La inflación en la zona euro sube hasta el 3,8%, el máximo nivel en los últimos tres años
El indicador crece impulsado por los precios energéticos, que se disparan casi un 20% en el último año
La inflación vuelve a presionar en la zona euro. De la mano de la energía, los precios han aumentado en septiembre hasta el 3,8%. Es el nivel más alto desde hace justo tres años, según los datos divulgados este viernes por Eurostat, y muy superior al 3,2% registrado en agosto. Pero hay un diferencia clara: entonces la inflación estaba cayendo tras la escalada que provocó la invasión de Ucrania por Rusia; hoy está creciendo por el bloque en el estrecho de Ormuz, que causa un aumento de las cotizaciones energéticas.
Tanto hace tres años como ahora, detrás de la inflación alta está la energía. Entonces fue el colapso en la oferta de gas. Rusia era el principal suministrador de gas natural a una Europa que decidió prescindir de ese combustible por la agresión injustificada a un vecino, que todavía continúa. Esta vez el problema llega por el aumento del precio del petróleo en los mercados mundiales ante una guerra empantanada en Oriente Próximo que amenaza la oferta de algunos combustibles.
Las entrañas del dato que ha divultado Eurostat este viernes muestran cómo, por ahora, el incremento de precios está muy limitado a los productos energéticos. Los precios de este sector han aumentado en el último año un 18,8%. En el resto de componentes del índice de precios al consumo, el indicador que mide la inflación, el incremento está muy por debajo. En servicios, el subgrupo más amplio y el que va por detrás de los precios energéticos, el aumento es del 3,2% y en los productos industriales no energéticos es de apenas un 1,1%.
Esto explica que la inflación subyacente esté todavía en el 2,3%. Este es un indicador del que se eliminan los componentes del índice más volátiles —en general, alimentos frescos y energía— y más sujetos a decisiones que no estén sujetas estrictamente a la evolución de los mercados.
Decía el lunes la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en el Parlamento Europeo, que en el plazo largo y en medio largo plazo, la principal autoridad monetaria sigue viendo la inflación en el 2%. También apuntaba que lo sucedido desde que Estados Unidos e Israel atacaron Irán ha sido "muy significativo" y que, por tanto, el organismo que preside debe reaccionar. Es decir, tenía que subir los tipos de interés, como ya ha hecho en estos últimos meses.
Pero también apuntó la francesa que la reacción por ahora es "moderada", porque esta inflación observada hasta ahora no se ha trasladado a los salarios aún. Eso es, en principio, es malo para los trabajadores porque pierden poder adquisitivo; aunque también tiene su lado positivo, si el aumento de precios no se traslada a los sueldos, se evita la llamada inflación de segunda ronda, que se produce cuando las empresas aumentan los precios una segunda vez para compensar la mayor carga de sus costes laborales.
A pesar de estas palabras contenidas, resulta difícil pensar que no vayan a subir algo más los tipos de interés en los próximos meses si la inflación sigue subiendo. En casi todos los países de la zona euro, el IPC armonizado, el indicador que permite medir de la misma forma la marcha de los precios en el área monetaria, está por encima del 3%. Hay dos excepciones: Malta, el país más pequeño de la UE y que, por tanto, pesa muy poco en la estadística, y Finlandia. En el otro extremo está Lituania en el 6,1%.
España forma parte del grupo de países con un IPC por encima del 5%. Ahí se encuentran otros Estados como Luxemburgo, Chipre, Grecia o Bulgaria.



