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La elevada inflación de agosto siembra dudas sobre el mecanismo de contención de precios del Gobierno

Por Redacción Sinergia Empresarial · 29 de agosto de 2026 · 4 min
La elevada inflación de agosto siembra dudas sobre el mecanismo de contención de precios del Gobierno

El IPC escala al 4,3% impulsado por los carburantes, pero muchos analistas piden prestar atención a los precios del gas y de la electricidad de cara al otoño

Los precios volvieron a escalar en agosto a niveles no vistos desde los estertores de la crisis energética provocada por la invasión de Ucrania. Los combustibles empujaron con fuerza el indicador, que previsiblemente se suavizará en septiembre cuando entre en acción el mecanismo de contención que se aprobó en el escudo anticrisis del Gobierno. Pese a que los datos de julio ya apuntaban a una fuerte subida de los carburantes, la salvaguarda no operará hasta el 1 de septiembre, permitiendo el calentón de agosto según algunos expertos.

El Gobierno diseñó un esquema progresivo de reducción de las bonificaciones del gasóleo de 15 céntimos por litro en julio, a 10 céntimos en agosto y cinco en septiembre. Pero la subida del diésel en julio, por encima del umbral del 15% que fijaba el escudo anticrisis, activó la cláusula de salvaguarda y la ayuda de 20 céntimos por litro, en lugar de los cinco previstos, el próximo mes. Con los datos actuales, la gasolina continuará el plan inicial y solo tendrá cinco céntimos de descuento en septiembre.

"El problema es el desfase temporal del mecanismo", dice la investigadora de Fedea Judith Arnal. "El dato definitivo de julio no se publicó hasta el 13 de agosto y el decreto vincula ese dato a la rebaja de septiembre. [...] Si el objetivo de la cláusula es reaccionar ante un shock extraordinario de precios, habría sido más coherente diseñar un mecanismo que permitiera intensificar la rebaja ya en agosto, utilizando, si fuera necesario, indicadores de precios disponibles con mayor frecuencia", apostilla.

Aunque sea el dato de un mes, Arnal recuerda la importancia de este indicador para las revisiones automáticas que tengan agosto como referencia. "Contener antes un shock de precios puede también limitar posteriores efectos de segunda ronda [el contagio de la inflación a otras partes de la economía, como los salarios y sus consecuencias fiscales]. Por eso el buen diseño temporal de estas medidas no es solo una cuestión de protección al consumidor, sino también de eficiencia en el uso de los recursos públicos", concluye la investigadora del centro de estudios de los principales bancos españoles y otras grandes empresas.

Ángel Talavera, de Oxford Economics, explica que los precios de los carburantes son muy fáciles de anticipar porque se publican a diario. Por eso la cifra de agosto no ha sorprendido del todo al economista, que como otras casas de análisis esperaba que el IPC repuntase hasta el 4,2%, un poco menos de lo que finalmente lo ha hecho. La factura de la electricidad también podría haber aumentado en agosto, añade Talavera, aunque es una variable más difícil de predecir y los detalles no se conocerán hasta el 15 de septiembre, cuando el INE dé todo el detalle de la inflación por componentes.

En la revisión del escudo anticrisis que el Gobierno hizo a finales de junio, dejó fuera la bonificación del IVA a la electricidad, que vuelve a estar en el 21% desde julio. Pero es en la luz, creen algunos analistas, por donde pueden continuar las alzas de precios en otoño. La generación de electricidad en España está muy condicionada por el precio del gas porque en ocasiones necesita de centrales de ciclo combinado, y es el recurso que más presión tendrá en las próximas semanas.

"La subida del Gas Natural Licuado (GNL) y en consecuencia de la electricidad, será el reto de aquí a fin de año, ya que afecta a la producción y el consumo de todos los bienes y servicios. A la larga, afectará a la inflación subyacente más que el precio de la gasolina", dice Pedro Antonio Merino, ex economista jefe de Repsol.

La inflación subyacente es la que excluye la energía y los alimentos frescos, y en agosto registró un alivio al bajar hasta el 2,9%. Pero si la electricidad se contagia de unos precios del gas mayores, se transmitirá a toda la economía, algo que en la situación de incertidumbre actual los expertos no pueden descartar. "Estaremos mejor que hace dos o tres años", matiza no obstante Talavera, quien recuerda que el sistema eléctrico ha ido aligerando el peso del gas con la entrada de renovables.

El precio de este combustible en Europa se encareció un 14% en agosto. Aunque se ha estado retrasando el acopio para los almacenes de cara al invierno a la espera de mejores precios, el fin del verano obligará a comprar gas casi a cualquier precio para subir unas reservas que están al 63%. Y la competición de Europa y Asia por hacerse con el GNL disponible que no sale del golfo Pérsico encarece el suministro.

Además de los carburantes, los alimentos frescos, cuyos precios son más difíciles de rastrear, ya han virado al alza con una subida en agosto del 4,5% según los datos adelantados por el INE de algunas categorías especiales de productos. Esto significa, al situarse por encima de la inflación general, que han presionado al alza el IPC. Desde hace meses se descuenta que la subida de la energía junto con el encarecimiento de los fertilizantes —otra de las mercancías afectadas por el bloqueo del estrecho de Ormuz— y los fenómenos atmosféricos extremos iban a encarecer de nuevo la cesta de la compra.

El Ministerio de Economía, que este viernes por la mañana señaló en un comunicado que "el Gobierno mantiene un seguimiento minuto a minuto del impacto del conflicto en Irán sobre la economía española", no ha realizado valoraciones adicionales a petición de este medio.

Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.