"La trampa del Mundial es que nos hacen creer que los futbolistas reflejan una patria"
El que acaba de pasar ha sido "el Mundial de las redes" y "lo que organiza las redes es el odio, mucho más que el amor", dice este profesor de cultura popular en una entrevista.

El que acaba de pasar ha sido "el Mundial de las redes" y "lo que organiza las redes es el odio, mucho más que el amor", dice este profesor de cultura popular en una entrevista.
Hay ecos del Mundial de fútbol que contrarían al sociólogo argentino Pablo Alabarces, que hace años investiga este deporte como cultura popular.
Por ejemplo, a Alabarces le enoja que en su país hablen de una "campaña anti Argentina" por las críticas a su selección desde el exterior.
Según este profesor de la Universidad de Buenos Aires, lo que hay son estereotipos de argentinos amplificados por las redes sociales.
También rechaza la acusación de que Argentina sea un país racista, lanzada, entre otros, por el actor estadounidense Samuel L. Jackson antes de la final mundialista que España le ganó a la Albiceleste el domingo.
Alabarces disiente además con la idea de que los futbolistas de una selección reflejen una patria: "La trampa del Mundial consiste en que nos hacen creer que sí", dice en una entrevista con BBC Mundo.
Lo que sigue es una síntesis del diálogo con el autor de libros como "Fútbol y Patria", "Héroes, machos y patriotas. El fútbol entre la violencia y los medios" e "Historia mínima del fútbol en América Latina":
¿Qué te llamó más la atención de este Mundial desde tu óptica de sociólogo especializado en cultura popular y fútbol?
Varias cosas. Desde antes tenía una opinión formada de que no debía haberse disputado una Copa en EE.UU. en este momento. Creo que lo mismo dijimos en Rusia y en Qatar, con lo cual uno está un poco resignado a que los negocios de la FIFA son inescrutables.
El nuevo podcast de BBC Mundo sobre un amor que triunfó contra todo pronóstico
Había una situación política internacional muy compleja que se manifestó en la Copa en modos previsibles como la expulsión del árbitro somalí o la imposibilidad de que el plantel de Irán durmiera en territorio estadounidense.
La mayor polémica fue tal vez la intervención de Trump para que la FIFA le quitara una suspensión al goleador de su país antes de un partido de eliminación...
Eso fue una grosería. Me alegró ver que a Trump lo abuchearon, que a Infantino lo abuchearon, que la pausa de hidratación fue globalmente repudiada y que finalmente esa intervención de Trump también fue globalmente repudiada.
No me sorprende, porque ese tipo de intervenciones van en contra de la cultura futbolística tal como la conocemos globalmente.
Hubo cantidad de controversias extrafutbolísticas, incluso con relatos morales, tribus, teorías conspirativas y pasiones posiblemente exacerbadas por los algoritmos. ¿Ha sido este también el primer Mundial de la rabia?
Estoy muy enojado con muchos de mis colegas y compatriotas, porque salieron a hablar de una campaña anti-Argentina.
La última vez que se habló de campaña anti-Argentina lo hizo la dictadura, en 1978. Entonces, me duele porque me trae pésimos recuerdos.
Una campaña supone un nivel de deliberación y voluntad conspirativa enorme. Y esas conspiraciones no existen.

