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El nuevo muro arancelario de Trump amenaza con triplicar los costes de exportación para sectores clave de la industria española

Las medidas comerciales anunciadas por Estados Unidos elevarán la factura para los bienes de equipo, los componentes industriales y las manufacturas

Por Redacción Sinergia Empresarial · 25 de julio de 2026 · 8 min
El nuevo muro arancelario de Trump amenaza con triplicar los costes de exportación para sectores clave de la industria española

Las medidas comerciales anunciadas por Estados Unidos elevarán la factura para los bienes de equipo, los componentes industriales y las manufacturas

La Administración de Donald Trump ha activado una nueva fase en su política proteccionista que amenaza con encarecer las exportaciones españolas a Estados Unidos, sobre todo en algunos sectores industriales. Washington ha recurrido a la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 para reconstruir su política arancelaria después de que el Tribunal Supremo estadounidense invalidara meses atrás el mecanismo utilizado hasta entonces. Justifica la nueva vía bajo el paraguas de una investigación sobre la lucha contra el trabajo forzoso en las cadenas de suministro de 60 economías y f ija gravámenes de entre el 10% y el 12,5% . Para los exportadores españoles, la medida vuelve a introducir inquietud en un mercado que hasta ahora aplicaba aranceles reducidos a buena parte de sus productos. De aplicarse tal como se ha anunciado, la medida amenaza con duplicar e incluso triplicar los gravámenes de exportación a Estados Unidos.

El alcance, sin embargo, no es el mismo para todos. Para Judith Arnal, investigadora principal de Economía del Real Instituto Elcano, no se trata tanto de una nueva escalada comercial sino de un cambio en la base jurídica con la que la Casa Blanca pretende mantener el esquema arancelario anterior y evitar que vuelva a ser cuestionado por los tribunales. No descarta, en todo caso, que haya un nuevo recurso contra estas tasas, lo que se traduce en "más incertidumbre para las empresas, que es el verdadero coste de toda esta política".

Aunque el diseño definitivo del nuevo esquema sigue sin estar del todo claro y añade más confusión a un sistema arancelario ya de por sí cambiante, los primeros análisis de expertos nacionales e internacionales empiezan a dibujar un mapa de ganadores y perdedores no solo entre países sino entre sectores económicos. Para algunas industrias, el nuevo sistema puede traducirse en un aumento significativo de los costes de exportación. En este sentido, la Secretaría de Estado de Comercio de España ha confirmado la mecánica técnica del impacto: para la Unión Europea, el gravamen se aplicará de forma que, cuando el arancel previo de "nación más favorecida" (NMF) sea inferior al 10% , se impondrá un derecho adicional hasta alcanzar exactamente ese umbral. Por el contrario, si el producto ya soporta una tasa igual o superior al 10%, el recargo adicional será de cero.

Esta regla aritmética genera una fractura inmediata en el tejido productivo español, dividiendo a las empresas entre las que sufren un encarecimiento súbito y las que encuentran un respiro inesperado. Y, en cualquier caso, deja a la UE en desventaja competitiva respecto a otros países que no estén incluidos en la amplia lista divulgada este jueves. Prueba del caos arancelario es que Trump ha amenazado de nuevo este viernes con otra tanda de aranceles incrementados sobre la Unión Europea por la multa que la Comisión impuso el pasado jueves al gigante estadounidense Google por obstruir la competencia.

A la espera de más concreciones, la Cámara de Comercio de España identifica a la industria química, los bienes de equipo, los componentes industriales y la manufactura de fundición como los grandes damnificados. Al operar tradicionalmente con aranceles muy bajos, a menudo inferiores al 5%, la obligación de escalar hasta el 10% neto supone que estas empresas vean duplicados o incluso triplicados sus costes de entrada en el mercado estadounidense de la noche a la mañana. El problema se agrava por la falta de capacidad de reacción individual, pues la aduana de Estados Unidos aplicará estos cobros de forma automática por código de producto, lo que impide que cualquier exportador español pueda evitar la tarifa de forma directa presentando certificados de trabajo regulado o buenas prácticas por su cuenta. A pesar de esta severidad en la industria pesada, la Secretaría de Estado de Comercio señala que la lista de exenciones se ha ampliado ligeramente para mitigar algunos daños, sumando el corcho y los diamantes a los beneficios que ya tenían las aeronaves, sus componentes, los medicamentos genéricos, los principios activos farmacéuticos y otros bienes que se encuentran expresamente excluidos según el listado de Washington.

En una paradoja, los datos agregados ofrecen una lectura menos negativa para España. Según el organismo independiente Global Trade Alert, el país se encuentra entre aquellos que salen relativamente bien parados con el nuevo esquema, con una reducción de su tasa arancelaria efectiva de entre 1 y 1,5 puntos porcentuales. La razón está, tal como ha explicado la Secretaría de Comercio, en que el nuevo sistema impide acumular determinados gravámenes. Es decir, que el arancel del 10% para la Unión Europea funciona como un límite neto y no se suma a otras tasas ya existentes.

La regla beneficia especialmente a productos que soportaban tasas más altas, como el calzado, el vino, el aceite de oliva o la perfumería, que verían reducida su carga total del 15% al 10% si las novedades se aplican de ese modo. Por su parte, sectores como la automoción, el acero, el aluminio y el cobre, que ya cuentan con marcos arancelarios específicos vinculados a la seguridad nacional bajo la Sección 232, quedarían fuera de esta nueva vía relacionada con el trabajo forzoso, según explica Arnal. Por tanto, para estos productos, el nivel de protección apenas cambia y Washington mantiene los gravámenes que ya aplicaba en lugar de incorporarlos a la nueva investigación.

Estas cifras hacen pensar a la analista de Elcano que el impacto en la economía nacional será limitado y tendrá una exposición comercial directa muy contenida porque menos del 5% de las exportaciones españolas de bienes tienen como destino Estados Unidos. El nuevo anuncio de Trump es, según Arnal, "una consolidación del escenario previo" . Sin embargo, tanto los investigadores como los sindicatos y el propio Gobierno sostienen que lo preocupante está en el uso del trabajo forzoso como argumento para imponer nuevos gravámenes a una Unión Europea que cuenta con una legislación laboral y de protección de los trabajadores más garantista que la estadounidense.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha dejado entrever este viernes esta discrepancia durante una rueda de prensa en la que ha dicho: "Entendemos que las medidas adoptadas son coherentes con el marco de la declaración conjunta de agosto [en relación al acuerdo alcanzado entre Washington y Bruselas en el verano de 2025 para evitar la guerra arancelaria]. Pero sí que tengo que decir que no compartimos el fondo del análisis relativo a la imposición de estos aranceles del 10% ". En este sentido, ha indicado que para dar una "predecibilidad y estabilidad" a las empresas, lo importante es que EE UU cumpla su parte del acuerdo, al igual que ya ha hecho la UE.

Por su parte, Comisiones Obreras recuerda que Estados Unidos ha ratificado 14 convenios de la Organización Internacional del Trabajo, frente a los 66 que mantienen en vigor España o Brasil. "Esto convierte el argumento de los derechos laborales en una herramienta de presión geopolítica y comercial más que en una política coherente de defensa de los trabajadores, lo que CC OO denuncia como un uso instrumental de causas justas para fines proteccionistas", asegura el sindicato.

El alivio arancelario para productos tan importantes en la economía española como el vino y el aceite de oliva no garantiza una mejora de la posición de los exportadores españoles. Rafael Pico Asevedo, director general de Asoliva, detalla que mientras España mantendrá un arancel del 10%, Washington ha concedido una tasa del 0% a Túnez, uno de los principales rivales de los productores españoles de aceite de oliva. En su opinión, la diferencia de precio puede hacer perder al producto español espacio en los supermercados estadounidenses, después de una década de liderazgo y unas exportaciones de unas 180.000 toneladas anuales.

El sector cuestiona además que el aceite de oliva no quede exento de los nuevos gravámenes y considera que la decisión responde a un "afán recaudatorio". "Estados Unidos produce solo el 2% del aceite que consume, por lo que necesita importar el 98% restante para cubrir su demanda interna", detalla Asevedo. Esto cumple con una de las cláusulas del nuevo texto legal publicado por la Casa Blanca, según el cual, se pueden establecer excepciones cuando haya "productos que no puedan cultivarse o producirse en cantidades suficientes en los Estados Unidos".

Por su parte, la Federación Española del Vino acoge el anuncio de Trump con cierta cautela. "Por un lado, vemos positivo que el tope del arancel a los vinos europeos se haya fijado en el 10%, lo cual rebaja ligeramente la tasa que teníamos hasta ahora. En cualquier caso, nuestra aspiración sigue siendo rebajar ese 10% y situarlo, como mínimo, en el arancel por nación más favorecida e, idealmente, en el cero por cero entre países, tal y como venimos defendiendo desde el sector del vino a ambos lados del Atlántico desde hace años ya", han insistido desde la organización.

En el campo, la organización agraria COAG reconoce que si el nuevo arancel del 10% sustituye definitivamente al 15% acordado en agosto de 2025, la rebaja sería positiva para el sector. "De quedarse en estos niveles sería mucho menos dañino que la tasa actual y la que se llegó a plantear de casi el 50%. Sería un respiro para los productos más exportados, como el aceite de oliva, el vino, los quesos y el jamón" , apostilla su presidente, Andrés Góngora. En cualquier caso, rechaza que los productores españoles aparezcan señalados por supuestas deficiencias en la lucha contra el trabajo forzoso y considera que la reducción del arancel no compensa el daño que puede causar esa acusación a la imagen de los productos españoles, por lo que reclama una respuesta más firme de las instituciones europeas.

Sinergia Empresarial continuará el seguimiento de esta información sobre el nuevo muro arancelario de Trump amenaza con triplicar los costes de exportación para sectores clave de la industria española y ampliará la cobertura conforme se confirmen nuevos elementos relevantes para el ecosistema empresarial.