Sinergia Empresarial
Internacional

La chispa que incendió la pradera

Por El País — Economía · 12 de octubre de 2026 · 2 min
La chispa que incendió la pradera

El deterioro registrado en el mercado de la vivienda ha llevado a muchos ciudadanos a pensar que en este campo "hay que empezar de cero"

La verdaderamente relevante del desahucio y posterior muerte de la anciana Maricarmen Abascal ha sido la concienciación que ha generado. "Un puñetazo en la conciencia colectiva de España", ha sintetizado Cayo Lara. Las manifestaciones y acampadas organizadas por el Sindicato de Inquilinas en numerosas ciudades han arrastrado a otras fuerzas. Todos los sindicatos se han ido sumando a la convocatoria de una huelga general, empezando por CGT, Solidaridad Obrera, Co-Bas, hasta CCOO y UGT. El Gobierno, agotado su margen de maniobra, ha adelantado las elecciones. El Ejecutivo ha visto como las derechas de PP, Junts y Vox le han tumbado cinco veces los decretos que este año trataban de paliar las graves deficiencias en vivienda. Se cumple de nuevo el proverbio chino "una sola chispa puede incendiar toda la pradera".

El hartazgo social es explosivo. Y el Banco de España insiste en que la situación empeorará. De un déficit de 750.000 viviendas en 2026 pasaremos al millón en 2028.

El profesor y ex ministro de Universidades, Manuel Castells, escribió en 1973 Movimientos Sociales Urbanos, (Siglo Veintiuno) un libro seminal, para entender la potencia que estaban adquiriendo las protestas ciudadanas. Tras estudiar las movilizaciones en París, Montreal, Estados Unidos y Chile, señaló la relevancia que estaban adquiriendo "una serie de derechos a la vida", entre los que incluía la vivienda, la sanidad y la cultura. Unos derechos "arrancados a la burguesía y a los aparatos de Estado y cuyo tratamiento social a medida que transcurre el tiempo se hace cada vez más colectivo e interdependiente".

Estos días ha aparecido el último de los cuatro volúmenes de una monumental y valiosa obra Les opcions de Barcelona, a la que el historiador Ramón Grau i Fernández ha consagrado varias décadas de investigación. El tercer volumen El segle de Cerdà, resulta especialmente oportuno para comprender las diferencias del debate político sobre la vivienda existente a mediados del siglo XIX y el que domina en la actualidad.

Grau explica las ideas que tenía en mente el ingeniero y urbanista Ildefonso Cerdà, autor del plan del ensanche de Barcelona en 1859. Cerdà, seguidor del socialista utópico Henri de Saint Simon, que también inspiró a Carlos Marx, consideraba que los males no pueden proceder de la civilización sino de abusos del interés particular que al fin y al cabo son responsabilidad "de los gobiernos y de las administraciones que no supieron prevenirlos y evitarlos". El proyecto de Cerdà, con una abundantísima documentación técnica, era un planteamiento en contra de la especulación y sobre todo a favor de unas mejores condiciones sociales e higiénicas para los obreros.

La prioridad es situar a la vivienda en el marco de los derechos a la vida y el derecho a la ciudad. Los análisis economicistas que se limitan a considerar los recursos disponibles solo han servido para alentar la especulación.

Una manera de ir al fondo y preguntarse si las ciudades deben ser para vivir o para especular.