La Fórmula 1 acelera la economía de Ciudad de México
El Gran Premio de México se consolida como uno de los grandes motores del turismo deportivo. Luis Miguel González, director editorial de El Economista, destaca que el evento atrae a cientos de miles de aficionados y genera ingresos para hoteles, restaurantes y comercios. Su coincidencia con el Día de Muertos multiplica la actividad económica de la capital.
La Fórmula 1 es mucho más que una carrera de automóviles. Durante un fin de semana, la Ciudad de México se convierte en un centro de atracción para cientos de miles de visitantes que llenan hoteles, restaurantes y espacios comerciales. El Gran Premio de México, convertido en una de las citas más importantes del calendario turístico de la capital, podría generar una derrama económica cercana a los 1.000 millones de dólares.
La estimación fue expuesta por Luis Miguel González, director editorial de El Economista, durante una conversación con Ana Francisca Vega en MVS Noticias. El periodista analizó el impacto económico de la competencia a partir de referencias internacionales, como el Gran Premio de Austin, y de las previsiones para la capital mexicana.
"Solo para la Ciudad de México, el impacto económico de Fórmula 1 es mayor que el que tuvo el Mundial, por ejemplo", sostuvo González, al comparar la actividad que genera la carrera con la de otros grandes acontecimientos deportivos.
La diferencia, explicó, radica en que la Fórmula 1 ha desarrollado una estructura turística y comercial que funciona de manera recurrente. No se trata únicamente de espectadores que compran una entrada, sino de visitantes que organizan viajes completos alrededor de la competencia.
"Es una maquinaria muy aceitada en todos los sentidos", afirmó.
El impacto económico de la Fórmula 1 puede dividirse, según González, en tres grandes componentes: la venta de boletos, el gasto turístico y el consumo de servicios asociados al evento.
El primero corresponde a los ingresos directamente vinculados con la organización y comercialización del Gran Premio. Durante la entrevista, el periodista mencionó una cifra aproximada de 8.000 millones de pesos, aunque no precisó su metodología ni el alcance exacto de ese cálculo.
El segundo componente está relacionado con la ocupación hotelera, el consumo en restaurantes y los desplazamientos de visitantes que llegan a la capital exclusivamente para asistir a la carrera.
El tercero abarca una extensa cadena de servicios que se beneficia de la presencia de aficionados: transporte, entretenimiento, comercio y actividades culturales.
El alcance de esa actividad se explica, en parte, por la fidelidad de los seguidores de la Fórmula 1.
González calculó que entre 300.000 y 400.000 personas asisten al evento y que aproximadamente entre una quinta y una cuarta parte son visitantes extranjeros. El resto, señaló, incluye un importante contingente de turistas nacionales.
La carrera se ha convertido así en una tradición para aficionados procedentes de distintas regiones de México y de otros países de América Latina.
"Hay literalmente una tradición para muchísimas personas, no digo solo de la ciudad, del país y alguna gente de Centro o Sudamérica, que es su visita a México de turismo deportivo", explicó.
El fenómeno alcanza incluso a quienes no tienen boletos para el circuito. Ana Francisca Vega relató que ha encontrado familias que viajan juntas a la capital, aunque solamente algunos de sus integrantes asisten a la competencia.
Los demás aprovechan la visita para recorrer la ciudad, consumir en restaurantes o participar en otras actividades.
Ese comportamiento amplía el impacto del evento más allá de las instalaciones del Autódromo Hermanos Rodríguez.
Este año, el Gran Premio coincide con las celebraciones del Día de Muertos, una de las temporadas de mayor actividad turística y cultural en Ciudad de México.
La combinación de ambos acontecimientos genera una oportunidad excepcional para los sectores hotelero, restaurantero y comercial.
Durante la conversación, González recordó que la jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha mencionado una expectativa de 35.000 millones de pesos al sumar los efectos económicos de las actividades de estas fechas.
Bajo esa estimación, las celebraciones del Día de Muertos podrían aportar entre 10.000 y 12.000 millones de pesos adicionales.
Las cifras corresponden a previsiones citadas durante la entrevista y no a resultados definitivos de actividad económica.
La coincidencia de ambos eventos también permite que los visitantes encuentren una oferta más amplia de actividades durante su estancia.
A la carrera se suman las celebraciones tradicionales, las exposiciones, los recorridos turísticos y las actividades culturales que caracterizan a la capital durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre.
Para González, esa capacidad de ofrecer distintas experiencias en un mismo destino representa una ventaja competitiva cada vez más importante.
La Fórmula 1 forma parte de una transformación más amplia en la industria turística internacional.
Durante décadas, los destinos compitieron principalmente por sus playas, monumentos, gastronomía o patrimonio cultural. Ahora, los grandes acontecimientos deportivos se han convertido en un factor decisivo para atraer visitantes.
"El turismo deportivo se está volviendo cada vez más importante como factor de atracción turística", afirmó González.
En ese mercado, los países compiten no solo por sus instalaciones, sino por su capacidad de organizar competencias, garantizar servicios y construir experiencias que incentiven a los aficionados a viajar.
Estados Unidos, explicó, mantiene una posición dominante gracias a su infraestructura, su oferta de ligas profesionales y su capacidad de difusión internacional.
En América Latina, González considera que México ocupa una posición privilegiada.
"México es el número uno, no porque tenga los mejores equipos o los mejores deportistas, sino porque tiene la mayor capacidad de organización e infraestructuras", señaló.
La ventaja mexicana, desde esa perspectiva, no depende exclusivamente de los resultados deportivos, sino de la capacidad para recibir grandes concentraciones de visitantes y convertirlas en actividad económica.
Aunque las previsiones económicas son elevadas, González advirtió que no todos los beneficios atribuidos a un acontecimiento deportivo pueden medirse de la misma manera.
Una parte corresponde a gastos relativamente identificables, como entradas, hospedaje, alimentación o transporte.
Otra, mucho más difícil de calcular, es la exposición internacional que recibe la ciudad a través de las transmisiones televisivas y la cobertura mediática.

