Garamendi inicia este jueves su tercer mandato al frente de CEOE tras alejar a sus críticos

El líder patronal, que permanecerá en el cargo hasta 2030, prevé seguir rodeándose de la mayoría de sus actuales vicepresidentes
Un "mero trámite". Así es como ven en la cúpula de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) la reelección de Antonio Garamendi como presidente de la gran patronal española hasta 2030. El actual líder empresarial será proclamado este jueves para un tercer mandato por aclamación de los miembros de la Asamblea electoral de CEOE. Garamendi no tendrá que someterse a las urnas, ya que así lo permiten los estatutos de la organización cuando solo se presenta un candidato.
Así, Garamendi encadenará otros cuatro años (fue nombrado por primera vez presidente de CEOE en noviembre de 2018) después de haber modificado los estatutos para permitírselo. Y llega a su reelección "tranquilo", según distintas fuentes de su entorno, y sin rivales, después de haber sofocado hace poco más de un año la que posiblemente fue la mayor división interna que ha vivido esta organización desde su creación en 1977.
Este nuevo mandato se inicia, además, en un contexto de roces recientes con el Gobierno —la negociación con el Ministerio de Trabajo es ahora muy limitada— y en un clima político de expectativa de cambio por parte de los empresarios de cara a las próximas elecciones.
Esta crisis se produjo durante el proceso electoral a la presidencia de la organización de pequeñas y medianas empresas de la patronal, Cepyme, cuando el entonces presidente de esta entidad "hermana", como la llaman en CEOE, Gerardo Cuerva, perdió la confianza de Garamendi y este promovió a Ángela de Miguel como su contrincante para relevar a Cuerva al frente de la organización de pymes. Tras una lucha intestina entre los partidarios de uno y de otra, que duró meses y en la que se vivieron verdaderos momentos de tensión en las reuniones de las juntas directivas y en otros órganos de dirección, el resultado de las elecciones dio la victoria a De Miguel. Pero por un estrecho margen de votos, algo que parecía que dejaba en bandeja a Cuerva dar la batalla a la presidencia de la propia CEOE para intentar arrebatarle el sillón a Garamendi, que era, según los partidarios del vasco, la verdadera intención que llevaba al presidente de los empresarios granadinos a intentar por todos los medios revalidar su puesto al frente de Cepyme.
Sin embargo, Cuerva, aunque siempre dejó esa puerta abierta, en la práctica no llegó a conseguir los respaldos necesarios para plantar cara a Garamendi en la CEOE, donde el sistema electoral es muy distinto al de Cepyme y es necesario contar con el apoyo de las grandes patronales territoriales y sectoriales. Y el actual líder patronal tiene esos respaldos. Sobre todo el de las grandes organizaciones regionales de Madrid, Cataluña, Andalucía y Valencia.
El presidente de la patronal madrileña, Miguel Garrido, ya consiguió en las anteriores elecciones a la presidencia patronal un estatus diferenciado al resto de vicepresidentes, al ser nombrado vicepresidente primero, a cambio también de su apoyo en los últimos comicios donde Garamendi tuvo como contrincante de última hora, a Virginia Guinda, una candidata aupada por el presidente de la patronal catalana, Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre.
Tras aquella infructuosa maniobra de arrebatarle el puesto (Guinda solo obtuvo 87 votos frente a los 534 de Garamendi), el presidente de la CEOE retiró al líder catalán su cargo de responsable de relaciones con las cortes de la patronal, pero el presidente de Foment ha seguido manteniendo un papel privilegiado en cuanto a su influencia en el Parlamento. De hecho fuentes empresariales reconocen que gran parte de los últimos logros legislativos, como la paralización de la reducción de la jornada laboral o el mismo retraso que se está registrando en la aprobación del refuerzo del registro horario, pueden atribuírsele a sus actuaciones.
Ahora, el líder patronal podría mantener el estatus especial de Garrido e incluso un compromiso para tener más en cuenta la opinión de los empresarios madrileños. Otra cosa es que vaya a devolver a Sánchez Llibre su puesto como principal enlace con la Carrera de San Jerónimo (calle donde se ubica el Congreso de los Diputados en Madrid). De hecho, en la práctica, quien lleva a cabo de forma ejecutiva las relaciones de los empresarios con el Parlamento es una de las personas de confianza de Garamendi, José Luis Ayllón, por lo que las fuentes consultadas ven poco probable que el líder de los empresarios catalanes recupere su cargo. No obstante, podría salir reforzado de otra forma que su entorno no ha sido concretada de momento.
En general, Garamendi, según las fuentes consultadas, prevé seguir rodeándose de su actual equipo de vicepresidentes, con la vicepresidenta de Cepyme, Ángela de Miguel, y el presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), Lorenzo Amor, entre sus más directos colaboradores. Si bien, todo apunta a que también repetirán, entre otros, los presidentes de las antes citadas patronales andaluza, Javier González de Lara, y valenciana, Vicente Lafuente. Y probablemente también el presidente del Instituto de Estudios Económicos (IEE); Íñigo Fernández de Mesa, o la presidenta de la patronal bancaria Alejandra Kindelán. En cualquier caso, no será hasta la primera reunión de la nueva junta directiva, tras la proclamación, cuando Garamendi desvele cuál será su equipo para los cuatro próximos años.
En lo que si incidirá este jueves durante su intervención, tras ser reelegido, es en que pretende concurrir a este nuevo mandato con "una patronal unida, donde todos vayan a una", porque, según las fuentes consultadas, dicha cohesión es lo que más va a necesitar la clase empresarial ante la fuerte incertidumbre geopolítica y económica internacional, además de las próximas elecciones generales, que se producirán con un nuevo equipo al frente de CEOE.



