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Columna invitada: Coparmex | La paz y el desarrollo se construyen con diálogo y acuerdos

Por El CEO · 06 de noviembre de 2026 · 3 min
Columna invitada: Coparmex | La paz y el desarrollo se construyen con diálogo y acuerdos

Juan José Sierra Álvarez, presidente de la Coparmex, aborda la importancia del diálogo, la construcción de acuerdos y la participación de distintos sectores de la sociedad para avanzar hacia la paz y el desarrollo de México.

México necesita recuperar la capacidad de encontrarnos, escucharnos y construir acuerdos, incluso cuando pensamos distinto. En una sociedad marcada por la violencia, la desconfianza y la polarización, recuperar esa capacidad es una condición para resolver los problemas que enfrentamos y construir un futuro con mayores oportunidades.

La paz no puede entenderse únicamente como la ausencia de violencia. También implica que las personas puedan convivir con respeto, que las diferencias encuentren cauces para resolverse y que las instituciones y los distintos sectores de la sociedad tengan la disposición de colaborar por objetivos comunes. Una sociedad que pierde esa capacidad termina debilitando sus propios cimientos.

La polarización tiene consecuencias que van más allá de la discusión pública. Cuando dejamos de reconocer al otro como alguien con quien es posible dialogar, se deterioran los vínculos comunitarios, se dificulta la construcción de acuerdos y se debilita la confianza. Y sin confianza resulta mucho más difícil atender los problemas que requieren la participación de todos.

Esto también tiene implicaciones para el desarrollo económico. La inversión necesita estabilidad, pero también comunidades donde prevalezca la convivencia, instituciones confiables y condiciones para que las personas puedan trabajar, emprender y construir un proyecto de vida. La violencia destruye oportunidades, limita la actividad productiva y afecta directamente a las familias. La paz, por el contrario, permite que el talento, el esfuerzo y los recursos se conviertan en bienestar.

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Por eso, la pacificación de México no puede ser responsabilidad exclusiva de las autoridades. El Estado tiene la obligación irrenunciable de garantizar seguridad y justicia, pero la construcción de una cultura de paz requiere también la participación de las empresas, los trabajadores, las universidades, las organizaciones sociales, las comunidades y las familias.

Desde esa convicción surge la Declaratoria de Intención "Por una cultura de valores, convivencia y desarrollo inclusivo", que suscribimos en Coparmex con representantes de distintas tradiciones religiosas. Su relevancia está en el mensaje que transmite: aun desde convicciones y perspectivas diferentes, podemos reconocer principios que nos unen y trabajar a partir de ellos.

La dignidad humana, el respeto, la honestidad, la solidaridad y la responsabilidad son puntos de encuentro que no deberían dividirnos. Al contrario, deben orientar nuestra manera de relacionarnos y de participar en la vida pública. El diálogo exige reconocer que ninguna diferencia justifica la descalificación, la violencia o la exclusión.

Este compromiso debe trascender la firma de un documento. Tiene que llegar a los espacios donde se forma la convivencia cotidiana. En las empresas, mediante relaciones laborales basadas en el respeto y la colaboración; en las universidades, formando ciudadanos capaces de escuchar y argumentar; en las comunidades, recuperando la solidaridad y la participación; y en las familias, donde comienza el aprendizaje del respeto a los demás.

También necesitamos dejar de confundir el diálogo con la ausencia de desacuerdos. México tiene problemas complejos que exigen discusiones firmes, posturas distintas y decisiones difíciles. Pero ninguna diferencia debe cerrar la posibilidad de encontrar soluciones.

La pacificación se construye todos los días, con instituciones que cumplan su responsabilidad, comunidades que recuperen sus vínculos y ciudadanos dispuestos a contribuir al bien común.

México necesita menos espacios de confrontación y más espacios de encuentro. Necesita que nuestras diferencias dejen de ser una barrera y se conviertan en una oportunidad para construir soluciones. La paz y el desarrollo no serán resultado de la casualidad; deberán construirse a partir del diálogo, la corresponsabilidad y la voluntad de alcanzar acuerdos entre los distintos sectores de la sociedad.

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