señaló que el deterioro del empleo en la manufactura responde la imposición de aranceles sectoriales a las importaciones en Estados Unidos, afectando principalmente a la industria automotriz y a la industria siderúrgica.
También, Siller lo atribuyó a la falta de inversión en México, ante el deterioro en el Estado de derecho, la baja confianza empresarial y la incertidumbre respecto al futuro de la relación comercial con Estados Unidos y al incremento en los costos laborales.
Quiroz también destacó que la mejora de la producción no se ha traducido en un fortalecimiento equivalente del empleo manufacturero. En agosto, el personal ocupado disminuyó en términos anuales, lo que sugiere que las empresas siguen actuando con cautela y que el mayor volumen de producción no necesariamente está acompañado de una expansión de sus plantillas.
La directora de análisis económico de Monex señaló que hacia adelante, el principal reto será determinar si el avance de agosto logra consolidarse en los siguientes meses.
"La manufactura mexicana sigue expuesta a la evolución de la economía estadounidense, la incertidumbre comercial y las decisiones de inversión de las empresas. En este contexto, un solo dato positivo es una señal favorable, pero no basta para concluir que el sector ha superado sus dificultades".
Así, dijo, agosto ofrece un respiro para la manufactura, pero el desafío sigue siendo convertir ese repunte en una recuperación sostenida, más amplia entre sectores y capaz de traducirse en mayor empleo e inversión.
Añadió que un matiz importante es que la caída anual del personal ocupado no significa necesariamente que la productividad haya aumentado; para sostener esa conclusión se necesitaría analizar conjuntamente producción, horas trabajadas y otros indicadores.
