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La tokenización puede transformar la arquitectura del sistema financiero mundial, según el FMI

A pesar de ello, la entidad multilateral advierte que su impacto dependerá de las decisiones regulatorias, la interoperabilidad y la supervisión que adopten los países.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 12 de julio de 2026 · 2 min
La tokenización puede transformar la arquitectura del sistema financiero mundial, según el FMI

A pesar de ello, la entidad multilateral advierte que su impacto dependerá de las decisiones regulatorias, la interoperabilidad y la supervisión que adopten los países.

Bloomberg Línea — La tokenización de activos financieros tiene el potencial de cambiar la arquitectura del sistema financiero mundial, aunque el resultado dependerá de las decisiones regulatorias y de política pública que se tomen desde ahora, según un nuevo blog de análisis del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En un artículo publicado por Tobias Adrian, consejero financiero y director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del organismo, el FMI sostiene que la tokenización va mucho más allá de una mejora tecnológica para acelerar pagos o reducir costos.

"La tokenización suele describirse como una mejora tecnológica que permite liquidaciones más rápidas, pagos más baratos y activos programables. Pero es mucho más que eso", escribió Adrian.

El documento explica que, cuando los activos y pasivos financieros pasan a registros digitales compartidos, la estructura del sistema financiero cambia. Procesos que hoy ocurren de manera secuencial, como la ejecución, compensación y liquidación de operaciones, pueden realizarse simultáneamente mediante software.

Según el FMI, "las decisiones de política que se tomen ahora determinarán si la tokenización fortalece o fragmenta el sistema financiero".

El organismo explica que los sistemas financieros actuales ya son digitales, pero siguen funcionando sobre bases de datos centralizadas y procesos escalonados que incorporan tiempos de espera para facilitar la gestión de liquidez y permitir intervenciones cuando ocurren errores o episodios de tensión.

Con la tokenización, la propiedad y la transferencia quedan incorporadas directamente en el activo mediante contratos inteligentes, lo que permite ejecutar operaciones, transferir la propiedad y mover los pagos de manera simultánea.

"Las fricciones desaparecen, pero también los amortiguadores", señala el FMI. Agrega que las necesidades de liquidez aparecen en tiempo real, los llamados de garantías pueden automatizarse y las fallas pueden propagarse con mayor rapidez que la capacidad de respuesta de las instituciones o de los supervisores.

El FMI identifica tres formas de dinero que están surgiendo para la liquidación de operaciones tokenizadas.

La primera corresponde a los depósitos bancarios tokenizados, que representan digitalmente los depósitos tradicionales y conservan su marco regulatorio actual, aunque requieren mecanismos de liquidez en tiempo real.

La segunda son las stablecoins, que ofrecen programabilidad y alcance global, pero cuya estabilidad depende de la calidad de sus reservas, de la liquidez del mercado y de la solidez del emisor.

La tercera son las reservas tokenizadas de bancos centrales, que eliminan el riesgo crediticio del activo utilizado para la liquidación, aunque implican que los bancos centrales operen o supervisen nuevas infraestructuras programables.

El FMI aclara que la tokenización no implica la desaparición de los bancos.

"La tokenización no elimina a los bancos. Cambia la forma en que se financian, gestionan su liquidez y asumen riesgos", afirma el documento.

Asimismo, señala que los mercados de capitales también experimentarían cambios, ya que la emisión, negociación, liquidación, custodia y cumplimiento normativo de los valores tokenizados podrían integrarse en procesos automatizados.

El organismo advierte que las plataformas compartidas sobre las que funcionaría la tokenización concentrarían una mayor parte de la actividad financiera.

Según el análisis, esa concentración puede mejorar la liquidez y la eficiencia, pero también incrementa la importancia de la resiliencia operativa, la ciberseguridad y la gestión de crisis.