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La inflación se mantiene en el 4,9% por el empuje de los combustibles

Por El País — Economía · 30 de octubre de 2026 · 4 min
La inflación se mantiene en el 4,9% por el empuje de los combustibles

El encarecimiento del gas y los precios de los paquetes turísticos explican la resistencia del IPC

La inflación se ha mantenido en el 4,9% en octubre, según el dato adelantado publicado este viernes por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La tasa pone freno a la escalada de los últimos meses y repite el mismo dato que en septiembre. Sin embargo, lejos de ser un alivio, la cesta de la compra continúa en niveles no vistos desde 2023, lastrada por el encarecimiento de los combustibles y la energía, que desde finales de febrero se ha extendido a escala global como consecuencia de la guerra en Oriente Próximo. Además, supone estar por encima de las previsiones de algunos analistas, que esperaban una moderación más acusada por efecto de las rebajas fiscales, vigentes hasta la fecha. La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y la energía, también se mantiene por segundo mes consecutivo en el 3,1%.

La trayectoria del IPC en lo que va de año ha estado marcada por una acentuada volatilidad, zarandeada por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto geopolítico entre Estados Unidos e Irán, los vaivenes de las materias primas energéticas y el impacto de algunos fenómenos meteorológicos —como la sequía que ha golpeado a Europa este verano— sobre la producción de alimentos.

Tras comenzar el año en cotas relativamente bajas —con un avance interanual del 2,3% tanto en enero como en febrero—, los precios sufrieron un primer repunte en marzo hasta el 3,4%, para instalarse en el 3,2% durante el segundo trimestre. La situación volvió a tensarse de manera drástica en el periodo estival, con tasas del 3,6% en julio y del 4,3% en agosto, hasta alcanzar el 4,9% en septiembre. En octubre, la inflación se estabiliza en ese nivel, después de cuatro meses consecutivos de ascensos. La tasa se mantiene así fija pese a la prórroga de las máximas rebajas fiscales previstas en el tercer paquete de medidas anticrisis, aprobado el pasado 29 de septiembre y convalidado posteriormente por la Diputación Permanente del Congreso.

El resultado ha tomado por sorpresa a los analistas, cuyas proyecciones no consiguieron anticipar la evolución del indicador. El análisis se dividía en lecturas opuestas. Por un lado, Funcas vaticinaba una caída de tres décimas en la tasa general hasta el 4,6% y un retroceso de la subyacente al 2,9%, confiando en el impacto a la baja que tendrían las medidas gubernamentales sobre los carburantes. Del otro lado, centros como el ICAE estimaban un repunte de una décima que situaría el IPC en el 5%, impulsado por el encarecimiento de la electricidad y del gasóleo. Finalmente, la variación mensual del 0,6% registrada por el INE ha dejado la tasa interanual inmóvil debido al efecto contrapuesto de algunos elementos que la componen. Mientras la caída de los precios de los combustibles y lubricantes ha contribuido a contenerla, el encarecimiento del gas y de los combustibles líquidos, junto con el menor descenso de los paquetes turísticos respecto a octubre del año pasado, ha presionado al alza el indicador.

A la espera de que el INE publique el dato definitivo y detalle la evolución de los distintos componentes de la cesta de consumo, el primer avance del organismo apunta a que los alimentos y las bebidas no alcohólicas están resistiendo, de momento, el impacto de la guerra en Oriente Próximo. Aunque siguen encareciéndose, lo hacen con menos fuerza que en octubre del año pasado y su avance interanual se mantiene unos dos puntos por debajo del promedio del IPC general.

De cara al cierre de año, los analistas asumen que continuarán las presiones inflacionistas. La economista sénior de Funcas, María Jesús Fernández, asume que el barril de petróleo se mantendrá ligeramente por encima de los 100 dólares en lo que resta de 2026 antes de iniciar un paulatino descenso hacia los 85 dólares a lo largo del próximo año. Y advierte de que "el periodo de incertidumbre no ha desaparecido; cualquier acontecimiento cambia las expectativas y dispara o hunde los futuros".

Más allá de las oscilaciones mensuales de la energía y de su volatilidad coyuntural, los analistas advierten de que parte de la resistencia de los precios tiene un componente estructural. Fernández, insiste en que la inflación subyacente tardará más en moderarse que el índice general. El punto de presión se concentra en los servicios, cuyos precios apenas dan señales de moderación. "La tasa se está moviendo todo el año en torno al 4%", explica la economista, que prevé que no baje del 3% durante 2027. Esta persistencia explica parte de la brecha inflacionaria que registra España respecto a la media de la eurozona. La economía española soporta una presión de la demanda más intensa, impulsada por el crecimiento económico, el turismo y el aumento de la población (de unas 500.000 personas al año). A esta mayor demanda se suman las dificultades de las empresas para encontrar trabajadores, que limitan su capacidad para ampliar la oferta.