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La demanda de Apple contra OpenAI saca a la luz la guerra por los nuevos dispositivos de IA

Las acusaciones del grupo de Cupertino buscan ralentizar el proyecto de Sam Altman para crear aparatos integrados con inteligencia artificial

Por Redacción Sinergia Empresarial · 13 de julio de 2026 · 5 min
La demanda de Apple contra OpenAI saca a la luz la guerra por los nuevos dispositivos de IA

Las acusaciones del grupo de Cupertino buscan ralentizar el proyecto de Sam Altman para crear aparatos integrados con inteligencia artificial

El gigante tecnológico Apple puso este viernes una demanda en el tribunal de distrito Norte de California contra OpenAI y uno de sus ejecutivos, Tang Tan, por el robo de secretos comerciales y acusó a la compañía dirigida por Sam Altman de perpetrar una campaña para sustraer información sobre nuevos productos. La demanda de la compañía con sede en Cupertino evidencia la guerra entre los gigantes tecnológicos por anticiparse en el desarrollo de nuevos dispositivos integrados con el universo de la inteligencia artificial (IA) que puedan competir con el iPhone, el dominador del mercado de consumo de productos tecnológicos durante los últimos 20 años.

La industria de la IA empieza a ser consciente de que, más allá de desarrollar sus modelos y los asistentes como ChatGPT o Claude, necesitan incorporar sus herramientas a nuevos dispositivos que sean útiles para el gran público para conquistar el mercado. Apple no ha sido capaz de desarrollar un modelo de IA avanzado para incorporarlo a sus aparatos. En 2024 firmó un acuerdo para que su asistente virtual, Siri, pudiera integrar el chatbot de OpenAI. Más recientemente, el grupo fundado por Steve Jobs anunció en junio que integraría Gemini, la herramienta de Google, en los nuevos dispositivos.

En la demanda, Apple afirmó que "el negocio de hardware de OpenAI ahora se asienta sobre cimientos muy inestables, podrido hasta la médula por su dependencia ilegal de secretos comerciales apropiados indebidamente".

La compañía dirigida por Tim Cook está en pleno proceso de sucesión. En septiembre dejará el puesto a John Ternus, un hombre de la casa con amplia experiencia en el desarrollo de productos. Está trabajando en unas nuevas gafas, un colgante y otros dispositivos para el hogar integrados con tecnología IA, que deben ser claves para que el grupo mantenga el liderazgo en el sector de bienes de consumo tecnológicos.

OpenAI, por su parte, se encuentra en un proceso para desarrollar una familia de dispositivos que integren su herramienta ChatGPT para extraer las ganancias del mercado comercial. Los ejecutivos de la compañía ya han anunciado que están diseñando productos que reduzcan el impacto de las pantallas. Se espera, no obstante, que el grupo dirigido por Sam Altman anuncie en otoño algún tipo de teléfono o dispositivo móvil para comenzar a lanzar en 2027 una familia de aparatos tecnológicos.

En la demanda, el fabricante del iPhone alega que OpenAI solicitó a exempleados de Apple, e incluso a posibles candidatos, información sobre productos aún no lanzados, según recoge Bloomberg. Apple también afirma que OpenAI instruyó a los nuevos empleados sobre cómo eludir sus procedimientos de seguridad, utilizando una lista de verificación desarrollada por el exjefe de diseño del iPhone del gigante tecnológico.

Tang Tan, un antiguo ejecutivo de Apple, que ahora lidera el proyecto para nuevos dispositivos de OpenAI está en el centro de la polémica. Apple le acusa de enviarse por correo electrónico información sobre sus proveedores, de impulsar un plan para descapitalizar el departamento de diseño y desarrollo de la empresa de la manzana y de pedir a los candidatos que recluta de Apple que acudan a las entrevistas con "piezas reales" de los nuevos prototipos para "mostrarlas y explicarlas".

En total, OpenAI ha logrado contratar a más de 400 antiguos trabajadores a Apple mediante suculentos paquetes de compensación, una estrategia que ha obligado a la compañía de Cupertino a ofrecer generosas bonificaciones de retención.

Tan, uno de los ejecutivos del departamento de diseño de Apple, abandonó el grupo dirigido por Tim Cook para fichar por ioProducts, la compañía de dispositivos fundada por Jon Ive, el legendario jefe de diseño de Apple. OpenAI compró esta start-up (empresa emergente) para que liderase su división de desarrollo de nuevos aparatos.

En la demanda, de 40 páginas, Apple explica que se centra exclusivamente en secretos comerciales y califica el trabajo de OpenAI en materia de hardware como "incipiente". "Esta demanda y el proceso de investigación son necesarios para exponer y comenzar a remediar el robo generalizado de secretos comerciales de Apple", argumenta.

Cheng Liu, uno de los responsables del equipo técnico de OpenAI, también es objeto de la investigación judicial. Liu trabajó en Apple a las órdenes de Tan. Cuando abandonó las instalaciones de Cupertino en Santa Clara, se marchó con un ordenador de la empresa. Mantuvo la relación con un compañero con el que siguió compartiendo información y se jactó de haber descubierto un fallo en los sistemas de seguridad que le permitía acceder a archivos almacenados por Apple sobre nuevos diseños, detalles de fabricación y procedimientos de prueba, recoge Bloomberg. "Descargó docenas de archivos confidenciales de hardware de Apple", según la demanda. Además, instruyó a un empleado de Apple para que le facilitase información. Poco después, este trabajador se incorporó al equipo de diseño de OpenAI.

OpenAI emitió un comunicado tras conocerse la demanda de Apple en el que aseguró que no tiene "ningún interés en los secretos comerciales de otras empresas" y que "seguirá centrada en el desarrollo de tecnología innovadora".

Con la denuncia ante un tribunal federal, Apple condiciona la posibilidad de que OpenAI cree un verdadero competidor del iPhone. Las acusaciones, junto con las posibles investigaciones y las dudas sobre los métodos de OpenAI, podrían cortar la fuga de talento de Apple hacia OpenAI. Además, han encendido las alarmas de seguridad. Muchos empleados del grupo de la manzana serán más cautelosos en los procesos de selección y al comentar cuestiones sobre su antigua empresa.

OpenAI es una de las empresas más controvertidas de la industria de la IA. Mientras Anthropic hace gala de cumplir con principios éticos, la empresa dirigida por Sam Altman está asociada a la búsqueda de beneficio por encima de otras consideraciones. Por ejemplo, se le ha criticado por incluir publicidad en sus modelos de IA, una práctica polémica porque reúne información confidencial de sus suscriptores y usuarios.

Actualmente, OpenAI está inmersa en el proceso de salida a Bolsa, un paso que se espera para este otoño y con el que espera recaudar alrededor de 100.000 millones de dólares, uno de los mayores debuts bursátiles de la historia, por detrás del protagonizado hace un mes por SpaceX, la empresa de cohetes e inteligencia artificial de Elon Musk.

Otra de las posibles consecuencias de la demanda de Apple tiene que ver con la cadena de suministro, uno de los secretos de la exitosa gestión de Tim Cook al frente de la compañía. Los proveedores de Apple, con un amplio dominio del mercado, se lo pensarán dos veces antes de firmar contratos con OpenAI.

Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre la demanda de Apple contra OpenAI saca a la luz la guerra por los nuevos dispositivos de IA y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.