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El cambio de política monetaria que pide Ricardo Arriazu para reactivar la economía

Por Bloomberg Línea · 29 de octubre de 2026 · 6 min
El cambio de política monetaria que pide Ricardo Arriazu para reactivar la economía

El economista sostuvo ante empresarios e inversores reunidos por Lantia Capital que el BCRA compra reservas a costa del crédito privado y que la economía crece menos de 2% cuando podría crecer 5,5%. ¿Qué dijo sobre Brasil?

El cambio de política monetaria que pide Ricardo Arriazu para reactivar la economíaRicardo Arriazu habla en un evento de Lanza Capital.

Buenos Aires — Ricardo Arriazu, uno de los economistas más escuchados por el mercado argentino, cree que el Gobierno ha comprado reservas a costa de un repunte del crédito al sector privado, y que por eso la economía no se ha reactivado en 2026.

"Si tuve [una buena] cosecha, tuve hidrocarburos, tuve minería, tuve términos de intercambio y tuve menor compra de divisa, yo debería haber estado creciendo al 5,5%, y estoy creciendo a menos de 2%. Y la causa son las compras del Banco Central (BCRA)", dijo en un evento del multi-family office Lantia Capital, realizado este miércoles por la noche en Puerto Madero.

Para Arriazu, el Tesoro debería dejar de absorber pesos con deuda y devolverle esa plata al mercado. "¿Por qué les tomo la plata que el sector privado no está dispuesto a tomar? Déjalo devolverle la plata. Ya prestarán la plata o bajarán la tasa", dijo.

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"Un cambio de la política monetaria permitiría recuperar rápidamente la economía, pero para eso hay que entenderla. Y yo no estoy seguro de que realmente lo entiendan", afirmó.

Su argumento es que la compra de dólares por parte del BCRA "no tiene nada que ver con el balance comercial, es un fenómeno monetario". La cantidad de pesos que la gente quiere tener la define la gente, no el Gobierno. Si el Central emite pesos para comprar dólares y esos pesos son más de los que la economía quiere, hay que retirarlos de algún lado para que no vayan al dólar o a los precios. Ese retiro es lo que, según Arriazu, se hizo a costa del crédito.

En 2024, el Gobierno compró US$25.000 millones para cancelar deuda e importaciones impagas, repasó Arriazu. En 2025 "pusieron la maldita banda" y compraron cero, porque querían que el tipo de cambio tocara el piso. Este año cambiaron el criterio y dijeron que no esterilizarían si aumentaba la demanda de pesos. "Me puse de pie y aplaudí", contó.

Pero "en su afán de comprar dólares, compraron más dólares de lo que el mercado estaba dispuesto" a absorber, sumó el economista.

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"¿Cómo diablos compró? Destruyendo crédito interno", ya que parte de esos dólares el Central se los vendió al Tesoro para pagar deuda en moneda extranjera.

En paralelo, el Tesoro retiró los pesos excedentes colocando en las licitaciones más deuda de la que vencía y dejando la diferencia depositada en el Central. En esa línea, Arriazu sostuvo que la suba de los depósitos en pesos del sector público no tiene un superávit que la explique. "Le sacó al mercado ARS$18 billones", afirmó.

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Según sus gráficos en moneda constante, el crédito hipotecario, prendario, personal y con tarjeta cayó este año tras la recuperación del 2025. "La economía no puede crecer así".

"Yo estoy absolutamente a favor de que compre reservas [el Gobierno] ... pero que no compre reservas a costa de destruir crédito interno", resumió.

Al argumento oficial de que el crédito no crece porque los bancos no prestan y la gente no quiere pedir prestado, respondió que "puede ser". "Pero, ¿por qué les facilito la tarea a los bancos?", planteó, en referencia a las colocaciones de fondos de las entidades en títulos públicos. Con la plata de los bancos de vuelta en el mercado, "ya prestarán o bajarán la tasa".

Su propuesta, en ese sentido, es que el Tesoro deje de colocar deuda por encima de lo que le vence y que el BCRA compre reservas solo en la medida en que crezca la demanda de pesos, sin esterilizar.

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Devaluar, en tanto, no aparece ni aparecerá en su receta para reactivar la economía.

"Argentina siempre quiso tomar el camino rápido. Devaluemos y resolvamos el problema. Eso dura tres, cuatro meses, y después volvemos exactamente a lo mismo".

La salida, en cambio, es "la hormona de la competitividad", resolver el costo argentino, el laboral unitario con sus distorsiones por ausentismo e industria del juicio, el financiero con un riesgo país de 100 en lugar de 700, una carga tributaria como la de Corea, de 30%, en vez del 60% efectivo que paga quien cumple, y la infraestructura.

Con la campaña electoral asomándose en el horizonte, Arriazu se refirió al componente de riesgo político en la ecuación que hace a la economía argentina.

"Si yo compro reservas a costa de crédito interno, genero recesión, genero desconfianza y genero la corrida del año que viene. Entonces, ¿para qué acumulo los dólares si yo estoy generando el problema?", planteó.

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Las reservas acumuladas no frenarán una eventual corrida, según Arriazu.

"El Gobierno en realidad puede pagar toda la deuda y la gente, sin embargo, cree que no la va a pagar. Porque lo que importa no es si puedo pagar la deuda. Lo que importa es si quiero pagarla". Y preguntó al auditorio: "¿Ustedes creen que si gana, por ejemplo, Kicillof, va a usar las reservas para defender el peso?".

El mejor indicador electoral del país, dijo, es el índice de confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella. El nivel es más alto que con Macri, Cristina Kirchner y Alberto Fernández, y menor que con Néstor Kirchner.

"Pero miren la tendencia". La gente vota por esperanza, "y si se disgusta, vota de otra manera, como acaba de votar en Brasil". El Gobierno, agregó, está a tiempo.

Brasil logró la confianza que a la Argentina le falta, pero crece 2,2%, lo que para Arriazu demuestra que "ha comenzado a cometer algunos errores parecidos a la Argentina", como una altísima tasa de interés que luego subsidia vía el Banco de Desarrollo. Otro síntoma es que la inversión extranjera "comenzó a irse", y la elección aumentó la desconfianza.

Luiz Inácio Lula da Silva y Javier Milei. Foto: Ricardo Stuckert/PR

Brasil se sostiene con US$370.000 millones de reservas en su banco central, que no compró con la cuenta corriente, donde acumuló un déficit "gigantesco", sino por la cuenta capital, por confianza. "Eso se puede ir de la noche a la mañana", dijo, y calificó como "muy complicadas" las medidas de los últimos días.

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"Cuando Brasil anda bien nos compra y cuando Brasil anda mal nos vende". Si cae la actividad brasileña, el vecino tratará de colocar su producción afuera, y el origen será la caída de su demanda interna, no el tipo de cambio.

Sectores como el turismo podrían sufrir, pero a nivel macro, "mientras yo mantenga el resultado fiscal, eso no me afecta".

Arriazu no piensa en competir con Brasil por el capital, pero considera que "en el mundo hay capital, para [un país de] nuestro tamaño, de sobra. Es nuestra culpa no tener ese capital".