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"He perdido a 26 familiares y no lloraré hasta que encuentre los restos de todos": los venezolanos que aún buscan entre los escombros un mes después de los terremotos

Mientras las familias continúan buscando a sus seres queridos desaparecidos, crece la ira y el resentimiento hacia las autoridades cuando se cumple un mes de los devastadores sismos.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 24 de julio de 2026 · 2 min
"He perdido a 26 familiares y no lloraré hasta que encuentre los restos de todos": los venezolanos que aún buscan entre los escombros un mes después de los terremotos

Mientras las familias continúan buscando a sus seres queridos desaparecidos, crece la ira y el resentimiento hacia las autoridades cuando se cumple un mes de los devastadores sismos.

El peor día de la vida de Víctor Calderón, hace exactamente un mes, transcurrió mientras estaba en alta mar.

Cuando dos potentes terremotos devastaron la costa norte de Venezuela, el pescador de 49 años llevaba 18 días en un barco, y le informaron por radio que el edificio en el que vivía con su familia se había derrumbado.

Cuando regresó a la orilla, se encontró con que 26 miembros de su familia habían desaparecido.

Entre ellos se encuentran sus hermanas, sus hijos, sus nietos, su padrastro y nueve primos. Sus edades oscilaban entre los 2 y los setenta y tantos años.

"Es algo terrible, terrible", dice mientras se esfuerza por encontrar las palabras.

"Todavía no he llorado por ellos, no hasta que encuentre a los últimos que faltan", añade con estoicismo.

Toda la familia de Víctor vivía en un complejo de viviendas públicas conocido como OPPE 26 ubicado en Caraballeda, la localidad del estado de La Guaira que es considerada la zona cero de la tragedia.

Afortunadamente, su hija y su nieta sobrevivieron. Su familia, ahora muy reducida, vive en una tienda de campaña en un campo de golf.

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Un mes después del desastre, muchos como Víctor siguen buscando y encontrando a sus seres queridos.

Según un recuento actualizado casi a diario por el gobierno, se ha confirmado la muerte de más de 5.300 personas. Más de 16.500 resultaron heridas en los terremotos.

El gobierno no ha especificado cuántas personas siguen desaparecidas, pero se estima que la cifra asciende a decenas de miles.

Al atardecer, mientras el sol empezaba a ocultarse, en OPPE26 se recuperaron tres cuerpos de entre las barras de refuerzo y los escombros, entre ellos el de una niña de 11 años.

Su padre, sollozando desconsoladamente, finalmente pudo llorar su pérdida tras el fin de su desesperada búsqueda de un mes.

Los rescatistas dejaron de trabajar o rezaron mientras el cuerpo de la niña era retirado con delicadeza envuelto en una lona de plástico negro; los aullidos de su padre perforaban el aire y ahogaban el sonido de la maquinaria pesada que trabajaba cerca.

"Esto es desgarrador", dice Magin Hernández, miembro de otro equipo de búsqueda, entre sollozos. "Para los rescatistas, las familias, los amigos; es realmente devastador".

Para la mayoría de los sobrevivientes y familiares de las víctimas, el dolor devastador se combina también con una profunda y creciente sensación de ira hacia las autoridades.