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Honda lanzó una lancha al vacío y creó un comercial de 2 minutos que todavía enseña cómo contar la historia de una marca

Por Redacción Sinergia Empresarial · 26 de septiembre de 2026 · 4 min
Honda lanzó una lancha al vacío y creó un comercial de 2 minutos que todavía enseña cómo contar la historia de una marca

Honda lanzó una lancha hacia una catarata para contar su historia en uno de los comerciales más espectaculares de la publicidad.

Un hombre conduce una lancha Honda a toda velocidad. Frente a él no hay puerto, playa ni una línea de meta. Hay una enorme catarata… y no frena.

La embarcación continúa avanzando hasta precipitarse al vacío y desaparecer entre la niebla. Durante unos segundos parece que una historia publicitaria construida alrededor de motocicletas, automóviles y vehículos de competición acaba de terminar de la forma más absurda posible.

Entonces, desde el fondo de la cascada, aparece un globo aerostático. El hombre sigue cantando.

Este artículo forma parte de RetroMarketing, una sección que recupera campañas que marcaron la publicidad para entender por qué funcionaron, cómo conectaron con el público y qué pueden enseñarles a las marcas y creadores de hoy.

La escena pertenece a "Impossible Dream", el comercial que Honda y Wieden+Kennedy London estrenaron en Reino Unido en 2005 y que convirtió décadas de ingeniería de la compañía japonesa en una sola aventura.

La pieza tenía una tarea complicada: explicar cómo una misma marca podía fabricar desde una pequeña motocicleta hasta autos deportivos, vehículos de Fórmula 1, motores marinos y otras tecnologías sin terminar haciendo un catálogo de productos.

La solución fue no explicar casi nada, y en lugar de enumerar inventos, Honda hizo que un hombre los condujera uno detrás de otro.

"Impossible Dream": el comercial de Honda que convirtió sus máquinas en una historia

La película comienza de una manera pequeña: un hombre sale de un remolque situado junto al mar mientras suena "The Impossible Dream", en la interpretación de Andy Williams.

Frente a él espera una diminuta Honda Monkey, se sube y comienza a avanzar.

A partir de ahí, el mundo parece expandirse con cada nuevo vehículo. Motocicletas, autos deportivos, máquinas de competición, Fórmula 1 y finalmente una lancha van sustituyéndose mientras el protagonista continúa el recorrido como si todos fueran parte del mismo viaje.

D&AD, que conserva actualmente el comercial dentro de su archivo histórico, describe precisamente esa progresión: el protagonista pasa por diferentes vehículos emblemáticos de Honda hasta llegar a un Fórmula 1 y posteriormente a una lancha de carreras.

El comercial nunca se detiene a explicar especificaciones técnicas; no hay fichas de potencia ni aparecen precios.

Tampoco existe un vehículo presentado claramente como "el producto", pues el producto es evidentemente Honda.

Ahí se encuentra una de las razones por las que "Impossible Dream" continúa funcionando más de dos décadas después.

Honda siempre ha tenido una característica poco común entre los grandes fabricantes automotrices: su universo industrial desborda al automóvil.

La compañía ha construido motocicletas, motores, vehículos deportivos, maquinaria de competición, productos para movilidad y proyectos aeronáuticos. Comunicar esa diversidad no es tan fácil sin saturar al espectador.

Si una marca coloca todos esos productos en pantalla, probablemente termine creando una demostración corporativa sin un foco de atención único.

Wieden+Kennedy London encontró otra posibilidad: convertir cada máquina en el siguiente capítulo de una misma obsesión: avanzar.

La agencia explicó posteriormente que los vehículos de la película representaban la materialización de distintos sueños que alguna vez habían parecido imposibles para Honda.

En otras palabras, no fueron elegidos porque fueran reconocibles o espectaculares: cada uno debía funcionar como evidencia de una ambición que la ingeniería había logrado convertir en algo real.

Así, "The Power of Dreams", la filosofía que durante años acompañó a la comunicación de Honda, dejaba de ser un eslogan colocado al final del anuncio y se convertía en la historia.

La progresión de "Impossible Dream" es interesante porque aunque Honda pudo comenzar directamente con una de sus máquinas más espectaculares, no lo hizo.

El viaje inicia sobre una pequeña motocicleta y poco a poco aumenta de escala, velocidad y dificultad.

Esa decisión permite que la audiencia descubra el alcance de Honda al mismo tiempo que lo hace el personaje.

Uno de los momentos más importantes llega con la aparición de los autos de Fórmula 1, una disciplina profundamente ligada a la historia tecnológica de Honda.

Entre las máquinas relacionadas con aquella narrativa histórica se encuentra el legado del Honda RA272, asociado a uno de los episodios más importantes de la marca en el automovilismo: la victoria de Richie Ginther en el Gran Premio de México de 1965, que representó el primer triunfo de Honda en Fórmula 1.

Así, parte de la historia que Honda utilizó para hablar de aquellos sueños tecnológicos pasa también por México.

Pero "Impossible Dream" no se conforma con llegar a la pista, pues el recorrido continúa hacia el agua y entonces aparece la catarata.

El desenlace probablemente sea la razón por la que tantas personas pueden recordar "Impossible Dream" años después de haber olvidado prácticamente cualquier argumento comercial tradicional.

El protagonista conduce una lancha Honda hacia una enorme caída de agua, y aunque la lógica indicaría que debe girar, no lo hace. El bote cruza el borde y desaparece.

D&AD describe la secuencia como el momento en el que la lancha se dirige hacia el borde de una gran catarata, cae y desaparece entre la niebla.

Justo cuando parece que el sueño ha terminado, el protagonista vuelve a aparecer en un globo aerostático Honda mientras la canción se aproxima a su clímax.

La escena funciona porque rompe el lenguaje que el propio comercial había construido.

Hasta entonces, cada vehículo servía para avanzar sobre una superficie: tierra, carretera, circuito o agua.