La riqueza que heredará la Generación Z en México puede ampliar la desigualdad

Una fracción de los jóvenes recibirá empresas, inmuebles y portafolios, mientras otros tendrán que construir patrimonio principalmente con su salario.
Una gran transferencia de riqueza comenzará a cambiar quién posee, administra e invierte una parte importante del patrimonio mundial durante las próximas dos décadas. Algunas firmas estiman que 83.5 billones de dólares cambiarán generacionalmente de manos hacia 2048.
Los principales receptores serán las generaciones más jóvenes. Un reciente reporte de UBS señala que 95% de la riqueza transferida terminará en manos de integrantes de la Generación X, millennials y Generación Z. Y en la distribución que recoge Capgemini de Cerulli Associates, los millennials representarían 44%; la Generación X, 37%; la Generación Z, 14%, y los baby boomers, apenas 5%.
Para la Generación Z, el relevo ocurrirá al mismo tiempo que aumenta rápidamente su peso económico. Bank of America estima que los ingresos globales de esta generación, que rondaban los 9 billones de dólares en 2023, alcanzarán cerca de 36 billones en los próximos años y podrían llegar a 74 billones hacia 2040.
Sin embargo, esa riqueza no llegará por igual a todos los jóvenes. En México, la transferencia se producirá sobre una estructura patrimonial que ya está profundamente concentrada y puede separar todavía más las trayectorias económicas de quienes recibirán empresas, inmuebles y portafolios de inversión frente a quienes deberán construir patrimonio principalmente con su salario.
Lo que sí reconoce es que la desigualdad que recibirán las próximas generaciones tampoco parte de cero. El World Inequality Report 2026 estima que el 10% más rico de México posee 70.6% de la riqueza del país, mientras que el 1% concentra por sí solo 38%. En el extremo opuesto, la mitad de la población posee apenas 2.3% del patrimonio.
La diferencia es más pronunciada en patrimonio que en ingresos. El 10% de mayores ingresos recibe 59.1% del total nacional y la mitad inferior, 7.7%. Esto significa que una parte de la desigualdad entre los jóvenes no dependerá únicamente de cuánto ganen en sus empleos, sino de los activos con los que comiencen su vida adulta.
Los datos internacionales muestran cómo ese mecanismo puede ampliar las diferencias con el paso del tiempo. Entre 1995 y 2025, el 1% más rico capturó 36.7% de todo el crecimiento de la riqueza mundial, mientras que la mitad inferior obtuvo apenas 1.1%, según el World Inequality Lab.
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La próxima transferencia ocurre además después de varias décadas de reconstrucción y acumulación patrimonial. El mismo reporte muestra que la riqueza acumulada respecto del ingreso cayó drásticamente en varias grandes economías durante la primera mitad del siglo XX, marcada por guerras y otros choques, pero comenzó a recuperarse durante la posguerra y volvió a aumentar con fuerza desde la década de 1980.
Para México, esa diferencia puede ser particularmente relevante. El World Inequality Lab calcula que la riqueza promedio de una persona situada en el 10% superior equivale a unos 295,046 euros en paridad de poder adquisitivo, frente a apenas 961 euros para la mitad inferior. En el 1% más rico, el promedio asciende a alrededor de 1.59 millones de euros PPP.
El reto no termina en quién recibe los activos. También está cambiando la manera en que los herederos quieren administrarlos.
Harari asegura que Axxets ya observa diferencias entre sus clientes jóvenes y las generaciones que construyeron originalmente esos patrimonios. Mientras los padres muestran mayor interés por proteger el capital mediante instrumentos tradicionales, los hijos preguntan por startups, venture capital, tecnología, inteligencia artificial y otros activos de mayor riesgo, y muestran menor apego a inversiones como los bienes raíces.
También demandan mayor liquidez y cuestionan más el costo de los servicios financieros. Harari señala que los clientes jóvenes revisan comisiones, comparan plataformas y consideran que tareas como construir un portafolio básico pueden resolverse directamente con herramientas digitales o inteligencia artificial.
La evidencia internacional apunta en la misma dirección. Capgemini encontró que 81% de los HNWI de las generaciones más jóvenes planea abandonar la firma que administra el patrimonio de sus padres durante el primer o segundo año después de recibir la herencia. Entre las razones mencionadas, 46% señala la falta de servicios en sus canales digitales preferidos, 33% la ausencia de inversiones alternativas y 25% considera insuficientes los servicios de valor agregado.
Esa ruptura generacional también puede modificar el destino de los activos heredados. Algunos jóvenes buscarán transformar inmuebles en liquidez o sustituir inversiones tradicionales por empresas tecnológicas, mercados privados u otras alternativas.
Octavio Torres Estudió Economía en la UNAM y se especializa en análisis de mercados e indicadores macroeconómicos. @octaviotege @octaviotorresgarcia
Algunas firmas estiman que 83.5 billones de dólares cambiarán generacionalmente de manos hacia 2048.Los principales receptores serán las generaciones más jóvenes.
Y en la distribución que recoge Capgemini de Cerulli Associates, los millennials representarían 44%; la Generación X, 37%; la Generación Z, 14%, y los baby boomers, apenas 5%.Pero las consecuencias que se esperan para México es una profundización de la desigualdad entre los jóvenes.Para la Generación Z, el relevo ocurrirá al mismo tiempo que aumenta rápidamente su peso económico.
En México, la transferencia se producirá sobre una estructura patrimonial que ya está profundamente concentrada y puede separar todavía más las trayectorias económicas de quienes recibirán empresas, inmuebles y portafolios de inversión frente a quienes deberán construir patrimonio principalmente con su salario.Axxets, firma especializada en gestión patrimonial, estima que entre 3% y 6% de los jóvenes mexicanos estará entre quienes reciban patrimonios relevantes en este proceso.
En el extremo opuesto, la mitad de la población posee apenas 2.3% del patrimonio.La diferencia es más pronunciada en patrimonio que en ingresos.
Esto significa que una parte de la desigualdad entre los jóvenes no dependerá únicamente de cuánto ganen en sus empleos, sino de los activos con los que comiencen su vida adulta.El capital que genera más capitalHarari identifica ahí uno de los principales efectos de la transferencia. "Es mucho más complicado hacer el primer millón de dólares que hacer el millón mil uno", señala.ImageEl ejecutivo explica que una persona que recibe una empresa, un inmueble o un portafolio no solo obtiene un patrimonio inicial.
También recibe activos capaces de producir rentas, intereses, dividendos o ganancias de capital, mientras otro joven con un ingreso laboral similar tendrá que destinar parte de su salario durante años para construir los activos que después generarán esos rendimientos."Incluso invirtiendo mal, lo que un chavo de estos (herederos) puede ganar de intereses en un año, hay familias enteras que nunca lo van a ver", dice Harari.Los datos internacionales muestran cómo ese mecanismo puede ampliar las diferencias con el paso del tiempo.
Entre 1995 y 2025, el 1% más rico capturó 36.7% de todo el crecimiento de la riqueza mundial, mientras que la mitad inferior obtuvo apenas 1.1%, según el World Inequality Lab.La próxima transferencia ocurre además después de varias décadas de reconstrucción y acumulación patrimonial.
El mismo reporte muestra que la riqueza acumulada respecto del ingreso cayó drásticamente en varias grandes economías durante la primera mitad del siglo XX, marcada por guerras y otros choques, pero comenzó a recuperarse durante la posguerra y volvió a aumentar con fuerza desde la década de 1980.Por ello, aunque los documentos disponibles no permiten afirmar que esta sea, mediante una comparación histórica homogénea, la mayor transferencia intergeneracional registrada, sí permiten establecer que el relevo se produce después de décadas de fuerte acumulación de activos privados y concentración de riqueza.ImagePara México, esa diferencia puede ser particularmente relevante.
En el 1% más rico, el promedio asciende a alrededor de 1.59 millones de euros PPP.La herencia puede trasladar buena parte de esa brecha a la siguiente generación.Una generación que invertirá distintoEl reto no termina en quién recibe los activos.
También está cambiando la manera en que los herederos quieren administrarlos.Harari asegura que Axxets ya observa diferencias entre sus clientes jóvenes y las generaciones que construyeron originalmente esos patrimonios.
Entre las razones mencionadas, 46% señala la falta de servicios en sus canales digitales preferidos, 33% la ausencia de inversiones alternativas y 25% considera insuficientes los servicios de valor agregado.La cifra plantea un desafío para la banca privada, las casas de bolsa, los asesores patrimoniales y los family offices: no basta con heredar al cliente junto con el patrimonio.Harari considera que actividades relativamente sencillas, como comprar instrumentos gubernamentales o construir una cartera tradicional, tendrán cada vez menos valor como servicio de intermediación.
Algunos jóvenes buscarán transformar inmuebles en liquidez o sustituir inversiones tradicionales por empresas tecnológicas, mercados privados u otras alternativas.Pero una mayor disposición al riesgo no necesariamente significa una mejor administración.Bank of America encontró entre clientes estadounidenses de la Generación Z una relación gasto-ahorro de 1.93: sus gastos equivalían a casi el doble de los saldos mantenidos en depósitos y ahorro.
Además, 52% de los jóvenes encuestados dijo que no gana suficiente para vivir como quisiera y 32% considera estar rezagado frente a sus padres en el cumplimiento de sus objetivos financieros.Harari asegura que la búsqueda de liquidez que observa entre algunos herederos jóvenes puede responder precisamente a una tensión entre su nivel de consumo y los ingresos que generan por sí mismos."Muchos no están capacitados hoy en día para lo que están recibiendo", sostiene.
