Los latinoamericanos afiliados a la Seguridad Social superan por primera vez a los europeos
El total de cotizantes procedentes de Latinoamérica estaba cerca de alcanzar a los del continente europeo desde hace meses. La regularización extraordinaria ha adelantado ese hito
El total de cotizantes procedentes de Latinoamérica estaba cerca de alcanzar a los del continente europeo desde hace meses. La regularización extraordinaria ha adelantado ese hito
Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina, Honduras... Los afiliados a la Seguridad Social de estas nacionalidades, y del resto que completan la veintena de Estados que forman Latinoamérica , ya superan al conjunto de cotizantes europeos en España. Por primera vez desde que hay registros consolidados (empiezan en 2012) los afiliados de esos territorios adelantan a la suma de trabajadores procedentes de las naciones que van de Portugal a Rusia, sin contar la propia España, según datos por países distribuidos este martes por la Seguridad Social y agrupados por EL PAÍS. Hace tiempo que el adelantamiento era una realidad en los datos de ocupación de la Encuesta de Población Activa , pero ahora cristaliza también en el registro administrativo de la Seguridad Social.
Ya hay 1,23 millones de afiliados latinos, frente a los 1,19 millones de europeos, un escenario muy distinto al anterior a la pandemia: en 2019 el total de europeos sumaba 450.000 afiliados más que el de latinoamericanos. Desde entonces, el primer grupo ha ganado 692.000 cotizantes y el segundo, 210.000. El sorpasso estaba a la vuelta de la esquina desde hace meses, pero la regularización extraordinaria impulsada por el Gobierno ha terminado de colocar en cabeza al grupo procedente del otro lado del Atlántico, que solo en el último mes incorpora 64.000 cotizantes (frente a los 3.100 que avanzan las nacionalidades europeas).
Lejos queda el conjunto de africanos, con un total 667.000 afiliados (dos tercios son marroquíes); los 321.000 asiáticos (cuatro de cada diez, chinos); y los 18.400 de países americanos donde no hablan lenguas romances (casi todos estadounidenses). Juntos impulsan el total a un nuevo récord de 3,45 millones de afiliados extranjeros, un gran salto respecto a los 2,17 millones de 2019 y los 1,74 millones de hace una década.
Javier Ruiz Santacruz, exdirector de Censos y Demografía del Departamento Administrativo Nacional de Estadística de Colombia y autor de la tesis doctoral Las migraciones internacionales de América Latina. Reflexiones desde la perspectiva de los sistemas migratorios , cree que, más allá de que los salarios españoles son por norma general superiores a los latinoamericanos, "el motor principal" de la llegada de trabajadores latinos a España "es la búsqueda de economías que ofrezcan mayores garantías de formalización laboral y seguridad jurídica para construir proyectos de vida a largo plazo, contrastando con la alta informalidad estructural en los países de origen".
Es una reflexión parecida a la de la también especialista en la materia Mónica María Monguí, doctora en Sociología e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid: "En varios países latinoamericanos sigue pesando la inestabilidad laboral, los bajos salarios, la desigualdad, inseguridad y la dificultad de mejorar la calidad de vida en general". Es un escenario distinto, dice Monguí, al de los países europeos: "La movilidad europea se encuentra en una fase distinta, ya que estas comunidades llevan décadas asentándose en España al amparo de la libre circulación, y una parte importante de ese proceso ya está consolidado. El margen para registrar crecimientos acelerados es menor".
"A ello se suma", agrega esta especialista, "que en otros países europeos los salarios, la estabilidad y la protección social pueden ser más favorables, de modo que trasladarse a España no siempre representa una mejora profesional". Sí puede ser, por norma general, una mejora para algunos países de Europa del este, como los ucranianos (la comunidad laboral europea que más ha crecido en los últimos años, desde el inicio de la invasión rusa), pero no para otros países que antaño fueron caladeros de migración, como Polonia , y cuya economía ha avanzado mucho en los últimos años.
Más allá de las razones que se explican desde los países de origen, también hay otras que operan desde España. El también especialista de la UNED Jacobo Muñoz Comet, considera que "la creación de empleo es sin duda uno de los principales motores que explica el incremento de la llegada de inmigrantes en los últimos años". Como ese crecimiento "sigue apoyándose en la expansión de actividades como el turismo, la hostelería y la construcción", subraya que hay una "demanda de mano de obra poco cualificada y que la población inmigrante, como la latinoamericana, ayuda a cubrir". Subraya que España "siempre ha sido un destino atractivo para la población latinoamericana por la afinidad cultural e idiomática, y ahora más todavía por unas redes sociales consolidadas tras más de dos décadas de asentamiento que facilitan las llegadas".
La nacionalidad latinoamericana que más ha crecido en los últimos años es la colombiana, que pasa de 73.800 afiliados en junio de 2019 a 316.000 en 2026, periodo en el que la comunidad venezolana pasó de 56.000 a 240.000. En tercera posición queda Perú , que desde el año anterior a la crisis sanitaria crece de 37.600 a 122.000. La cuarta comunidad que más empleo inyectó en España fue Honduras (de 27.800 a 70.900), seguida de Argentina (de 37.000 a 75.000) y Paraguay (de 38.000 a 61.600). Lejos queda Ecuador, que aún se mantiene como la cuarta nacionalidad con más empleados (en 2012 era la primera), pero avanza mucho menos que sus vecinos en los últimos años. Solo 4.300 cotizantes más desde 2019.
El país europeo que más nuevo empleo aporta en los últimos años también se lee en clave latinoamericana. Es Italia, que pasa de 131.000 afiliados a 220.000 desde 2019. Los especialistas vienen subrayando que una parte importantísima son personas latinoamericanas con ascendencia italiana y que desarrollan su carrera laboral en España. El segundo país que más crece, Ucrania, pasa de 49.000 afiliados antes de la pandemia a 83.000 ahora. La lógica que explica este fenómeno se replica en el tercer país en este ranking, Rusia: pasa de 21.600 a 37.900.
También es importante el flujo de nuevos empleados procedentes de Portugal (de 57.600 a 73.200), Francia (de 51.700 a 66.000) y Alemania (de 45.000 a 56.000). El país europeo con más cotizantes, Rumania (354.000) , el primero global hasta que le superó Marruecos en 2024 , retrocede desde 2019: pierde 7.900 afiliados desde entonces. Con todo, en el último año vuelve a colarse entre los que más nuevo empleo aportan, con 2.600 cotizantes más.
Marruecos es el protagonista del conjunto africano, con dos de cada tres afiliados a la Seguridad Social. La comunidad ha crecido con fuerza desde 2019: pasa de 274.000 cotizantes a 422.000. En el mismo periodo también avanza con fuerza la segunda comunidad más numerosa, la de Senegal, que pasa de 37.900 empleos a 70.200. En tercer lugar queda Malí, que crece de 17.900 afiliados a 44.500.
Los datos de la Seguridad Social son un registro administrativo, que difiere bastante del otro dato oficial de empleo en España, la Encuesta de Población Activa del INE. Las cifras de extranjeros de estas dos fuentes no coinciden porque la primera no capta la economía irregular, pero la segunda sí. De ahí que la Seguridad Social elevase el total de cotizantes en marzo a 3,15 millones (ahora son 3,4 millones) y el INE lo sitúe en el primer trimestre en 3,52 millones. Esto no quiere decir que haya justo 400.000 trabajadores irregulares en España (la diferencia entre los registrados en la Seguridad Social y los que figuran como ocupados en la encuesta), pero sí da una aproximación, según los especialistas, a la dimensión del fenómeno. La previsión es que el proceso de regularización estreche esta cifra y que convierta buena parte de ese empleo en B en puestos que aporten cotizaciones a la Seguridad Social.
El hito que acaba de producirse con datos de la Seguridad Social hace tiempo que cristalizó en el INE. Los ocupados latinoamericanos ya superan a los europeos en casi 300.000 personas y están por delante cada trimestre desde el segundo de 2022. La primacía de los ocupados latinoamericanos sobre los europeos ya se dio en la primera gran ola migratoria, la de principios de siglo: de 2002 a 2012 había más ocupados del otro lado del Atlántico que del continente europeo, fenómeno que se revertió durante la Gran Recesión y en los años posteriores.
Los datos consolidados de la Seguridad Social no permiten afinar el dato de todos los países antes de 2012, ya que antes de esa fecha no se distribuía la afiliación media de cada nacionalidad. Solo se precisaba de los países de la Unión Europea y de los diez no comunitarios más relevantes. En junio de 2007, antes del pinchazo de la burbuja del ladrillo, el conjunto de la UE sumaba 659.000 afiliados, por debajo de los los seis países latinos que entraban en esa decena (667.500). Pero, de nuevo, en el primer dato faltan países europeos no comunitarios y el de latinoamericanos excluye a multitud de territorios.
La EPA también detalla otro dato que no aporta la Seguridad Social, el conjunto de trabajadores con doble nacionalidad. En los registros de cotizantes cuentan como españoles, mientras que en los del INE se les diferencia con esa categoría. Ya son 1,25 millones, el doble que antes de la pandemia. La mayoría de estos trabajadores son de origen latinoamericano, ya que casi todos los pasaportes que España permite compatibilizar con el suyo son de esa zona del mundo .
Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre los latinoamericanos afiliados a la Seguridad Social superan por primera vez a los europeos y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.
