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El Mundial de futbol llenó estadios, pero no aviones: el gran fracaso turístico de Estados Unidos

<![CDATA[El Mundial 2026 rompió récords de asistencia, agotó boletos y generó miles de millones para la FIFA, pero no consiguió el objetivo de atraer turistas extranjeros a Estados Unidos]]>

Por Redacción Sinergia Empresarial · 16 de julio de 2026 · 3 min
El Mundial de futbol llenó estadios, pero no aviones: el gran fracaso turístico de Estados Unidos

El Mundial 2026 rompió récords de asistencia, agotó boletos y generó miles de millones para la FIFA, pero no consiguió el objetivo de atraer turistas extranjeros a Estados Unidos

Estados Unidos junto con México y Canadá organizó la Copa del Mundo más grande de la historia. Nunca antes hubo tantos partidos. Nunca antes tantos aficionados atravesaron los torniquetes de los estadios. Nunca antes la FIFA había estado tan cerca de convertir un torneo en una máquina perfecta para imprimir dinero.

Sin embargo, detrás de las tribunas llenas , de los boletos vendidos a precios históricos y de los espectáculos televisivos que recorrieron el planeta, existe un dato imposible de maquillar y es que el Mundial no logró atraer a los turistas extranjeros que prometía.

Paradójicamente, el país anfitrión recibió menos visitantes internacionales durante el mes más importante del torneo.

Esa era, precisamente, la promesa que sostenía buena parte del discurso económico del Mundial.

Durante años, la FIFA , gobiernos locales, oficinas de turismo y consultoras defendieron que organizar la Copa del Mundo significaba una extraordinaria oportunidad para captar viajeros de alto poder adquisitivo. A diferencia del turista nacional, el visitante internacional permanece más días, consume más hoteles, restaurantes, transporte y entretenimiento. Ese gasto adicional era el verdadero motor de los 30,500 millones de dólare s que, según los estudios encargados por la FIFA, terminarían irrigando la economía estadunidense.

Los datos de la National Travel and Tourism Office (NTTO), la Oficina Nacional de Viajes y Turismo del Departamento de Comercio de Estados Unidos, encargada de medir oficialmente los flujos internacionales de viajeros, muestran que junio cerró con 2.8 millones de visitantes extranjeros , una caída de 1.8 por ciento respecto al mismo mes del año anterior .

El dato resulta todavía más llamativo porque junio de 2025 ya había sido malo, con un descenso de 3.4% frente a 2024.

Ni siquiera el mayor evento deportivo del planeta logró revertir una tendencia descendente.

Europa, tradicionalmente uno de los principales proveedores de turistas hacia Estados Unidos, cayó 1.2 por ciento. Asia retrocedió todavía más, con una disminución de 5.6%.

Las únicas regiones con crecimiento fueron Sudamérica , con un aumento de 4.7%, y África, con 1 3.8%, aunque ambas representan un volumen considerablemente menor de viajeros.

Incluso las llegadas aéreas internacionales apenas crecieron 0.2%, una cifra incompatible con el supuesto boom turístico que acompañaría al torneo.

Estados Unidos atraviesa desde hace más de un año un periodo de debilitamiento en el turismo internacional. Geoff Freeman, director ejecutivo de la U.S. Travel Association, reconoció meses antes del Mundial que el país era la única gran economía que seguía perdiendo visitantes internacionales. Diversos analistas han relacionado esa tendencia con el endurecimiento del clima político internacional, las políticas comerciales impulsadas por Donald Trump y una percepción menos favorable del país entre viajeros extranjeros.

El Mundial terminó chocando contra esa realidad. No bastó con Lionel Messi , Kylian Mbappé, Jude Bellingham o Lamine Yamal. Tampoco con la gigantesca maquinaria publicitaria de la FIFA.

El futbol puede vender millones de boletos. Lo que no siempre consigue es modificar la percepción global de un destino.

Las cifras hoteleras cuentan una historia parecida. De acuerdo con CoStar, empresa especializada en inteligencia del mercado hotelero, las ciudades sede aprovecharon el torneo para elevar considerablemente las tarifas de hospedaje.

Lo sorprendente es que esa estrategia no vino acompañada de un incremento equivalente en ocupación ni en demanda. Es decir, los hoteles cobraron más caro, pero no recibieron significativamente más huéspedes.

Bloomberg Intelligence calcula que la FIFA obtendrá alrededor de 9,000 millones de dólares en ingresos , una cifra que confirma el enorme éxito comercial del torneo para el organismo.