La vivienda, los alimentos y los combustibles se encarecen hasta tres veces más que los salarios desde 2019

El gabinete económico de CC OO denuncia que los márgenes de las grandes empresas se han disparado un 65% en los últimos años, hasta los 342.000 millones
La ola inflacionaria ha vuelto a poner bajo presión la capacidad de compra de las familias españolas. Tras cuatro años marcados por los intentos de recuperar el terreno perdido durante la escalada de los precios que se inició en 2022, los hogares afrontan un nuevo encarecimiento de los bienes y servicios esenciales que ensancha cada vez más la brecha entre los precios y los salarios. Es la denuncia que lanza este viernes el gabinete económico de Comisiones Obreras (CC OO) tras analizar los últimos datos salariales y los números del observatorio de márgenes empresariales. El documento elaborado por el centro de estudios del sindicato explica que el sueldo medio ha aumentado un 24% entre 2019 y mediados de 2026. Sin embargo, durante ese mismo periodo, productos y gastos básicos como los combustibles líquidos, la vivienda o los alimentos acumulan subidas que duplican y hasta triplican ese incremento, poniendo en riesgo el poder adquisitivo de los trabajadores.
La primera gran sacudida llegó en marzo de 2022. El inicio de la guerra en Ucrania disparó los precios de la energía y los carburantes y provocó una rápida pérdida de capacidad de compra. Desde entonces, explica CC OO, las sucesivas subidas del salario mínimo, el avance de los salarios pactados en la negociación colectiva y la estabilidad del empleo permitieron una recuperación lenta, pero progresiva. Así, a comienzos de este año, los sueldos habían conseguido restablecer buena parte del poder adquisitivo previo a 2019. Pero la tregua duró poco. El conflicto desencadenado por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán en la primavera de este año volvió a tensionar los mercados de combustibles y amenaza con erosionar de nuevo las mejoras acumuladas.
El gran problema que identifica el sindicato es que los precios de algunos de los bienes de los que resulta más difícil prescindir siguen muy por encima de la evolución de los salarios. Los combustibles líquidos son el ejemplo más claro de esta distancia. Su precio había aumentado un 74% en el segundo trimestre de 2026 respecto a 2019. La vivienda también se ha encarecido muy por encima de las remuneraciones, con precios que acumulan un alza del 60% en el mismo periodo, una evolución que, recuerda CC OO, se deja parte de la información por el camino porque no queda plenamente reflejada en el IPC. El índice analiza el coste de los suministros básicos, pero no incorpora las transacciones de compra de vivienda (ni la mensualidad de la hipoteca) ni recoge los incrementos de los nuevos contratos de alquiler en el mercado libre ―ya que toma como referencia una pequeña muestra de arrendamientos y sigue su evolución en el tiempo―. Por su parte, pese a haber reducido los niveles en los últimos meses, los alimentos acumulan una subida de 40 puntos porcentuales en el mismo periodo.
El informe pone el foco en la evolución de los márgenes empresariales para explicar qué ha ocurrido detrás de esta escalada. El sindicato advierte de que el encarecimiento de las materias primas y de la energía no fue el único factor que impulsó los precios, ya que el resultado bruto de explotación de las grandes empresas analizadas creció un 65% en términos nominales entre 2019 y 2026, desde los 207.000 millones de euros a un promedio anualizado de 342.000 millones. Mientras, el margen sobre ventas aumentó del 11% al 12,8%. Para CC OO, esta evolución refleja que parte de las empresas no se limitó a trasladar a sus clientes el aumento de los costes, sino que aprovechó el contexto inflacionista para ampliar su rentabilidad.
Las diferencias entre sectores también son acusadas. Las empresas petroleras multiplicaron sus márgenes, con un incremento del 374% desde 2019. A su vez, las actividades implicadas en el mercado de la vivienda los dispararon un 53% al calor de la fuerte subida del precio de la vivienda. Las empresas de alimentación, por un lado, y las eléctricas y gasistas, por otro, aumentaron márgenes un 51% y un 73%, respectivamente. Son actividades que ocupan posiciones centrales en el gasto de los hogares y cuya evolución ayuda a entender por qué el encarecimiento de los bienes esenciales ha superado ampliamente el avance de los salarios.
Los procesos de inflación, apunta el sindicato, son siempre y ante todo "un conflicto distributivo". La subida de los márgenes empresariales y la inflación ya provocaron una fuerte pérdida de poder adquisitivo en 2022, que se había recuperado durante los siguientes años mediante los avances en materia laboral. "Ahora, con la nueva crisis inflacionista, corremos el riesgo de que nuevamente sea la clase trabajadora quien pague la crisis". Por eso, reclama CC OO, se necesitan medidas que contribuyan a reducir los márgenes y que repartan ese incremento estructural en forma de mayores salarios para los trabajadores y menores precios para el consumidor.



