El petróleo se dispara por las crisis de Ormuz y el mar Rojo
Los nuevos ataques al tráfico marítimo en el golfo Pérsico y el mar Rojo vuelven a tensionar los mercados petroleros. Con los precios al alza, DW analiza qué factores podrían seguir impulsándolos.

Los nuevos ataques al tráfico marítimo en el golfo Pérsico y el mar Rojo vuelven a tensionar los mercados petroleros. Con los precios al alza, DW analiza qué factores podrían seguir impulsándolos.
Unas dos semanas después de la reanudación de los ataques entre Estados Unidos e Irán, el precio del crudo Brent alcanzó los 100 dólares por barril (87,8 euros) el 23 de julio.
Esto supone un incremento de casi un tercio respecto al mínimo registrado en junio de 2026, aunque todavía se mantiene por debajo del máximo de 126 dólares alcanzado en abril, cuando arreciaba el conflicto.
La última subida del precio del petróleo se vio impulsada por una importante escalada de la tensión en el mar Rojo, que podría dificultar aún más los esfuerzos para exportar petróleo del golfo Pérsico a través de rutas alternativas , mientras el estrecho de Ormuz permanece prácticamente cerrado.
Los rebeldes hutíes, respaldados por Irán y con base en Yemen, entraron en el conflicto el miércoles 22 de julio, al atribuirse la responsabilidad de ataques contra dos petroleros saudíes y amenazar con seguir perturbando el tráfico comercial en el mar Rojo.
La ruta del mar Rojo se había convertido en una válvula de escape que permitía a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos mantener exportaciones parciales de petróleo mediante oleoductos hacia puertos situados fuera del Golfo.
Los analistas consideran que un bloqueo del mar Rojo, si llega a materializarse plenamente, supondría un segundo golpe para el sector energético mundial después de la crisis del estrecho de Ormuz.
El estrecho de Bab el-Mandeb, un fino paso marítimo situado en el extremo sur del mar Rojo, es considerado especialmente vulnerable a un posible bloqueo por parte de los hutíes.
Según Jorge León, vicepresidente sénior y responsable de análisis geopolítico de la empresa Rystad Energy, antes de los ataques hutíes, circulaban por Bab el-Mandeb alrededor de 2,5 millones de barriles diarios de petróleo saudí.
La ruta del mar Rojo permitía a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos exportar unos 6,8 millones de barriles de crudo diarios, aproximadamente la mitad del volumen habitual que atraviesa el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudita también ha utilizado oleoductos que atraviesan Egipto para exportar petróleo a través de puertos mediterráneos del país norteafricano.
León explica que el mercado petrolero "cada vez es más dependiente" de la ruta del mar Rojo y alerta sobre un "repunte significativo de los precios del petróleo" si ambas vías permanecen inaccesibles.
El jueves 23 de julio, el precio medio de la gasolina en Estados Unidos alcanzó los 4,09 dólares por galón, frente a los 3,92 dólares de un mes antes, según datos de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA).
Un día antes, el mayor club automovilístico de Alemania, ADAC, informó de que el precio de un litro de gasolina había subido hasta casi 2,15 euros, un aumento de 33 céntimos respecto al mínimo reciente registrado poco después del acuerdo provisional de paz. El diésel subió aún más, hasta casi 2,18 euros, frente a los 1,73 euros de un mes antes.
Una tendencia similar empieza a observarse en otros países, con aumentos significativos en Pakistán y Filipinas. En India, por ahora, los precios permanecen relativamente estables, ya que las compañías petroleras estatales están absorbiendo parte del incremento de costos.
Un bloqueo prolongado de dos de los puntos marítimos estratégicos más importantes del mundo aumentaría el riesgo de un nuevo golpe al suministro mundial de petróleo.
Las compañías navieras todavía podrían desviar sus rutas por el sur de África, pero esto añadiría hasta cuatro semanas de navegación y elevaría los costos de combustible en más de un millón de dólares por viaje, costos que acabarían repercutiendo en consumidores y empresas.
Las primas de los seguros contra riesgos de guerra para operar en el mar Rojo también se han disparado desde las amenazas de los hutíes.
