"El Estado de bienestar en un edificio": por qué son tan importantes las bibliotecas en Finlandia (y no solo para prestar libros)

En Finlandia, las bibliotecas se valoran cada vez más no por la cantidad de libros que prestan, sino por cómo contribuyen al funcionamiento de la sociedad.
En una gélida mañana de enero en Helsinki, unas 20 personas se congregan frente a Oodi, la biblioteca central de la ciudad, esperando a que abran las puertas.
"Se me saltan las lágrimas al ver a la gente entrar casi corriendo al edificio a las 8:00, dirigiéndose directamente a sus rincones favoritos", dice Katri Vänttinen, directora de servicios bibliotecarios de toda la capital finlandesa. "Esto demuestra que la biblioteca pertenece de verdad al público".
A la hora del almuerzo, el edificio está tan lleno que los visitantes deambulan entre las plantas buscando un asiento libre. Estudiantes trabajan con sus portátiles junto a enormes ventanales con vistas al Parlamento finlandés, y puedes ver a padres leyendo con sus bebés y niños pequeños en coloridas zonas de juego.
Un pequeño grupo se sienta en círculo: tejen calcetines de lana, y los más experimentados ayudan a los principiantes con las técnicas y los patrones. En una cabina de música de la biblioteca, un hombre de mediana edad graba su primera pieza de saxofón. En la cafetería de la biblioteca, una señora mayor imparte una clase de conversación en finlandés a dos chicas extranjeras. Junto a la entrada, un adolescente recoge una pelota de baloncesto que ha pedido prestada y se une a sus amigos en la cancha de la biblioteca, justo afuera.
Oodi, elegida la mejor biblioteca de reciente construcción del mundo en 2019, está prosperando; un marcado contraste con la situación en muchos otros países donde las bibliotecas públicas están desapareciendo paulatinamente.
Entre 2008 y 2019, 766 bibliotecas públicas cerraron en Estados Unidos, mientras que en Reino Unido, entre 2016 y 2023, más de 180 bibliotecas municipales fueron cerradas o cedidas a grupos de voluntarios. Finlandia, en cambio, está ampliando sus bibliotecas y transformándolas en centros de servicios comunitarios financiados con fondos públicos, donde la gente puede tomar prestado mucho más que libros.
Las investigaciones surgidas de estas iniciativas —no solo en Finlandia, sino también en Noruega, Suecia, Dinamarca y Canadá— ya sugieren que las bibliotecas desempeñan un papel importante en la promoción de la inclusión social, y plantean una cuestión crucial: ¿y si el valor de las bibliotecas no reside en la cantidad de libros que prestan, sino en cómo contribuyen al funcionamiento de la sociedad?
Finlandia cuenta con más de 700 bibliotecas para una población de 5,6 millones de habitantes, que ofrecen desde estudios de podcast e impresión 3D hasta raquetas de tenis y pases para piscinas.
Según Vänttinen, después de los libros, los artículos más solicitados en las bibliotecas de Helsinki son los espacios: salas que se pueden reservar con antelación, de forma gratuita, para reunirse, estudiar, debatir sobre política o hacer música. Entre los objetos portátiles, los juegos de mesa y los videojuegos son los más populares.
Esta cultura del préstamo, explica Vänttinen, tiene sus raíces en un pragmatismo muy arraigado que se remonta al pasado rural de Finlandia, cuando la gente compartía habitualmente la maquinaria agrícola. "Hoy en día, mucha gente en las ciudades vive en casas pequeñas y puede que solo necesite una máquina de coser una vez al año", dice Vänttinen.
"Entonces, ¿para qué comprar una? La gente prefiere no gastar su propio dinero cuando puede acceder a una máquina de coser gratis, financiada con sus impuestos".
A seiscientos kilómetros al norte de Helsinki, la recién renovada biblioteca central de Saari, en la ciudad de Oulu, refleja la misma filosofía, comenta el bibliotecario Chris Stephenson mientras carga un lector de microfilmes para que un visitante consulte un periódico antiguo.
A su alrededor, los lectores ocupan largas mesas bajo lámparas de luz tenue.
Un profesor recién jubilado imprime partituras para el coro en el que canta y para la banda en la que toca la guitarra. Un piso más arriba, un joven llega para acortar sus pantalones vaqueros tras reservar una máquina de coser. En la misma sala, una impresora 3D zumba detrás de una estudiante que utiliza una plancha térmica para confeccionar una camiseta que ha diseñado para el cumpleaños de una amiga. Una cortadora láser permanece inactiva.
Según un informe del gobierno, el 55% de los finlandeses visita las bibliotecas al menos una vez al mes. Los datos del Ministerio de Cultura y Educación muestran que los finlandeses utilizan la biblioteca 9,1 veces al año.
En Reino Unido, el análisis de datos sugiere que una persona visita la biblioteca aproximadamente 2,5 veces al año de media. En EE.UU., la media es de 2,4 visitas, mientras que en la Unión Europea ronda las 3,5.
Antes de mudarse a Finlandia, Stephenson trabajó en bibliotecas de Reino Unido durante 20 años. "Vi cómo cerraban muchas bibliotecas y cómo las comunidades perdían algo importante", afirma.
Información con base en Redacción Sinergia Empresarial. Redacción y edición: Sinergia Empresarial.



