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Los costes disparatados del transporte impiden la caída del 'brent': añaden hasta 35 dólares a cada barril

Por El País — Economía · 08 de octubre de 2026 · 5 min
Los costes disparatados del transporte impiden la caída del 'brent': añaden hasta 35 dólares a cada barril

El flujo de suministro por Ormuz se ha recuperado pero los elevados riesgos encarecen los fletes a niveles récord en un mercado que acusa la escasez de buques

Los países del golfo Pérsico parecen estar encontrando la fórmula con la que sortear el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz. La navegación cerca de la costa de Omán, vigilada por la armada estadounidense, se ha convertido en la alternativa para dar salida al suministro de crudo, hasta el punto de que las exportaciones están aproximándose a los niveles previos a la guerra. Pero esa reactivación no está dando mayor fluidez a la navegación: salir de Ormuz sorteando los ataques iraníes implica la transferencia de carga de buque a buque, lo que reduce la oferta de petroleros disponibles para otras rutas, y la navegación sigue siendo peligrosa. Irán no está siendo capaz de bloquear el tráfico marítimo en este enclave estratégico, ante lo que ha elevado los ataques a buques petroleros en los últimos días. Por eso el petróleo, pese a la recuperación del suministro, sigue anclado en los 100 dólares. El crudo, un bien físico pero cuyo precio se determina en el mercado de futuros, incorpora tanto un coste del transporte disparado como una prima de riesgo ante la eventualidad de nuevos ataques.

"Este conflicto comenzó con una crisis del crudo. Luego se convirtió en una crisis de productos derivados. Ahora sale más crudo de Oriente Próximo, pero se ha convertido en una crisis de transporte marítimo", declaró esta semana el director ejecutivo del gigante de la intermediación de materias primas Vitol, Russell Hardy. La escasez de petroleros es patente. La técnica de carga de buque a buque implica que haya buques amarrados a la espera de recibir el cargamento durante varios días o semanas. Ya no hay cerrojazo en Ormuz, pero esa espera supone incertidumbre y menos flota petrolera disponible, lo que está disparando los precios de los fletes y los seguros necesarios para que los barcos naveguen.

Si en 2025 el coste medio de fletar un superpetrolero para transportar petróleo de EE UU a Asia era de 9,2 millones de euros, ahora cuesta 77 millones, según datos de este miércoles del Baltic Exchange de Londres. "La apertura de un corredor protegido a través de aguas omaníes ha permitido un aumento de las exportaciones de crudo y de los movimientos de buques, pero también ha ejercido una presión adicional sobre un mercado ya de por sí saturado", apuntala ING. El alza de los fletes es aún mayor en el caso de los petroleros de gran tamaño o VLCC. Así, el transporte se ha convertido en uno de los principales factores en los precios actuales del barril: el coste de enviar petróleo desde Ras Tanura, en Arabia Saudí, a Róterdam —el gran intercambiador de crudo para su distribución en Europa— era de dos dólares por barril en 2025, pero en septiembre esa cifra se había disparado por encima de los 35.

En esa fijación de precios también impacta de lleno el temor a una escalada de la tensión bélica en Oriente Próximo que interrumpa el suministro. El crudo es un bien físico, pero también un activo financiero cuyo precio se negocia con intensidad en los mercados internacionales: el mercado de futuros sobre petróleo mueve unos 500.000 millones de dólares al día y, como ocurre en la Bolsa, la cotización está sujeta no solo a la escasez o abundancia; también a la percepción de riesgo por parte de inversores que no quieren perder dinero.

La UK Maritime Trade Operations (UMKTO), la autoridad militar marítima de Reino Unido, ha reportado nueve ataques en Ormuz en lo que va de este mes, cuatro de ellos en los dos últimos días. Es la mitad del total que registró durante todo septiembre en el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico en conjunto. "Los ataques esporádicos de Irán a buques alimentan el temor y la incertidumbre, inflando los precios del crudo con una prima de riesgo desmesurada y persistente", explica Norbert Rücker, responsable de Investigación Económica y Next Generation de Julius Baer. Así, cuesta bastante más un contrato de petróleo en el más corto plazo: la entrega más próxima, en el próximo mes, está de nuevo sobre los 100 dólares el barril brent, pero cerrar una entrega en el plazo de un año cuesta 83 dólares el barril.

El precio del barril de petróleo, pues, refleja mucho más que el de la materia prima: incluye primas financieras y gastos adicionales como fletes y seguros, costes que no dejan de crecer, según reconocen operadores e intermediarios de materias primas ,como Vitol. "Si a esto se suman los elevados márgenes de refino (el margen actual del gasóleo en Europa es aproximadamente 2,5 veces la media de 2025), esto podría suponer un incremento de más de 0,50 dólares (0,45 euros) en el precio base de un litro de gasóleo", detallan los analistas de ING.

La recuperación del suministro de crudo por Ormuz forma parte, por tanto, de una especie de nueva normalidad que no trae descenso en los precios. El crudo fluye sin que afloje su coste. "El mercado está demostrando que no es necesaria una solución diplomática para restaurar el suministro físico, pero operar sin ella tiene un coste", puntualiza la consultora de materias primas Kpler. Su previsión es que los precios del petróleo y sus derivados se mantengan elevados hasta que por fin mejore la seguridad en el transporte marítimo.

La escasez de suministro que meses atrás catapultó los precios ha quedado atrás y los niveles de inventarios tampoco son una amenaza. La Agencia Internacional de la Energía acaba de señalar que las economías occidentales titienenn volumen significativo de reservas públicas de emergencia por alrededor de 1.100 millones de barriles, incluyendo 200 millones de barriles de diésel. El cuello de botella que impide el abaratamiento del combustible está en la parálisis de actividad de las refinerías rusas, que ha recortado el suministro, por los ataques de Ucrania y en los problemas de transporte que siguen encareciendo los fletes. Las refinerías que no pueden fletar buques para asegurarse la materia prima, o que no están dispuestas a pagar tarifas desorbitadas, compiten de forma feroz por los suministros que son más fáciles de entregar, retroalimentando así la espiral de precios. Por eso, los petroleros se están convirtiendo también en un bien cada vez más preciado entre países y armadores. Poseer un buque petrolero es la llave para dar salida a una mercancía que el mundo reclama con avidez y un buque de segunda mano es hasta un 40% más caro que uno nuevo.