Corea del Norte reactivará una ruta comercial clave con China mientras profundiza su acercamiento a Rusia.

La apertura de un puente con China y la reciente inauguración de otro con Rusia reflejan la estrategia de Corea del Norte para ampliar comercio e influencia regional.
Un puente que conecta Corea del Norte con China podría comenzar a funcionar más de una década después de haber finalizado su construcción. La retrasada apertura está pautada para principios de octubre de 2026, mientras Pyongyang amplía sus conexiones de transporte a Rusia.
El nuevo puente sobre el río Yalu une la ciudad de Dandong, en el noreste de China, con el centro comercial de Sinuiju, al noroeste de Corea del Norte. Según medios surcoreanos el puente podría inaugurarse oficialmente el 6 de octubre, fecha que marca el 77.º aniversario de las relaciones diplomáticas entre Corea del Norte y China.
El proyecto fue concebido para aliviar el tráfico sobre el Puente de la Amistad Sino-Coreana, que, a pesar de estar envejecido, sigue siendo una de las rutas más importantes entre Corea del Norte y China, principal socio comercial de Pyongyang.
La esperada apertura de esta renovada conexión con China llega después de que el 7 de septiembre se inaugurara un puente vial sobre el río Tumen, que conecta la región norcoreana de Rason con Jasán, en la región rusa de Primorie.
Hasta entonces, la estrecha frontera entre ambos países estaba conectada sólo por ferrocarril.
"Corea del Norte permitió que el puente chino permaneciera sin uso durante más de una década, mientras que avanzó rápidamente su proyecto con Rusia", comenta a DW Han Ki-bum, ex subdirector del Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur.
Según Han, esta diferencia ofrece pistas sobre la estrategia de Pyongyang, que parece estar gestionando calculadamente el ritmo de su acercamiento tanto a Rusia como a China para evitar volver a depender excesivamente de Pekín.
"Si depende demasiado de China, como ocurrió en el pasado, la autonomía de Corea del Norte podría verse socavada", explica Han, quien añade que Pyongyang busca aprovechar sus buenas relaciones con ambos países sin perder su independencia.
El exfuncionario señala que Rusia tiene interés en ampliar las rutas de transporte a través de Corea del Norte hacia el Pacífico y en aumentar mano de obra con trabajadores norcoreanos. Pyongyang podría beneficiarse del aumento del comercio, el turismo y las oportunidades para enviar trabajadores a Rusia.
Las relaciones entre Moscú y Pyongyang se han fortalecido desde 2023, cuando Corea del Norte comenzó a suministrar armas y tropas a Rusia para su guerra contra Ucrania. A medida que la relación estratégica entre Rusia y Corea del Norte se ha profundizado, China ha tomado medidas para reafirmarse como el principal socio de Pyongyang. "Desde la perspectiva china, necesita impedir que Corea del Norte se incline demasiado hacia Rusia", afirma Han.
Ahn Chan-il, exsoldado norcoreano y actual director del Instituto Mundial de Estudios sobre Corea del Norte en Seúl, subraya que los puentes tienen importantes implicaciones geopolíticas.
"Pyongyang podría utilizar el aumento de relaciones con China y Rusia, además del interés de Trump en relacionarse con Kim, para reforzar su influencia diplomática y adoptar una postura más firme contra Corea del Sur", dice Ahn a DW.
Durante la pandemia de COVID-19, Pyongyang cerró prácticamente por completo sus fronteras, reduciendo drásticamente el comercio y restringiendo incluso la entrada de diplomáticos extranjeros.
Ahn califica la posible apertura del puente como un acontecimiento de importancia histórica, ya que "el nuevo puente sobre el río Yalu es, en la práctica, el primer puente moderno entre Corea del Norte y China".
La construcción comenzó en 2011, financiada principalmente por Pekín, y el puente quedó prácticamente terminado en 2014. Sin embargo, su apertura se complicó debido a los retrasos en la construcción de un centro aduanero en el lado norcoreano.
Un ex funcionario del Ministerio de Unificación de Corea del Sur, que pide permanecer en el anonimato, comenta a DW que la reactivación del comercio también podría beneficiar a las provincias chinas de Liaoning, Jilin y Heilongjiang.
Según explica, Corea del Norte necesita productos de China y oportunidades para obtener divisas, mientras que algunas zonas del noreste chino pueden beneficiarse del resurgimiento del comercio transfronterizo.
"El hecho de que vaya a abrir ahora significa que Corea del Norte ha construido aduanas, centros de despacho y almacenes logísticos", señala el funcionario. "Desde esa perspectiva, Corea del Norte es quien más lo necesita. Ahora requiere que entren mercancías desde China".
Han Ki-bum considera que el nuevo paso "estimulará aún más el comercio entre Corea del Norte y China", asegura a DW. Y explica que Pyongyang ha centralizado cada vez más su sistema de comercio exterior, reforzando el control estatal sobre las importaciones en lugar de permitir que fábricas y empresas operen con mayor independencia. Sin embargo, la escasez de divisas y el fuerte aumento del dólar estadounidense no oficial en Corea del Norte siguen siendo un obstáculo para el crecimiento de su economía.
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