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La falta de reglas claras para importar carne brasileña pone en vilo los planes de la industria mexicana

Por Expansión — Empresas · 28 de octubre de 2026 · 7 min
La falta de reglas claras para importar carne brasileña pone en vilo los planes de la industria mexicana

El cambio al mecanismo de asignación de cupos retrasó las importaciones de carne de res y cerdo en 2026.

La industria cárnica mexicana enfrenta incertidumbre sobre las importaciones de carne de res y cerdo sin aranceles para 2027. A dos meses de que termine el año, el gobierno todavía no define si mantendrá los cupos vigentes ni bajo qué condiciones, mientras los productores, procesadores y comercializadores advierten que los cambios en las reglas de asignación pueden complicar el abasto y aumentar los costos de la carne que llega a las familias mexicanas.

La incertidumbre ahora se traslada al siguiente año. Para la industria, la falta de definiciones impide planear las compras internacionales, negociar con proveedores y programar los embarques con suficiente anticipación.

"Lo que quiere la industria es certidumbre. Certidumbre de saber que estas herramientas van a continuar porque son necesarias", afirma Hernández.

Los cupos permiten importar carne sin pagar aranceles desde países con los que México no tiene un tratado de libre comercio, entre ellos Brasil. Hernández insiste en que su función es complementar la producción nacional y diversificar las fuentes de abastecimiento en un mercado donde el consumo crece más rápido que la oferta local.

El abasto autorizado es limitado frente al tamaño del mercado. En 2025, México consumió 2.3 millones de toneladas de carne de res y 3.5 millones de toneladas de cerdo.

El cierre ocurrió por primera vez en noviembre de 2024 y la frontera reabrió parcialmente en febrero de 2025. En julio de ese mismo año volvió a cerrarse y posteriormente se anunció una reapertura gradual a partir de agosto de 2026.

La industria sostiene que esos volúmenes ayudan a cubrir faltantes de productos específicos, como pierna de cerdo, pierna y muslo de pollo y determinados cortes de res. También permiten incorporar mercancía a precios más bajos que los de otras fuentes de suministro.

Hernández cita como ejemplo el precio de la carne de res refrigerada importada en agosto. Mientras el kilogramo procedente de Estados Unidos, sujeto a las condiciones comerciales aplicables al tratado de libre comercio, superó los 11 dólares, el de un mercado con acceso mediante una exención arancelaria rondó los siete dólares.

Existen tres mecanismos para distribuir los cupos. En la asignación directa, el gobierno determina qué empresas reciben el volumen. En el esquema de primero en tiempo, primero en derecho, los interesados solicitan las cantidades disponibles y obtienen una parte conforme presentan sus solicitudes, hasta que se agota el cupo.

La licitación funciona de otra manera. Las empresas presentan ofertas económicas por kilogramo y compiten por el acceso a las toneladas disponibles. Quienes presentan las ofertas ganadoras reciben el volumen solicitado, sujeto a la disponibilidad del cupo y a las reglas del procedimiento.

El dinero ofrecido no se devuelve a las empresas, sino que queda en manos de la Federación. Por ello, el mecanismo introduce un costo adicional para acceder a las importaciones que se realizan sin arancel.

"No le puedes decir al proveedor: 'Oye, pues para mañana quiero tantas toneladas de carne. Pues no'. Debe haber una planeación", dice Hernández.

La preocupación también se relaciona con las perspectivas de producción internacional. De acuerdo con las estimaciones mencionadas por los representantes del consejo, la producción estadounidense de carne de res podría crecer apenas 0.2% el próximo año, mientras que la de cerdo y pollo aumentaría 1.1% en cada caso. Estas previsiones refuerzan la necesidad de que México diversifique sus proveedores y no dependa exclusivamente de un mercado para cubrir sus faltantes.

"Tenemos que buscar alternativas de abasto y esas alternativas de abasto están en otros países de América Latina como Brasil", dice Hernández.

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Ivet Rodríguez Periodista especializada en Negocios. Estudió Ciencias de la Comunicación en la UNAM y Periodismo de Investigación en el CIDE. Edita las secciones de Empresas, Carrera y Mercadotecnia desde 2022. @Ivet2R @ivetrodriguezautosperiodismo

A dos meses de que termine el año, el gobierno todavía no define si mantendrá los cupos vigentes ni bajo qué condiciones, mientras los productores, procesadores y comercializadores advierten que los cambios en las reglas de asignación pueden complicar el abasto y aumentar los costos de la carne que llega a las familias mexicanas.El problema comenzó este año, cuando la Secretaría de Economía cambió el mecanismo para asignar los cupos de importación.

En lugar de utilizar el esquema de primero en tiempo, primero en derecho, que permite a los importadores solicitar una parte del volumen disponible hasta agotarlo, el gobierno recurrió por primera vez en el sector cárnico a un sistema de licitación."Es la modalidad más compleja", dice Macarena Hernández, directora general del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), quien señala que la modificación retrasó las gestiones para utilizar los volúmenes autorizados y dejó fuera a algunas empresas que no consiguieron una asignación.¿Cómo funcionan los cupos para importar carne de res y cerdo?Los cupos publicados en enero de este año contemplaron inicialmente 70,000 toneladas de carne de res y 51,000 toneladas de carne de cerdo, de acuerdo con Hernández.

Para la industria, la falta de definiciones impide planear las compras internacionales, negociar con proveedores y programar los embarques con suficiente anticipación."Lo que quiere la industria es certidumbre.

Certidumbre de saber que estas herramientas van a continuar porque son necesarias", afirma Hernández.Los cupos cubren una parte pequeña del consumoLos cupos permiten importar carne sin pagar aranceles desde países con los que México no tiene un tratado de libre comercio, entre ellos Brasil.

Hernández insiste en que su función es complementar la producción nacional y diversificar las fuentes de abastecimiento en un mercado donde el consumo crece más rápido que la oferta local.Con base en los volúmenes y las cifras de consumo de 2025 proporcionados para este artículo, el cupo de carne de res equivale a alrededor de 2.2% de la demanda nacional, mientras que el de cerdo representa cerca de 2.1%.El abasto autorizado es limitado frente al tamaño del mercado.

En 2025, México consumió 2.3 millones de toneladas de carne de res y 3.5 millones de toneladas de cerdo.Lee: Consumo de carne en México crece 4.5% pese a inflación y crisis por gusano barrenadorLos ganaderos nacionales han criticado la asignación de cupos en un contexto en el que ese mayor flujo de carne brasileña coincidió con el cierre temporal de la frontera de Estados Unidos al ganado mexicano por el gusano barrenador, lo que frenó las exportaciones de animales vivos y dejó más producto disponible dentro del país.El cierre ocurrió por primera vez en noviembre de 2024 y la frontera reabrió parcialmente en febrero de 2025.

En julio de ese mismo año volvió a cerrarse y posteriormente se anunció una reapertura gradual a partir de agosto de 2026.Lee más: EU reabre importación de ganado mexicano tras crisis por gusano barrenadorLa Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG) calcula que estos bloqueos dejaron atrapadas en el mercado interno cerca de 35,000 toneladas mensuales de carne de res. "Hoy no hace falta carne de res en México", afirmó Rogelio Pérez Sánchez, director de Planificación Estratégica de la CNOG."Tenemos una sobreproducción derivada de la falta de exportación de ganado y la entrada de productos de Brasil solo generó una distorsión del mercado", añadió en una entrevista realizada en julio.Los productores cuestionan qué sentido tiene importar más carne cuando hay inventarios nacionales que no encuentran salida.

Su argumento es que, antes de buscar producto en Brasil, habría que voltear hacia el productor mexicano.La industria sostiene que esos volúmenes ayudan a cubrir faltantes de productos específicos, como pierna de cerdo, pierna y muslo de pollo y determinados cortes de res.

También permiten incorporar mercancía a precios más bajos que los de otras fuentes de suministro.Hernández cita como ejemplo el precio de la carne de res refrigerada importada en agosto.

Mientras el kilogramo procedente de Estados Unidos, sujeto a las condiciones comerciales aplicables al tratado de libre comercio, superó los 11 dólares, el de un mercado con acceso mediante una exención arancelaria rondó los siete dólares.La diferencia de precio, argumenta la representante del sector, permite complementar la oferta con productos más accesibles.

El efecto final sobre el consumidor depende también de los costos de transporte, procesamiento, distribución y comercialización.La licitación eleva el costo de acceder al cupo pero responde a fines recaudatoriosEl cambio en la asignación también modificó la forma en que las empresas compiten por el volumen disponible.Existen tres mecanismos para distribuir los cupos.

Por ello, el mecanismo introduce un costo adicional para acceder a las importaciones que se realizan sin arancel.Para los afiliados de Comecarne, este esquema puede reducir las ventajas económicas de importar a través de los cupos, especialmente si las empresas deben pagar más para conseguir el volumen que necesitan.Además, la compra de carne en Brasil requiere negociaciones anticipadas y transporte marítimo, cuyo trayecto puede tomar entre 18 y 30 días, según los datos compartidos por los representantes del consejo.

Debe haber una planeación", dice Hernández.Pero si las condiciones se publican tarde, añade, los importadores pierden tiempo para organizar las compras y utilizar los cupos dentro de su periodo de vigencia.La preocupación también se relaciona con las perspectivas de producción internacional.

La industria pide reglas claras para 2027 ante el riesgo de mayores costos y dificultades de abasto.