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El Niño eleva el riesgo para las tasas de interés en América Latina: los países más expuestos

UBS advierte que El Niño podría generar un nuevo choque inflacionario en América Latina y llevar al mercado a descontar tasas de interés más altas de lo previsto.

Por Redacción Sinergia Empresarial · 14 de julio de 2026 · 3 min
El Niño eleva el riesgo para las tasas de interés en América Latina: los países más expuestos

UBS advierte que El Niño podría generar un nuevo choque inflacionario en América Latina y llevar al mercado a descontar tasas de interés más altas de lo previsto.

Bloomberg Línea — El fenómeno de El Niño podría retrasar la reducción de las tasas de interés en América Latina si provoca un nuevo repunte de la inflación, un riesgo que UBS considera especialmente elevado para Colombia, Brasil y Perú.

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El golpe se sentirá, especialmente, en aquellos países donde los efectos sobre la producción de alimentos, la generación de electricidad y las cuentas fiscales coinciden con una menor capacidad para absorber el impacto.

La evaluación parte de que el fenómeno altera la distribución de las lluvias en la región, con consecuencias sobre la agricultura, la pesca, la infraestructura y la generación hidroeléctrica. Para los inversionistas, los efectos potenciales trascienden el clima y alcanzan variables como la inflación, el crecimiento económico y la política monetaria.

"El Niño no sólo hace que haga más calor o llueva más en todas partes. Cambia hacia dónde va el agua, afectando los cultivos, la electricidad proveniente de la energía hidroeléctrica, la pesca y, en ocasiones, incluso las carreteras y los edificios", escribieron los analistas de UBS Alejo Czerwonko, Alberto Rojas y Laura Assis Iragorri. El cambio puede trasladarse a los precios y condicionar las decisiones de los bancos centrales.

Trabajadores cosechan fresas en una finca en Huacho, Perú, el viernes 13 de octubre de 2023. (Bloomberg/Sebastian Castaneda)

UBS construyó un marco de análisis basado en dos variables independientes: el nivel de exposición física al fenómeno y la capacidad macroeconómica de cada país para absorber un eventual choque. Bajo ese criterio, Colombia aparece como la economía más expuesta.

Los analistas de la entidad afirman que "Colombia parece ser el país más vulnerable, dada una posición fiscal débil, una inflación elevada y una exposición significativa a El Niño, particularmente a través de los precios de los alimentos y de la electricidad".

El informe ubica también a Brasil y Perú entre las economías con mayores riesgos, aunque por motivos diferentes.

Mientras Brasil presenta mayores vulnerabilidades macroeconómicas y una menor exposición climática relativa, Perú enfrenta un riesgo climático más elevado, aunque con fundamentos macroeconómicos considerados más sólidos para amortiguar el impacto.

En Venezuela, el principal riesgo proviene de las sequías sobre la generación hidroeléctrica, la principal fuente de electricidad del país. Panamá enfrenta el riesgo de menores niveles de agua en el Canal, aunque el informe considera que el mecanismo de tarifas dinámicas limita las implicaciones fiscales.

Argentina constituye una excepción dentro del análisis. UBS considera que un aumento de las lluvias podría favorecer la producción de granos y oleaginosas, mientras que Chile enfrenta riesgos limitados.

México presenta una exposición más heterogénea, ya que el impacto sobre la inflación dependerá de si las zonas productoras de alimentos resultan afectadas en momentos de precios elevados, como ocurrió anteriormente con el tomate.

Más allá del impacto económico directo, UBS advierte que la principal preocupación para los mercados radica en una posible aceleración de la inflación derivada del encarecimiento de los alimentos o de las disrupciones sobre la oferta.

Los analistas recuerdan que "históricamente, El Niño ha impulsado los precios de los alimentos, alimentando la inflación y complicando la tarea de los bancos centrales", aunque aclaran que la magnitud del impacto dependerá de la intensidad del fenómeno y de las zonas donde se materialicen sus efectos.

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La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) asigna una probabilidad de 63% a que el episodio actual alcance una intensidad muy fuerte y prevé que sus efectos se extiendan hasta finales de 2026 e inicios de 2027, un escenario que añade incertidumbre para la política monetaria regional.