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Los barrios ricos de Madrid tienen la desigualdad más alta y duradera frente a la mejora general en España

Por El País — Economía · 20 de octubre de 2026 · 5 min
Los barrios ricos de Madrid tienen la desigualdad más alta y duradera frente a la mejora general en España

Los desarrollos urbanísticos de la costa también mantienen bolsas de inequidad en un contexto de crecimiento de la renta media

Dos mantras sustentan viejos dogmas económicos: que la desigualdad era necesaria para el progreso en el sistema capitalista y que una economía que crece es una economía que no iguala. Pero España logra crecer reduciendo su grado de desigualdad, según los datos publicados este lunes por el INE, y la desigualdad se ha demostrado como una carcoma del bienestar que alimenta los populismos. No obstante, pese a la mejora general, algunas bolsas de desigualdad se resisten a disolverse. Están localizadas en la parte central de Madrid, también en algún punto de Barcelona y en zonas costeras con desarrollos urbanísticos que han atraído a familias de rentas muy altas donde había población local: Benidorm; Marbella o Alicante.

Madrid, tanto la comunidad como la ciudad, tienen unos indicadores de desigualdad muy por encima de la media de España y también una de las rentas medias más altas. Con los últimos datos publicados, en 2024 la autonomía tendría un Gini —esto es, el indicador de desigualdad que mide la distribución de la renta en un país, siendo con un número cercano a 0 un reparto perfecto y a 100 el desequilibrio total—, del 35% frente al 31,9% de la media de España. Aunque Madrid ha moderado su desequilibrio desde los máximos históricos de 2015 donde estaba en un 37,4%, lo ha hecho a un ritmo muy moderado, apenas 2,4 puntos porcentuales. Otras provincias como Sevilla o Tenerife, que partían de porcentajes muy altos, similares al de Madrid, han recortado su desigualdad más del doble.

En la mayoría de las grandes ciudades la desigualdad ha caído con claridad desde 2015: más de cuatro puntos en Málaga, Palma o Las Palmas. Madrid es la excepción. "Es la gran ciudad más desigual de España y la que menos ha reducido su desigualdad. Es también una de las pocas donde la distancia entre barrios ricos y pobres ha aumentado: en 2024, la renta de sus barrios más ricos creció un 8%, frente al 6,7% de los más pobres", dice Mónica Martínez-Bravo, profesora del CEMFI. El 36% de las secciones censales e Madrid están en el decil más rico de España.

Dentro de Madrid hay otro Madrid con cifras disparadas de desigualdad extrema. Numerosas secciones censales (el desglose urbano más granular) de la almendra central de la ciudad llevan una década en el límite máximo de la desigualdad. Destacan los barrios de Chamberí y Chamartín (en el tope del indicador, 44,8), donde conviven vecinos con altísimas rentas con residentes locales de otra época, que todavía permanecen en estos distritos. Y eso que el indicador está topado en ese umbral, 44,8%, porque algunos vecinos tienen fortunas tan disparatadas que distorsionarían en exceso el indicador.

La zona norte de la ciudad de Madrid destaca por su alta desigualdad y el geógrafo Ricardo Méndez recuerda que "suelen coincidir con las salidas de los ejes de las carreteras, que estaban ocupadas por los núcleos de extrarradio con pisos baratos". Esta mezcla es acusada en distritos como Chamartín o Salamanca, con zonas muy distintivas en Prosperidad y Guindalera. Aunque los nuevos vecinos compran una vivienda por las nubes, aún quedan personas mayores, de renta antigua o herencias con otro perfil de ingresos que no casa con el valor del suelo que habitan.

Una baja desigualdad no quiere decir alta renta. En la periferia del sur de Madrid la renta es mucho menor pero también el vecindario es más uniforme. "Las PAU [las siglas de Programa de Actuación Urbanística, como se conoce a los nuevos barrios] son totalmente homogéneos porque el asentamiento se hace al mismo tiempo", dice Álvaro Ardura profesor de urbanismo de la Escuela de arquitectura de Madrid en la UPM. Ardura también recuerda que en Chamberí y otras zonas de Centro quedan vestigios de las viviendas de mala calidad que se construyeron a principios del siglo XX con la presión de los constructores por ganar edificabilidad (ganando profundidad y construyendo las llamadas corralas). Aunque el metro cuadrado en esos barrios se haya disparado, esas viviendas no casan con vecinos de rentas elevadas.

El desarrollo urbano a trompicones, con urbanizaciones de lujo y atracción de extranjeros con rentas elevadas, explica gran parte de los grandes polos de desigualdad a lo largo de la costa. Méndez dice que se segregan de alguna forma los vecinos, que tienen vidas paralelas que en pocas ocasiones se cruzan. Lo mismo sucede en las islas, especialmente en Ibiza y Formentera, con tasas de desigualdad muy altas que no ceden en el tiempo. Estos indicadores de desigualdad muestran también grados de turistificación o gentrificación. Los nuevos habitantes ricos van ocupando el espacio de los vecinos tradicionales, con el encarecimiento de la vivienda y de algunos servicios. A esto se suman los trabajadores del sector servicios que atienden las nuevas necesidades de las rentas altas.

Pero estas bolsas de desigualdad no explican todo el relato de la mejoría de España en el último lustro. España ha logrado una reducción desde 2017 "porque ha crecido sobre todo por el empleo, con subidas del salario mínimo y revalorización de pensiones". dice Martínez-Bravo. Habitualmente la concentración de riqueza alrededor del capital es la que dinamiza más el crecimiento del PIB (no necesariamente la prosperidad) y por eso es difícil reducir la desigualdad con altas tasas de expansión como las que ha tenido España en los últimos años.

Con todo, la economista pide no lanzar las campanas al vuelo. "2024 es una señal de alerta. Los ingresos de los ciudadanos suben un 6%, y aun así la desigualdad apenas baja dos décimas... Cuando el crecimiento llega por las rentas del capital y no por los salarios, la mejora se frena", advierte.

Para Ricardo Molero profesor de Economía de la UAM, la reducción de la desigualdad que se ha producido es "significativa" hasta el punto de llevar al conjunto del país a mínimos históricos y los datos publicados este lunes muestran una mejora general en la distribución de la renta. Pero al igual que el economista recuerda que "España todavía tiene camino por recorrer para alcanzar a las economías europeas más igualitarias", y recalca que persisten divergencias territoriales "muy marcadas, entre norte y sur del país y entre costa e interior, además de entre las zonas urbanas y las rurales".

En este sentido, "los datos del INE muestran diferencias muy persistentes", sintetiza Clara Martínez-Toledano, profesora de economía financiera del Imperial College en Londres. "El País Vasco y Navarra concentran una proporción elevada de municipios de renta alta, mientras que Andalucía y Murcia presentan una concentración importante de municipios de renta baja. Pero es fundamental distinguir entre desigualdad entre territorios y desigualdad dentro de cada territorio. Una región puede tener una renta media elevada y, al mismo tiempo, presentar diferencias muy importantes entre sus habitantes", agrega.

Destacan también las capitales de provincia de la España vaciada, Galicia y las zonas rurales del norte por unos índices de desigualdad especialmente bajos.