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La inflación repunta en México y las familias resienten una presión mayor

Por MVS Noticias · 08 de octubre de 2026 · 4 min
La inflación repunta en México y las familias resienten una presión mayor

La inflación repunta en México y las familias resienten una presión mayor

El jitomate, la cebolla y el costo de los servicios figuran entre los principales factores detrás del incremento.

El economista Luis Miguel González advierte que el encarecimiento de alimentos y servicios mantiene la inflación en una trayectoria ascendente. Mientras tanto, la industria de autopartes alcanza una producción récord y consolida su peso en el mercado estadounidense.

La inflación en México volvió a repuntar y, aunque permanece por debajo del 4% anual, las presiones sobre los precios comienzan a acumularse. El jitomate, la cebolla y el costo de los servicios figuran entre los principales factores detrás del incremento, en un contexto en el que las familias continúan enfrentando el encarecimiento de productos y gastos cotidianos.

El economista Luis Miguel González advirtió que la evolución de los precios durante las últimas quincenas apunta a que México podría cerrar el año con una inflación más cercana al 4%, pese a que el indicador oficial se mantiene alrededor del 3.45%.

En entrevista con Ana Francisca Vega para MVS Noticias, el especialista señaló que las cifras generales permiten medir el comportamiento de la economía, pero no necesariamente reflejan la presión que experimentan todos los hogares.

"El dato oficial es una fotografía bien hecha, pero hay que contrastarlo con la experiencia de padres de familia, de madres que van al súper, que tienen que pagar, por ejemplo, la colegiatura en las escuelas, los útiles", explicó.

La diferencia responde a que cada familia consume una combinación distinta de bienes y servicios. Por ello, el aumento de precios de productos específicos puede superar el promedio nacional y afectar de manera más intensa a determinados hogares.

Una inflación anual de 3.45% significa que, en promedio, los precios son 3.45% superiores a los registrados un año antes. No implica que hayan regresado a sus niveles anteriores.

El economista recordó que los incrementos se acumulan con el tiempo. Para las familias, esto significa que incluso una inflación relativamente moderada puede representar una presión persistente sobre sus presupuestos, especialmente cuando sus ingresos no aumentan al mismo ritmo que los gastos.

El fenómeno resulta particularmente visible en alimentos, educación, vivienda y servicios, rubros que tienen un peso importante en el gasto de numerosos hogares.

Entre los alimentos, mencionó específicamente el jitomate y la cebolla, cuyos precios suelen registrar variaciones importantes por factores como la oferta, la demanda y las condiciones de producción.

Sin embargo, el especialista puso especial atención en los servicios, cuyos costos están relacionados con los salarios, las rentas y otros gastos operativos.

A diferencia de los productos con precios más volátiles, los servicios pueden presentar incrementos persistentes que tardan más en moderarse.

Esta tendencia también se observa en la inflación subyacente, el indicador que excluye los componentes más volátiles, principalmente productos agropecuarios y energéticos, para identificar las presiones de precios de mayor duración.

"Lo más importante es la trayectoria. Tenemos una inflación que en las últimas quincenas no ha dejado de subir", señaló.

Para González, el hecho de que la inflación subyacente también mantenga presiones al alza indica que el repunte no puede explicarse únicamente por fluctuaciones temporales en algunos alimentos.

Durante la entrevista, González señaló que el tipo de cambio pasó de niveles inferiores a 17 pesos por dólar a cotizaciones cercanas o superiores a 18 pesos.

Este ajuste puede trasladarse parcialmente a los precios de bienes y servicios que dependen de insumos importados o que están vinculados a operaciones denominadas en dólares.

El especialista consideró que el efecto no necesariamente será elevado, pero sí representa una presión adicional sobre la inflación.

La magnitud del impacto dependerá de factores como la duración de la depreciación, la estructura de costos de las empresas y su capacidad para absorber los incrementos sin trasladarlos al consumidor.

González destacó que la producción de componentes automotrices alcanzó en julio un valor récord de 10,850 millones de dólares, de acuerdo con los datos comentados durante la entrevista.

El resultado contrasta con las dificultades que enfrenta la fabricación de vehículos completos en medio de la incertidumbre comercial con Estados Unidos.

Para el economista, es importante distinguir ambos segmentos de la industria automotriz, ya que tienen características y niveles de exposición diferentes frente a los cambios en la política comercial estadounidense.

La producción de autopartes abarca componentes como arneses, piezas de motor y otros insumos que se integran a las cadenas de fabricación de vehículos.

González sostuvo que este segmento ha mostrado una mayor capacidad de resistencia ante las tensiones comerciales.

"Es como si volaran las autopartes un poco por debajo del radar", comentó al referirse a las medidas impulsadas por la Administración de Donald Trump.

México suministra el 44% de las autopartes importadas por Estados Unidos

Uno de los datos más relevantes destacados por el especialista es la participación de México en el mercado estadounidense.

Según las cifras citadas durante la entrevista, México suministra el 44% de las autopartes que Estados Unidos adquiere del exterior.

Esta proporción refleja el grado de integración industrial entre ambos países y la importancia de los proveedores mexicanos para las plantas automotrices estadounidenses.

"Estamos hablando de competitividad. Estamos hablando de integración en una cadena de valor que ha estado muy estresada", afirmó González.

El economista subrayó que la industria de componentes genera una cantidad importante de empleos y mantiene vínculos productivos que resultan difíciles de sustituir en el corto plazo.

No obstante, la continuidad de este desempeño dependerá también de las condiciones comerciales, los costos de producción y las decisiones de inversión de las empresas del sector.

Los indicadores analizados por González muestran dos dinámicas distintas de la economía nacional.

Por un lado, los consumidores enfrentan un aumento persistente del costo de vida, incluso cuando la inflación general permanece por debajo del 4%. La presión se concentra en gastos cotidianos y servicios que no siempre evolucionan al mismo ritmo que el promedio nacional.