negocios

José Antonio Rojas Nieto: La marcha de la economía estadunidense: la quinta

He tratado de documentar en las primeras notas sobre la marcha de largo plazo en las grandes economías. Por ejemplo, las de Estados Unidos, Europa, China e India. Desde hace poco más de un siglo, con una capacidad industrial creciente y a una velocidad extraordinaria.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 12 de julio de 2026 · 4 min
José Antonio Rojas Nieto: La marcha de la economía estadunidense: la quinta

He tratado de documentar en las primeras notas sobre la marcha de largo plazo en las grandes economías.

e tratado de documentar en las primeras notas sobre la marcha de largo plazo en las grandes economías. Por ejemplo, las de Estados Unidos, Europa, China e India. Desde hace poco más de un siglo, con una capacidad industrial creciente y a una velocidad extraordinaria.

Así, el número y capacidad de fábricas, instalaciones, maquinaria, energía, transporte y el conocimiento técnico que están a la base, han ido permitiendo producir no sólo volúmenes que hubieran resultado inimaginables a principios del siglo pasado, sino bienes y servicios inimaginables.

Sin embargo, la producción efectiva no ha aumentado al mismo ritmo que esa capacidad. Entre ambas se abre periódicamente una brecha, expresada en un crecimiento secular de la capacidad industrial ociosa. La serie histórica más larga y consistente es la de Estados Unidos. Desde 1919, registra la producción de manufacturas, minería, electricidad y gas. Muestra el ascenso de los años 20, el derrumbe de la Gran Depresión, la movilización industrial de la Segunda Guerra Mundial, la expansión de posguerra, las crisis petroleras de los años 70, así como la restructuración en la década de los 80, la globalización productiva. Además, la crisis de 2008, la caída de la pandemia y la posterior recuperación. Y lo que viene.

Esos vaivenes dan, apenas, ligera idea de lo que puede venir. En las grandes expansiones, la producción se acerca al límite de las instalaciones disponibles. En las crisis, cae la utilización, pero una parte considerable de las fábricas permanece físicamente instalada. Por eso la capacidad total puede continuar aumentando, aun cuando la producción se estanque o disminuya. Durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos utilizó intensamente sus instalaciones y construyó una enorme capacidad adicional. En la posguerra, esa capacidad sostuvo automóviles, acero, maquinaria, electrodomésticos, química y construcción, pero desde los años 70 la utilización industrial mostró una tendencia descendente.

Al finalizar 2025, la manufactura estadunidense utilizaba alrededor de tres cuartas partes de su capacidad, por debajo de su promedio histórico. Sí, secularmente en descenso de utilización y ascenso de la ociosidad.

Europa siguió una trayectoria parecida, aunque con peculiaridades. Entre 1950 y 1973 vivió su gran expansión industrial. Después aparecieron los choques petroleros, la reconversión del acero, carbón, astilleros y textiles. Y una creciente especialización en automóviles, maquinaria, química y bienes de capital. Desde 2008, y particularmente después de la crisis energética de 2022, la producción europea perdió dinamismo.

A finales de 2025, la utilización manufacturera de la zona euro se encontraba también abajo de 80 por ciento. Y, por curioso que parezca, China representa la expresión más reciente y dinámica del mismo fenómeno. Su producción industrial creció 6 por ciento en 2025, pero utilizó solamente 74 por ciento de su capacidad. Es decir, produjo mucho más, pero su capacidad potencial parece haber crecido todavía más. En cemento, vidrio y otros minerales no metálicos, la utilización fue apenas cercana a 60 por ciento a fines de 2025.

La diferencia es importante. Europa tiene capacidad ociosa por estancamiento, costos energéticos y debilitamiento industrial. Estados Unidos la combina con deslocalización productiva, automatización y una reindustrialización selectiva. China experimenta una sobrecapacidad expansiva: produce más cada año, pero instala todavía más fábricas, maquinaria y tecnología. En los tres casos aparece una contradicción común. La capacidad técnica de producir crece más rápidamente que la demanda solvente capaz de comprar lo producido.

No significa que las necesidades humanas estén satisfechas. Millones carecen todavía de vivienda, transporte, energía, alimentos suficientes y bienes esenciales. ¡Las necesidades no se convierten automáticamente en demanda efectiva!

La capacidad ociosa es, por eso, más que un problema técnico. Expresa dificultades de rentabilidad y realización. Sus manifestaciones son conocidas: reducción de precios, menores márgenes, endeudamiento. Cierre de empresas, fusiones, subsidios públicos, aumento de exportaciones y conflictos comerciales. Desempleo, pauperización.

China busca colocar en el exterior automóviles, turbinas, baterías, paneles solares, acero, maquinaria y productos químicos. Estados Unidos responde con subsidios, aranceles y políticas de seguridad industrial. Europa intenta proteger su base manufacturera y reducir su dependencia energética y tecnológica.

La competencia por utilizar las capacidades nacionales se convierte en disputa por el mercado mundial. Y el futuro próximo no parece ser de escasez de capacidad industrial, sino de abundancia productiva insuficientemente utilizada.

La cuestión decisiva será si esa capacidad se destruye mediante crisis y guerras comerciales, o se orienta hacia necesidades sociales, transición energética, infraestructura y bienestar. En consecuencia, el problema de nuestro tiempo no es únicamente producir más. Es decidir qué producir, para quién, bajo qué propiedad y con qué distribución del ingreso.

Nunca existió tanta capacidad para satisfacer necesidades humanas. Tampoco fue tan evidente la dificultad de convertir esa posibilidad técnica en bienestar efectivo. Las desigualdades subsisten y, casi siempre, se profundizan. De veras.

NB Lo de mi compañero y hermano Víctor Rodríguez es imperdonable. Pero el trato judicial y político ha sido terrible. Amén.

Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre josé Antonio Rojas Nieto: La marcha de la economía estadunidense: la quinta y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.