La inseguridad y la inflación golpean con fuerza a las tienditas de la esquina: encuesta

La inseguridad y la inflación son dos factores, entre otros, que han golpeado con fuerza a las tiendas de barrio en México durante la primera mitad de 2026, afirmó la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), con base en la edición 27 de su encuesta nacional, que midió percepción económica, carga fiscal y seguridad entre 3 mil 500 pequeños comerciantes de los 32 estados del país durante julio pasado.
El 89.4 por ciento de los comerciantes percibe que la inflación afectó más a su negocio que el año pasado, mientras 91.3 por ciento reporta que sus proveedores subieron precios en meses recientes. Para no perder clientela, 81.9 por ciento tuvo que recortar su propio margen de ganancia y 89.1 por ciento se vio obligado a subir sus precios en los pasados seis meses.
Los productos que más encarecieron son bebidas refrescantes, cigarros y botanas, mientras los clientes compran menos comida enlatada, embutidos y dulces. Cuauhtémoc Rivera, presidente de la organización, explicó que el consumo popular se mueve ahora entre un billete de 100 y uno de 200 pesos, luego de que el de 50 pesos quedó atrás.
Resaltó que casi cuatro de 10 comerciantes aseguran que a sus clientes ya no les alcanza para cubrir la canasta básica, y uno de cada cuatro señala que apenas les rinde para la mitad. La proporción de quienes fían a sus clientes también creció, de acuerdo con la mitad de los encuestados, en un contexto en que uno de cada tres consumidores mexicanos compra recurriendo a la deuda, es decir, pidiendo fiado.
El recibo de luz se colocó como el gasto que más pesa en la operación diaria: 83.1 por ciento de los tenderos lo señaló como el servicio más caro y 76.7 por ciento indicó que fue el bien o servicio que más se encareció en el semestre, por encima incluso de la propia canasta básica. Rivera explicó que en negocios que facturan hasta 20 mil pesos mensuales, el pago bimestral de energía se convierte en una decisión sobre la viabilidad del propio negocio.
La inseguridad se mantiene como presión constante sobre el sector. El 56.8 por ciento de los locales no reportó haber sido víctima de algún delito en lo que va del año, pero entre quienes sí sufrieron algún incidente en los pasados seis meses, el robo hormiga fue el más frecuente, con 51.6 por ciento, seguido de la extorsión, con 20.1 por ciento.
Rivera detalló que el monto mínimo que exigen los extorsionadores pasó de 200 a 500 pesos. "El banderazo de la extorsión ya no existe por menos de 500 pesos, lo que es lamentable", expuso en la conferencia, y añadió que este delito se ha extendido a la Ciudad de México, el estado de México y entidades como Sinaloa, Zacatecas, Tamaulipas, Chiapas, Guerrero y Guanajuato.
El dirigente explicó que en algunas regiones, grupos delictivos han tomado control de la distribución de cigarros, pollo, huevo y algunos granos, imponiendo qué se vende y a qué precio. En el área metropolitana de Monterrey, dijo, el cigarro de contrabando desplazó al producto legal por el margen que deja su venta ilegal.
En tanto, 51.1 por ciento de los comerciantes señaló que sus proveedores han sufrido algún hecho de inseguridad al surtir mercancía, y 36.2 por ciento calificó de alto o muy alto el impacto económico que la violencia representa para su negocio. Además, 16.8 por ciento dijo haber sido presionado por alguna persona o grupo para comprar productos a un proveedor determinado.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.

